Espectáculos

ESPN: Vergüenza

Qué vergüenza que tuvo que venir una compañía extranjera como ESPN a poner orden en México para que las audiencias de este país pudieran tener un seguimiento mediático profesional de la fiesta futbolera más grande del mundo.

De veras, todavía me falta reportarle muchos esfuerzos de muchas señales nacionales pero ante el patetismo de Televisa y TV Azteca, Disney llega a salvarnos a través del cable, las antenas directas al hogar y, por supuesto, la plataforma Disney+.

Ojo: ESPN no es perfecta. Nos ha desgraciado la vida con mierda pura como “Futbol a la carta” (de la que espero jamás tener tiempo de escribir porque entonces sí esto se va a poner muy rudo) pero aquí, en general, tenemos respeto, compromiso y lo más difícil de encontrar en este negocio: autenticidad.

Para que entienda cómo están las cosas, yo quería iniciar esto, como en el caso de “La jugada del verano” y “Los protagonistas”, con el programa de revista de ESPN.

¡Pero qué cree! No lo encuentro. Su menú, que es amplísimo, tiene muchos contenidos, de muchos tipos, pero sus cabezas no se quedaron en los años 80.

Saben que ese formato ya no viene al caso en un mundo con tantas opciones, internet y redes sociales.

¿Y qué fue lo que hicieron? Lo que se tiene que hacer en estos casos: volver al origen. ¡Volver a la televisión! ¡A la televisión deportiva!

Por favor no se confunda, esto no significa que no tengamos aportaciones que vayan por otro lado como “Encuentros sin fronteras”, “Último tren a Norteamérica” y las secciones de Andrés Bustamante.

Tampoco significa que no haya producción, que no haya presupuesto, que no haya innovaciones técnicas.

Significa que aquí sí saben de qué se trata esto. Y, lo más importante, que hay una consideración hacia el público y los conductores.

ESPN no trata a sus audiencias como entidades de segunda que casi, casi, se quieren drogar mirando estupideces en la tele. Las trata como personas pensantes, participativas, apasionadas, gozosas.

En el caso de las conductoras y de los conductores pasa algo muy bonito, exactamente todo lo contrario que con la gente de Televisa y TV Azteca:

Todas y todos son líderes, piensan, informan, critican, opinan con libertad. No importa si son simpáticos o antipáticos, viejos o jóvenes, mujeres u hombres, analógicos o digitales, famosos o desconocidos. ¡Todas y todos valen! ¡Todas y todos brillan!

Y a todas y a todos les importa lo que hacen, les importa lo que dicen y se nota a leguas que aman el futbol, que les interesa el futbol, que se les va la vida por el futbol.

A esto me refiero cuando hablo de compromiso. A ellas y a ellos no les da lo mismo estar en esta fiesta internacional que estar en cualquier otra parte.

Saben que esto es un privilegio y quieren dar lo mejor desde que entran hasta que salen sin ser ellas, sin ser ellos, las estrellas de la transmisión.

Amo ver la gran fiesta deportiva del momento en ESPN porque lo que importa no es la televisora, porque lo que importa no es la producción, porque lo que importa no son las conductoras ni los conductores. ¡Es el futbol!

¡Hasta que por fin alguien lo entendió! ¡Gracias! ¡Muchas gracias! De corazón.

Pero espérese. Todavía no acabo. Autenticidad. Hace rato utilicé la palabra autenticidad para describir lo que está pasando en ESPN.

¿Por qué? Porque aquí nadie está actuando. Es de verdad. ¿Sabe usted lo que es encontrar algo de verdad en las pantallas en este momento?

¿Entiende la relevancia de cubrir un evento como éste así, sin tener que decir cosas que no se quieren decir y sin tener que fingir emociones que no se sienten?

Los contenidos de la gran fiesta futbolera de la humanidad de ESPN son grandes y sus conductoras y conductores, más porque son como niñas chiquitas, como niños chiquitos, que trabajan, que trabajan mucho, pero que también se divierten.

Y se mojan cuando cae la tormenta en El Ángel, y lloran cuando se reencuentran con amigas como Anahí, y bailan con el pueblo en las calles, y se quitan los zapatos para jugar futtenis descalzos entre transmisión y transmisión, y festejan los cumpleaños dándole de pastelazos a las festejadas, a los festejados.

Aquí está pasando algo muy importante, muy gratificante. Pero no es mexicano.

Qué vergüenza que tuvo que venir una compañía extranjera como ESPN a poner orden para que las audiencias de este país pudieran tener un seguimiento mediático profesional de la fiesta futbolera más grande del mundo. ¿O usted qué opina?


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Álvaro Cueva
  • Álvaro Cueva
  • alvaromilenio5@gmail.com
  • Es el crítico de televisión más respetado de México. Habita en el multiverso de la comunicación donde escribe, conduce, entrevista, da clases y conferencias desde 1987. publica de lunes a viernes su columna El pozo de los deseos reprimidos.
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