Para broncas, FOX. ¡Pues no que estaba muerto! ¡Pues no que Disney lo mató, lo enterró y borró su recuerdo! ¡Cómo que existe FOX pero también FOX Sports!
¡El mundo se va a acabar! Esto va más allá de la peor de las crisis. Nadie sabe. Nadie entiende. Y, por lo mismo, yo no sé si se esté viendo.
El caso está en que la humanidad entera está de fiesta por este asunto del evento deportivo sin nombre. Que yo, como el crítico profesional que soy, llevo semanas cubriendo todo lo que he podido. Y que me encuentro con un canal que se llama FOX, como el gran canal FOX de antes, que también está en esto.
¿Como por qué tendría que escribirle hoy de él viniendo de Televisa, de TV Azteca, de ESPN y de Claro Sports?
¿Sabe por qué? Porque es una revelación. De entrada, el reparto. ¿Me creería si le dijera que entre las figuras que participan en las producciones futboleras de esta marca están el gran Raúl Orvañanos y el imprescindible Jorge “El Burro” Van Rankin?
Y si usted no se deja apantallar por los nombres, hay que hablar de los contenidos.
Sí hay un criterio periodístico. Sí hay orden. Sí hay estructura. Pero también hay entretenimiento.
Yo no sé quién esté dirigiendo. Tampoco quién esté produciendo. Pero me queda claro que es gente que sí sabe de televisión y que domina la complicadísima especialidad deportiva.
De todos los títulos que FOX está ofreciendo alrededor de la gran justa deportiva del momento, me quedo con “Código 70 86 26”.
¿Por qué? Porque no es un programa de revista, pero tampoco un ejercicio de innovación. Es volver a la televisión de deportes, a la buena televisión de deportes.
Y a algo mejor que decenas de productores han olvidado en los últimos años: volver a la buena televisión de paga.
¿Se acuerda usted de lo fantástico que era que llegaran unos Juegos Olímpicos o uno de estos eventos futboleros y que en lugar de sintonizar televisión abierta pusiéramos el cable o la antena directa al hogar?
“Código 70 86 26” es como un homenaje a esa época. Si a usted le tocó, experimentará algo parecido a la certeza. Será feliz. Y si no, descubrirá algo que nadie más está ofreciendo.
¿Qué? Profundidad. Ojo: no es aburrimiento. Es la seguridad de que si usted sintoniza esto, primero, se va a enterar exactamente de todo de lo que se tiene que enterar en el orden en el que se tiene que enterar.
Y, después, que los conductores de esta “joyita” van a desmenuzar bien, con calma, conocimiento de causa y pasión, las notas más relevantes.
A mí me encanta “Código 70 86 26” (se llama así por los años en los que México ha sido sede de esta fiesta) porque, en contraste con lo que están haciendo los demás, aquí nadie parte de la idea de que el público lo sabe todo, de que vio todos los partidos ni de que se sabe hasta el último chisme porque lo vio en las redes sociales.
Es lo más parecido a un noticiario deportivo de verdad pero con el extra del entretenimiento.
Por favor no vaya usted a pensar que cuando digo entretenimiento es porque vamos a ver una avalancha de comediantes, cocineros, aventureros y actores de telenovelas. ¡No!
Digo entretenimiento porque entre nota y nota, entre análisis y análisis, a alguien se le ocurre una puntada o la producción los sorprende a todos con una ocurrencia como imaginar cómo se vería el elenco de este programa si todos fueran integrantes de un grupo de K-Pop.
A propósito de producción, aquí pasa algo muy interesante. No hay derechos. No hay derroche. Pero hay precisión.
¿Qué significa esto? Que a lo mejor no va a salir un robot bailando, pero que los conductores en el estudio se van a aventar una charla épica con sus reporteros, en diferentes ciudades de México y el mundo.
Es más interesante ver y escuchar eso que perder el tiempo con reporteros vanidosos que, a falta de estudios y de información, no les queda más remedio que contar sus aventuras entre la lluvia y los aeropuertos.
Por si todo lo que le estoy diciendo no fuera suficiente, como es tiempo de mujeres, la gran presentadora de esto es mujer, es muy buena y se llama Dani Noguez.
Estoy enamorado de “Código 70 86 26” porque una parte de mí, saturada del lenguaje bueno o malo de las redes sociales, de las aportaciones excelentes o patéticas de las plataformas, necesitaba televisión de paga de verdad y aquí la encontró.
Sólo que hay un “pequeño” detalle: FOX. ¿Qué es eso? ¿Un canal nuevo, “El regreso de los muertos vivientes”, un ejercicio de piratería o qué?
Para broncas, lo que está pasando aquí. ¿O usted qué opina?