Cultura

Shakespeare, poeta

Un comentario desató el interés de Víctor Manuel Mendiola. Le dijo su interlocutor:

 —Para mi gusto, Shakespeare es mejor poeta que dramaturgo, al que ni siquiera leemos y acaso lo vemos en el escenario, con interpretaciones mal dirigidas, en adaptaciones lamentables... En sus versos encontramos la vida que palpita en su existencia.

La mañana era fría. El poeta, editor y dueño de una de las mejores colecciones de libros de poesía en México, sorprende:

—Tengo 44 sonetos de Shakespeare que he traducido a lo largo de los años. Estoy de acuerdo contigo porque el dramaturgo es impersonal y nunca se abre en su intimidad. Hay una protección en sus personajes. En cambio el poeta es la esencia del creador. Shakespeare se presenta desnudo en sus pensamientos más profundos...

El interlocutor calla. No sabe qué decir ante el asombro que un mexicano se emocione tanto como él. Recuerda que tiene un libro de poemas de Shakespeare que le regaló hace ya 40 años Ignacio Arzate, cuando trabajaba para editorial Trillas y el teatro era su pasión enfermiza. “Para que aprendas a apreciar la poesía”, decía la dedicatoria.

Si alguien conoce el soneto en México es sin duda Víctor Manuel Mendiola, defensor de la poesía en verso y crítico necesario de las historias en prosa poética, porque se abusa, dice, del suceso contemporáneo que no tiene tiempo de detenerse a pensar con rítmica, y en la tradición...

Sin pedir permiso, abre su celular y lee tres de los poemas de Shakespeare. Un acto generoso que el interlocutor agradece. La lectura le recuerda el Prefacio de Shakespeare, de Samuel Johnson, una edición de 2003 de la editorial Acantilado. Johnson lo escribió cuando se rescataron por vez primera las obras del autor inglés. Y nunca deja de decirle “poeta” en sus reflexiones. Al que defiende por mezclar escenas cómicas con trágicas por primera vez en el teatro. Seriedad y alegría de la mano. Y los críticos, lejos de entender los cambios frente a la histórica obra de los griegos.

Shakespeare ha sido mal traducido al español, insiste Mendiola. De allí se alimentan las adaptaciones que se hacen en la escena mexicana. Y sobre su poesía, Mendiola dice:

—La ambigüedad con que escribe sobre el amor apuntan sobre su bisexualidad.

—Bueno, en Romeo y Julieta igual. Dice a Mercurio, amigo de Romeo, “amante insensato, esclavo de pasiones, ven a mi en forma de suspiro amoroso…” O dirige versos al “señor y señora de mi pasión”...

La mañana sigue fría pero la conversación es cálida, amistosa, de poesía, porque Víctor Manuel Mendiola es eso, un poeta. Se encontraron porque le obsequiaba un gran libro de William Butler Yeats, El regalo de Harun al-Rashid, traducido por el propio Mendiola como “una forma de entender nuestro origen y hacia dónde caminamos”. Fue justo Yeats que provocó la conversación alrededor de Shakespeare y llegamos a los sonetos traducidos por el autor de la obra teatral, La bruja. Mendiola no sabe aun qué sigue con los sonetos de Shakespeare.

—Tienes que publicarlos, no pueden quedar inéditos.

Se despiden y el interlocutor corre a su biblioteca a buscar la poesía completa de Shakespeare. No encuentra el libro. Lo regaló, lo prestó o se lo robaron.

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Braulio Peralta
  • Braulio Peralta
  • juanamoza@gmail.com
  • Periodista, ensayista y editor. Autor de Otros nombres del arcoíris, El poeta en su tierra, diálogos con Octavio Paz, De un mundo raro, un libro de crónicas de sus personales viajes como corresponsal en España, y El clóset de cristal. Publica todos los lunes su columna La letra desobediente.
Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
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