¡Bola de ignorantes! ¡Deslumbrados! ¡Manipulados! Hasta el día de hoy no existe nada más poderoso que la televisión abierta.
Pero espérese, se pone peor. No hay nada más difícil de hacer que eso: la televisión abierta, la televisión abierta de verdad.
Cuando quiera le doy una conferencia al respecto. Le juro que le va a abrir más los ojos que todos esos TEDs, “talks” y babosadas de moda que forman parte de lo mismo: del negocio de la promoción de la ignorancia.
¿Por qué le estoy diciendo esto? Porque lo que está haciendo Imagen Televisión alrededor de la fiesta futbolera del momento es mil veces más importante que lo que promueven los algoritmos.
Más allá de su participación, al lado de W Radio y Claro Sports, en “La delantera”, el gran fenómeno del momento, tienen un programa de revista titulado “Jugamos en casa” que ya lo quisieran en Televisa y en TV Azteca para un día domingo.
¿Por qué? Por muchas razones que le iré revelando a lo largo de esta columna. No pierda detalle porque “te lo digo Juan para que lo entiendas Pedro”.
Es imperdonable que a la gente de las más grandes televisoras de nuestro país, por andar en otros negocios, se le haya olvidado hacer televisión deportiva (por no decir televisión en general). ¡Imperdonable!
¿De qué parte de México es usted? ¿De qué época? Cuando yo era joven, en Monterrey, la televisión pasaba programas deportivos a mediodía.
Eran austeros, pero increíblemente exitosos. ¡Todas y todos los veíamos! ¡Ahí estaba la opinión pública! ¡Ahí estaba la polémica! ¡Ahí estaban las ventas! ¡Ahí estaba la diversión!
Ver “Jugamos en casa”, que se transmite en vivo de lunes a viernes de 12:00 a 13:00 por el 3.1, me remitió a eso con mucha fuerza.
¡Pero qué cree! Potenciada con el dinamismo, la libertad editorial y las posibilidades técnicas de la comunicación de hoy.
Es volver al origen. Es televisión abierta deportiva en su máxima expresión.
Si las señoras y los señores de Grupo Imagen se aplican, más allá de la gran fiesta futbolera de la humanidad, podrían tener aquí el inicio de ese programón de oro que tanta falta le hace a la industria a nivel nacional.
La cosa es que se apliquen. “Jugamos en casa” es, para la televisión abierta de 2026, lo que “Código 70 86 26” de FOX para la televisión de paga: sabiduría total.
Y ser sabio no es atascar de animales, robots y comediantes la pantalla. Ser sabio es acompañar a las multitudes justo hoy cuando todas y todos estamos más solas y más solos que nunca.
Annesy Lozano, Ale Cárdenas, Jean Duverger, Poncho Vera y Roberto López Olvera hacen una labor social impresionante siendo ellas mismas, siendo ellos mismos, divirtiéndose y divirtiéndonos.
Esto que le estoy diciendo no es cualquier cosa. La mayoría de las personas que vemos a cuadro conduciendo y opinando sobre ese evento sin nombre que mueve a la humanidad, está interpretando a un personaje, está haciendo lo que le están ordenando, tiene prohibido hacer cierto tipo de críticas y a veces hasta está leyendo.
Por tanto, están tensas, están tensos. No son felices. No se divierten. Y como las pantallas son lentes de aumento, las audiencias, estén donde estén, se ponen tensas, sienten cualquier cosa menos felicidad. ¡Se la pasan mal!
Las conductoras y los conductores de “Jugamos en casa” son como niñas y niños de secundaria que se quedan parados en la banqueta al salir de clases para echar relajo mientras comentan, con una muy sincera euforia, lo que vieron. Y se ríen. Y debaten. Y se emocionan.
Y como las chicas y los chicos de secundaria, no necesitan los derechos de la FIFA para recrear de la manera más “babosa” un gol o para aventarse una ronda de albures.
Lo que más les agradezco es que, en contraste con algo que está pasando cada vez más, son cero mamonas, cero mamones.
Ellas no se sienten las reinas de belleza del universo. Ellos no se asumen como los analistas que cambiarán la historia del futbol. ¡Gracias!
¿Y qué hacen? Lo que hacen todas y todos, en todos los canales, pero con su estilo.
¿Cuál es la nota? Que ellas y ellos sí tienen un estilo. Por tanto, hasta cuando se ponen a jugar “¡Remátala!” o cuando presentan el típico video viral de las redes sociales, se siente la diferencia.
Mucho ojo a la producción, que ilustra esos 60 minutos de televisión con una maestría admirable, y a secciones como “Bolita por favor” y “Cambio de banda”.
No hay nada más difícil de hacer que esto: televisión abierta, televisión abierta de verdad. Y aquí la están haciendo bien.
La bronca es que estamos deslumbrados, manipulados. No entendemos que hasta el día de hoy no existe nada más poderoso que la televisión abierta.
Pobre Imagen, víctima de la ignorancia. ¿O usted qué opina?