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Queríamos agua

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  • Luis Walter Juárez

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Pasaron los meses de este 2026 y el agua de lluvia brillaba por su ausencia, por lo que la gente del campo estaba sufriendo ante la sequía que se dejaba sentir en toda la región lagunera. 

En las cabeceras municipales, los ayuntamientos ya estaban preocupados, ya que las quejas de muchos ciudadanos por la falta del vital líquido empezaron a subir de tono. 

Todos hablaban de la falta de lluvias, del problema que se veía venir para toda La Laguna, ya que ni con el proyecto de Agua Saludable se podía ver un futuro en que en todos los hogares tuvieran siempre agua en sus llaves. 

Los agricultores ya estaban sufriendo, después de que les dijeran que las presas Francisco Zarco y Lázaro Cárdenas se encontraban con un nivel muy bajo. 

Las mismas autoridades de la Comisión Nacional del Agua sabían que el problema se agudizaba, que tenía que suceder algo muy especial para que se dejara de sufrir por la falta de lluvias y dos huracanes que pasaron por el Pacífico, provocaron que principalmente en la sierra de Durango se suscitaran precipitaciones que empezaron a subir el volumen tanto de la presa de El Palmito como la Francisco Zarco, por lo que la esperanza para que en el 2027 se presente un ciclo agrícola, sea una realidad, claro, siempre y cuando sigan cayendo las lluvias en las montañas.

Hasta ahí todo está bien, pero también está el otro lado de la moneda, ya que primeramente en Torreón se dice que en cuestión de 10 minutos se presentó algo parecido a una tromba, fuerte lluvia y ráfagas de viento demasiado fuertes, tan fuertes que arrancaron árboles desde sus raíces y además, derribaron cables de teléfonos, de energía y hasta de empresas por cable. 

Pero eso fue tanto solo en 10 minutos, pero el jueves empezaron las lluvias y para amanecer el viernes, las inundaciones ya se encontraban presentes en varios municipios de la Comarca Lagunera. 

Se pudo observar en las primeras horas como había calles, avenidas, bulevares encharcados, además, por el lado del bulevar Independencia al oriente, el pavimento prácticamente se partió. 

Hubo colonias que se inundaron, pasos a desnivel en la zona metropolitana que se colapsaron y comunidades ejidales como Poanas, en donde el agua penetró en las viviendas, pero la fuerte lluvia destruyó un gran número de viviendas. 

Algunos esperaban un milagro para que lloviera, queríamos que cayera agua en la región y al final la naturaleza se dejó sentir y pese a los daños, se dice que los beneficios por estas precipitaciones fueron mayores.


Walter.juarez@milenio.com

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Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
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