Política

Rostros nuevos y manos limpias

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El populismo reinante en Estados Unidos y en México avasalla a sus opositores. Pero mientras que allá el Partido Demócrata, de cara a la madre de todas las batallas contra el Republicano, aloja opciones frescas y atractivas que emergen de la sociedad civil, acá la oposición padece una sequía de esos perfiles.

Los opositores demócratas están renovando su inventario de luminarias. Varias de ellas se agrupan en el llamado “socialismo democrático”, como la congresista Alexandria Ocasio-Cortez y el alcalde de Nueva York Zohran Mamdani, ambos treintañeros. Si bien se les critica por extremistas y porque podrían dividir a su Partido, nadie niega su rentabilidad electoral: exudan carisma y atraen a muchos enojados con un cambio tan radical como opuesto al que representa Trump. Pero las nuevas caras no se limitan a ese grupo. En Michigan ganó las primarias senatoriales Abdul El-Sayed, un médico propalestino que se autodefine capitalista. Tampoco milita en las filas socialistas el más interesante de los jóvenes que han irrumpido en la escena electoral, el aspirante a senador James Talarico, un seminarista presbiteriano que amenaza la hegemonía republicana en Texas con un discurso contra la desigualdad y a favor de la compasión y el amor al prójimo. Sería esperanzador que la era de la ira diera paso a emociones positivas.

Una democracia ideal privilegiaría oferta sobre personalidad; qué propuestas y cómo aplicarlas sería más importante que la fotogenia de quien pide el voto. En el mundo real, sin embargo, las cosas son diferentes: a la mayoría de los votantes le atrae más, particularmente en estos tiempos, el candidato o la candidata —su apariencia física, su simpatía, su elocuencia— que su proyecto o su capacidad para gobernar. Es lamentable, pero así es. Ahora bien, lo importante es evitar que la posracionalidad populista erosione la democracia, y para ello hay que racionalizar la representatividad; lo urgente es buscar personas carismáticas que abanderen un proyecto que cure los males de la sociedad y no solo la anestesie.

Los partidos de oposición mexicanos harían bien en dejar de reciclar políticos. No van a derrotar a Morena priorizando sus burocracias y poniendo en la boleta a quienes ya ejercieron el poder y dejaron cuentas pendientes. Allá afuera hay jóvenes valiosos —rostros nuevos y manos limpias— que sin duda conquistarían más electores y que bien pueden elaborar un programa inteligente para gobernar a México. La agenda socialdemócrata, por cierto, ya está hecha. Lo que requiere son personas capaces de hacer atractivas para la mayoría políticas públicas elaboradas con competencia técnica, es decir, candidatos que eviten el naufragio en el mar de la demagogia electoral, navegando entre el Escila del populismo derechista y el Caribdis del izquierdista con las armas del conocimiento y la honestidad.

PD: La lista de críticos es, políticamente, un error infantil por partida doble: justifica la sospecha de censura detrás de los “lineamientos” y cargará a la cuenta de la 4T cualquier perjuicio que sufra alguno de los enlistados.

PPD: Si el gobierno de Estados Unidos solo quisiera golpear electoralmente a Morena ¿no dejaría vigentes las visas de los señalados, a guisa de señuelo, para detenerlos y procesarlos en su territorio? 


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Agustín Basave
  • Agustín Basave
  • Mexicano regio. Escritor, politólogo. Profesor de la @UDEM. Fanático del futbol (@Rayados) y del box (émulos de JC Chávez). / Escribe todos los lunes su columna El cajón del filoneísmo.
Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
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