El barbudo agente policiaco Tadek (Jim Carrey), casado y con una hija, está a punto de jubilarse. Como detective ha sido incapaz de resolver el asesinato de un hombre de negocios, lo que tuvo la consecuencia de que fuera degradado de su puesto de mando. Al conocer los textos de un exitoso escritor local, el policía se sorprende por las coincidencias de la novela con el caso investigado por él ya que las descripciones proporcionan detalles de un club de prostitución sadomasoquista y la muerte de la víctima que no habían sido publicadas en los medios. A partir de la sospecha de que el escritor Krystov Kozlow estaba involucrado en el crimen, Tadek lo manda aprehender para interrogarlo. La interacción entre los dos hombres lleva al desarrollo de una trama que gira alrededor de la relación y contradicción entre verdad y mentira, realidad y ficción, justicia y corrupción, poder y sumisión.
Como lo anuncia su título la película Crímenes oscuros (Dark Crimes) es un thriller policiaco. La historia de una investigación policíaca es narrada en el estilo del cine negro, un género cinematográfico que sitúa personajes y hechos en un ambiente y una sociedad “oscuros” y al límite de la legalidad. Como típico personaje del filme noir , el agente Tadek tiene que arriesgarse a indagar el submundo de la prostitución y trata de mujeres, los negocios ilegales y las alianzas turbias, para seguir las pistas del asesinato. Al acercarse al submundo del crimen el “buen hombre” y defensor de la ley, experimenta un proceso de autodescubrimiento que le enseña las zonas oscuras de su personalidad y masculinidad.
Mientras en la pantalla se desarrollaba la trama policiaca y se agudizaban los conflictos interiores y exteriores de los protagonistas, recordé películas de David Lynch, Roman Polanski y Brian de Palma que tratan crisis y reflexiones similares a la película que estaba viendo. Sin embargo, Crímenes oscuros se distingue de las historias oscuras del cine producido en Estados Unidos por una atmósfera y estética características del este de Europa. El ambiente enrarecido, las calles vacías, las fachadas descarapeladas de los edificios, los corredores y oficinas de la central de policía en los que retumban las voces, los pasos y el cerrar de puertas, los departamentos con escasos muebles y paredes desnudas, remiten al pasado de países del ex- bloque soviético. Durante los duelos de argumentos y agresiones se externan en las palabras fascismo y comunismo como si fueran la misma cosa. Se percibe la atmósfera de un régimen autoritario y menciona, en algún momento, a Polonia y el sindicato Solidaridad.
Como coproducción entre Gran Bretaña, Estados Unidos y Polonia el filme sorprende por la homogeneidad con la que logra integrar profesionales del cine de muchas partes y culturas del mundo. El guión formulado por el belga Jeremy Brock, está basado en el artículo periodístico True Crime del neoyorquino David Grann, el director griego Alexandros Avranas - quien ganó el León de Plata del Festival de Venecia por su película Miss Violence (2013) -trabajó al lado del cinefotógrafo polaco Michal Englert– sin duda el responsable de la exquisita estética vidual - y los actores Jim Carrey (Tadek), el neozelandés Marton Csokas (Krystov Kozlow), la francesa Charlotte Gainsbourg (Kasia) y la finlandesa Kati Outinen entre otros. Un elenco impresionante que, sin embargo, se integra de manera poderosa al proyecto fílmico y estilo de cine negro polaco, que trata el fracaso masculino y social del ex bloque soviético.
Parece aventurado hablar de fracaso, sin embargo, el filme impone esta lectura a través de personajes, escenas, imágenes y sonidos que muestran la frialdad y destrucción del ambiente, el rompimiento de los lazos familiares, la corrupción institucional, la cosificación del cuerpo femenino y el fracaso total de la dignidad humana. Crímenes oscuros fascina por su estética de la oscuridad e inquieta por su mensaje.
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Crímenes oscuros
- La pantalla del siglo
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Annemarie Meier
Jalisco /