Política

Tequila y el nuevo crimen mexicano

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Las drogas quedaron atrás como el crimen mayor de México. El nuevo crimen que azota el país es más grande y más ubicuo. Es ya una especie de Estado paralelo, ilegal, que saquea y oprime a los ciudadanos, incrustado en las redes del Estado legal que debería combatirlo.

México está gobernado, y oprimido, por la mezcla de esos dos órdenes de poder, indisociables y cómplices en zonas de país cada vez más extensas.

El arquetipo de jefe criminal mexicano dejó de ser El Capo del Narco, Miguel Ángel Félix Gallardo, o Joaquín El Chapo Guzmán, que se dedicaban al tráfico de drogas y mataban para asegurar rutas y plazas de su comercio.

El nuevo arquetipo de jefe criminal es el que mata y oprime para construir autoridades criminales, que desplazan o absorben al Estado legal en determinados territorios y ejercen desde ahí su negocio dominante: la extorsión de la sociedad.

El nuevo prototipo está encarnado a la perfección en el detenido presidente municipal de Tequila, Diego Rivera, en cuya nómina de delitos no se ponía el sol y cuyo orden criminal había suplido al orden legal en un rico y rentable municipio.

Diego Rivera tenía una Secretaría de Hacienda paralela que le cobraba contribuciones ilegales a todo mundo: 20 mil pesos mensuales a vendedores artesanales, 150 mil a dueños de vinaterías, 7 millones a gasolineros y tequileros.

A todos los amenazaba con clausuras y castigos con la policía municipal y con un grupo adjunto de sicarios expertos en el cobro de piso.

El alcalde se había apropiado por capricho soberano del Museo del Tequila, patrimonio cultural del municipio, para volverlo su oficina, y había establecido un régimen de impuestos prediales desorbitados, hijos de su libre ocurrencia.

Sabemos ahora que el mini-Estado criminal de Tequila era sólo un eslabón de un Estado criminal más grande, el Cártel Jalisco Nueva Generación, a cuyo jefe, Nemesio Oseguera, El Mencho, el alcalde de Tequila le pagaba una cuota anual de 40 millones de pesos.

El nuevo crimen mexicano no sólo quiere vender drogas. Quiere suplir al Estado y extorsionar a la sociedad. Es su nueva naturaleza, gobernar para sí, capturar el Estado, criminalizar todo lo que quede a su alcance.


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Héctor Aguilar Camín
  • Héctor Aguilar Camín
  • hector.aguilarcamin@milenio.com
  • Escritor, historiador, director de la Revista Nexos, publica Día con día en Milenio de lunes a viernes
Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
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