Política

Nuestra violencia

Escuchar audio
00:00 / 00:00
audio-waveform
volumen-full volumen-medium volumen-low volumen-mute
Escuchar audio
00:00 / 00:00

El gran año de quiebre, el año en que se hizo claro que el crimen ya no era solo crimen, sino parte del gobierno, del poder y del acceso al poder, es 2021.

En las elecciones intermedias de ese año las bandas criminales fueron determinantes en las elecciones de Sinaloa, Michoacán, Guerrero, Oaxaca, Quintana Roo, Estado de México, y distintas ciudades del Norte y del Noreste.

Para 2023, la influencia del crimen en la política local había alcanzado una maduración espeluznante. Un estudio de AC Consultores marcó en un mapa de México todos los municipios donde había rastros de presencia del crimen organizado: enfrentamientos, ejecutados, cobros de piso, narcomantas.

Durante seis meses de registro pusieron banderitas en 81% de los 2 mil 478 municipios de México.

El país del narcotráfico había mudado de piel, era ahora el país del crimen organizado como poder paralelo del poder legal, como Estado paralelo e imponía ley, su violencia, su presencia en casi todo el territorio mexicano.

El Cártel Jalisco Nueva Generación tenía presencia en 28 estados, el Cártel de Sinaloa en 24. El Cártel del Golfo, en 10. El Cártel del Noreste, en 8. La Familia Michoacana en 7. Los Zetas, en 6. Los Templarios, en 5. Los Chapitos, en 4. Y organizaciones consideradas “menores” como Los Beltrán Leyva, el Cártel de Cabora, Los Talibanes, Los Rojos, los Salazar y Los Viagras, en 3 estados cada uno. (El Universal, 19/6/23).

La antigua lógica de los cárteles del narcotráfico es ahora la lógica de unas redes criminales de poder, incrustadas en las instituciones del Estado y en los procesos que dan acceso al poder, las elecciones, así como en las decisiones de gobiernos legales.

El estado legal y el estado criminal son ahora una simbiosis. El crimen organizado no está fuera del Estado, sino dentro de él.

Este es el cambio estructural que explica nuestra violencia. Venía fraguándose hace años, por la debilidad histórica del Estado para combatir el crimen, pero dio un salto cualitativo y cuantitativo en su extensión territorial durante los años de López Obrador y su política de Abrazos no Balazos.

Una reflexión iluminadora sobre este cambio puede leerse en el artículo publicado este mes: “Nuestra violencia”, con Lisa Sánchez, Héctor de Mauleón y Eduardo Guerrero.


Google news logo
Síguenos en
Héctor Aguilar Camín
  • Héctor Aguilar Camín
  • hector.aguilarcamin@milenio.com
  • Escritor, historiador, director de la Revista Nexos, publica Día con día en Milenio de lunes a viernes
Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.