Política

Gestión educativa democrática

  • Apuntes pedagógicos
  • Gestión educativa democrática
  • Alfonso Torres Hernández

Pensar en una gestión democrática en el Sistema Educativo Nacional, y en particular en las instituciones educativas, implica sumir el desafío de construir alternativas para la organización social y política, es decir, pensar en una mirada e intervención amplia en el campo problemático de la educación. En este tenor, es necesario superar los paradigmas tradicionales que han marcado el rumbo de la gestión, en sus procesos y en sus prácticas. Una gestión democrática implica pensar en una participación mayor de los docentes desde el seno de las escuelas como espacios para el impulso de un movimiento político-pedagógico que marque ruptura con las tradiciones, ruinas, rutinas, prácticas y pensamiento anquilosado de las lógicas racionalistas técnicas que han dominado la gestión.

Una gestión democrática interpela el conformismo organizacional y de funcionamiento que caracteriza a las instancias, dependencias e instituciones educativas y que, por supuesto, favorece lo que recurrentemente se crítica en educación: la demanda excesiva de lo administrativo y el mantenimiento del statu quo.

En este sentido, es pertinente una evaluación responsable del modelo de gestión institucional vigente, bajo criterios de honestidad, justicia, inclusión y diversidad en su desarrollo. Este es el sentido que debe prevalecer si se busca una educación y gestión democrática. La participación del magisterio en la construcción de políticas de gestión y curriculares es importante porque desde un principio se logra identificación con lo que se quiere desarrollar.La política de gestión debe plantear nuevos esquemas en la relación que se establece al interior del Sistema Educativo. El modelo de gestión institucional tiene que distanciarse del burocratismo, verticalidad y corrupción que lo ha caracterizado. Como lo plantea Ibarrolla (2012) la elección de funcionarios y autoridades educativas debe ser revisada para evitar la improvisación en los cargos, al igual que una profunda revisión y modificación de la legislación educativa. Importante entonces que la SEP recupere el mando y toma de decisión en este aspecto, sin presiones ni acuerdos “en lo oscurito” con las organizaciones sindicales y “sin pago de facturas” político-partidistas.

El tránsito hacia una gestión democrática, implica también pensar en una estrategia de formación directiva y docente, pertinente y sólida, para hacer frente a los desafiós de los nuevos enfoques, estrategias y condiciones en las escuelas. Con ello, las maestras y maestros verían reforzada su labor en la construcción de una nueva ciudadanía como lo plantea la Nueva Escuela Mexicana.

Por último, y no menos importante, es avanzar en la construcción y clarificación de dispositivos teórico-conceptuales y analíticos que ayuden a una comprensión amplia de la gestión en situaciones culturales específicas de nuestro país.


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Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
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