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Domingo , 17.02.2019 / 11:04 Hoy

Voz Ciudadana

Transparencia municipal: gobiernos y gobernantes abiertos

Alfredo Alcalá Montaño

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El año pasado, previo al arranque de las campañas electorales, las voces ciudadanas de Hidalgo, y prácticamente de todo el país, alzaron la voz para tener candidatos transparentes.

El primer paso fue impulsar una Ley General de Responsabilidades Administrativas para las y los servidores públicos, mejor conocida como #Ley3de3.

Aunado a este movimiento activo y participativo de la ciudadanía, en plena coyuntura electoral, se alzó la voz, para que las y los candidatos en su momento, hicieran público su 3 de 3 (declaración patrimonial, de conflictos de interés y fiscal).

Con el firme objetivo de fortalecer a la democracia, la cual exige debate y transparencia de quienes aspiran a un cargo público. Que a su vez, incidiría en el sistema político, al tener candidatos transparentes, se podría reflejar en gobiernos transparentes.

Ser gobiernos transparentes, implica tener gobernantes transparentes, y quienes acompañan al gobernante.

Por ello, es necesario, transversalizar en nuestro sistema político, la transparencia y rendición de cuentas. A nivel municipal, claramente se debe fortalecer la confianza de la ciudadanía sobre su clase política, que mejor, que dando a conocer que han pagado puntualmente sus impuestos, que propiedades tienen y sus posibles conflictos de interés.

Contar con gobernantes transparentes, le permite a la ciudadanía, tener mayor confianza, que el dinero público será bien ejercido, y no será utilizado en beneficio personal.

No se debe confundir la autonomía municipal, con la transparencia y rendición de cuentas, y no solo de los gobiernos, sino también de los gobernantes.

La trasparencia, el combate a la corrupción y la impunidad, siguen siendo una de las principales demandas de la sociedad.

Quien aspira a un cargo público, y ocupa un cargo público, debe ser ejemplo de transparencia. No es un tema legal, es un principio ético.

Quienes estén convencidos de trabajar en favor de la ciudadanía, que sean abiertos a ella. Las actuales democracias exigen: candidaturas, gobernantes y gobiernos transparentes.

Importante será, fortalecer las auditorias en aquellos municipios, donde gobernantes y quienes acompañan al gobernante, no hacen publica su declaración patrimonial, fiscal y de conflictos de interés.

Además, en cada uno de los 84 municipios, se debe impulsar la conformación de contralorías ciudadanas. Porque nadie mejor, que, quienes habitan un municipio, para exigir una efectiva rendición de cuentas, y señalar cualquier probable desvió, o mal uso del dinero público municipal.

Lo mínimo es aumentar el salario mínimo

Para dinamizar la economía interna, y mejorar el ingreso familiar, es necesario aumentar el salario mínimo, para cubrir en primer lugar, el costo de la canasta básica, no solo para una persona, sino para una familia.

Hoy ante la crisis de confianza y de cohesión social, necesitamos fortalecer a las familias, y que mejor que otorgando un ingreso digno familiar.

Un error es pensar en un salario mínimo, en función de la individualidad y no de manera familiar. Familias con ingresos suficientes, pueden contribuir de mejor manera al desarrollo y cohesión social.

Un primer paso es aumentar el salario mínimo, una propuesta reciente es la aportada por la Confederación Patronal de la República Mexicana, quienes plantean que al menos el salario mínimo debe ubicarse en $95.24 pesos.

Actualmente está en $80.04 y para el siguiente año aumentará 8.32 pesos, para ubicarse en $88.36, monto inferior al mínimo, para adquirir la canasta básica.

Cabe mencionar que no es un tema menor, si consideramos que en México, cerca de 8 millones de trabajadoras y trabajadores, ganan el salario mínimo.

Con este aumento muy mínimo, no se alcanzará la línea de bienestar establecida por el Consejo Nacional de Evaluación de la Política Social (CONEVAL), medición utilizada para medir la pobreza en nuestro país.

De acuerdo al CONEVAL, la canasta básica individual (no familiar), es de 87 pesos, por lo que el aumento, solo cubriría el 92.76 de lo necesario para alcanzar línea de bienestar.

Lo que significa, que si una persona no tiene lo minino para subsistir, mucho menos lo tendrá su entorno familiar, sobre todo quienes son jefas o jefes de familia, quienes año con año, siguen perdiendo poder adquisitivo, es decir, pierden capacidad de comprar lo necesario para tener una calidad de vida digna.

Es necesario escuchar la voz de las y los expertos, de las organizaciones civiles, pero sobre todo de las ocho millones de personas que ganan un salario mínimo.

Se debe revisar el salario mínimo, y ubicarlo por encima del costo de la canasta básica.

Ello implica dos grandes puntos: revisar el aumento y ajustar el salario mínimo al costo real de la canasta básica a partir del 2018, e iniciar una recuperación gradual de salario, para sacar de las condiciones de pobreza, a quienes trabajan y no les alcanza para vivir con dignidad.

“Por una sociedad libre de discriminación y de violencia”

Twitter: @alfreduam
alfreduam@yahoo.com.mx

FB: Alfredo Alcala Montaño
www.alfredoalcala.mex.tl

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