Acaso como un reflejo de la fuerte polémica originada por el movimiento internacional #MeToo, que en México derivó en una serie de escándalos por la proliferación de acusaciones tuiteras, apagadas por el suicidio del músico Armando Vega-Gil, uno de los señalados, el Congreso de Ciudad de México ha integrado dos faltas administrativas a la Ley de Cultura Cívica recién aprobada.
En el artículo 26, fracciones IX y X, se sanciona “proferir expresiones verbales de connotación sexual a una persona y realizar tocamientos en su propia persona con intención lasciva, así como la exhibición de órgano sexuales frente a otra persona”, con pena económica de entre 900 y 3 mil pesos o 13 a 24 horas de arresto o seis a 12 de trabajo comunitario.
Como en una amplia gama de disposiciones legales, lo que está por escrito deberá estar sujeto a interpretación, para empezar, de quien acuse. Es decir, una persona presentará una denuncia por el primer supuesto y expondrá ante la instancia correspondiente que el presunto responsable le hizo un comentario o le lanzó una frase que en su opinión califica para ser “expresión verbal de connotación sexual”.
Con antecedentes tan vigentes como el de una figura pública que denunció a un taxista por decirle “guapa” o las múltiples acusaciones de acoso o abuso sexual con la etiqueta #MeToo, entre las cuales figuraban muchas que en realidad eran líos de pareja, conflictos laborales, invitaciones a salir o simple antipatía, esta determinación de la nueva ley generará inevitablemente otro debate sobre qué expresiones se ajustan a los supuestos sancionables.
En lenguaje coloquial puede interpretarse como que oficialmente ya es una falta administrativa el piropo, que viene de la bella palabra latina pyropus, es decir, aleación de cobre y oro de color rojo brillante, pero que en su primera acepción de la Real Academia Española significa “dicho breve con que se pondera alguna cualidad de alguien, especialmente la belleza de una mujer”.
La distancia entre este significado y lo que dice la ley, “expresión verbal de connotación sexual”, es inmensa si al piropo se le da esa dimensión. Basta volver a la palabra ya citada: “guapa”. ¿Piropo o expresión sexual?
@acvilleda