El posicionamiento político-pedagógico-ético que promueve la Nueva Escuela Mexicana configura un paradigma educativo, diferente al que curricularmente estaba establecido. El establecimiento de un nuevo paradigma educativo es complejo. Transitar hacia la apropiación y comprensión del sentido filosófico, político, pedagógico y didáctico de la NEM tiene que mirarse como un proceso gradual y sistemático, que requiere de estudio, diálogo, debate, análisis, articulación teoría-práctica, construcción y deconstrucción permanente de las ideas.
Thomas Kuhn (1922-1996), estudioso de la historia de la ciencia sostiene que el proceso seguido para que la ciencia avance es el siguiente: 1. Establecimiento de un paradigma, 2. Ciencia normal, 3. Crisis, 4. Revolución científica y 5. Establecimiento de un nuevo paradigma. La noción de paradigma es abordada por Khun como aquella que da una imagen básica del objeto de una ciencia, define lo que debe estudiarse, las preguntas que es necesario responder, o sea, los problemas que deben estudiarse y qué reglas han de seguirse para interpretar las respuestas que se obtienen; considera a los paradigmas «como realizaciones científicas universalmente reconocidas que, durante cierto tiempo, proporcionan modelos de problemas y soluciones a una comunidad científica.» (Khun, 1986:13). Un paradigma es lo que comparten los miembros de una comunidad científica y, a la inversa “una comunidad científica consiste en unas personas que comparten un paradigma; un paradigma significa una cosmovisión del mundo compartida por una comunidad científica; un modelo para situarse ante la realidad, interpretarla y darles solución a los problemas que en ella se presentan”(Khun, 1986:271). Por otra parte, ciencia normal, significa investigación basada firmemente en una o más realizaciones científicas pasadas, realizaciones que alguna comunidad científica particular reconoce, durante cierto tiempo, como fundamento para su práctica posterior. (Kuhn, 1986)
En ocasiones, no obstante, un paradigma no es capaz de resolver todos los problemas, y estos persisten a lo largo de los años o de los siglos, tal vez acumulándose junto con otros (crisis). En ese caso el paradigma en conjunto comienza a ponerse en cuestión y los científicos comienzan a considerar si supone el marco más adecuado o la forma más correcta de abordar los problemas o si debe ser abandonado. La crisis supone la proliferación de nuevos paradigmas, en un principio tentativos y provisionales, con vistas a resolver la o las cuestiones más problemáticas. Estos nuevos paradigmas compiten entre sí y cada uno trata de imponerse como el enfoque más adecuado.
Finalmente se produce una revolución científica cuando uno de los nuevos paradigmas sustituye al paradigma tradicional. Las revoluciones científicas se consideran aquí como aquellos episodios de desarrollo no acumulativo en que un antiguo paradigma es reemplazado, completamente o en parte, por otro nuevo e incompatible. Tras la revolución el ciclo comienza de nuevo y el paradigma que ha sido instaurado da pie a un nuevo proceso de ciencia formal. (Kuhn, 1986).