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  • ‘Los Cuates’, gemelos detrás del ataque en secundaria de Torreón: “Siempre juntos y apartados de los demás"

  • Vecinos y antiguos compañeros los describen como jóvenes reservados que casi siempre permanecían juntos y con poca convivencia en la comunidad.
Los Cuates, convertidos ahora en los principales señalados por uno de los episodios más violentos que ha vivido la comunidad.| Manuel Guadarrama.
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M+.- En el ejido La Unión todos los conocían simplemente como “Los Cuates”. Carlos y David, hermanos gemelos de 18 años, eran poco vistos en las calles y, según vecinos y antiguos compañeros de escuela, prácticamente no convivían con otros jóvenes de la comunidad. Siempre estaban juntos.

La mañana del jueves, sus nombres dejaron de estar asociados únicamente con aquellos dos muchachos reservados del ejido. De acuerdo con testimonios recabados por MILENIO, ambos salieron de la vivienda donde residían con su madre y su abuela, en la llamada “calle de la Vulka”, con el rostro cubierto y portando armas punzocortantes.

Minutos después irrumpieron en la Secundaria General Número 13 de La Unión, donde atacaron a alumnos y personal del plantel. Los primeros estruendos provocaron que estudiantes y padres creyeran que se trataba de una balacera.

El ataque dejó sin vida a la subdirectora de la secundaria y a otras dos personas heridas de gravedad, entre ellas un alumno y un profesor. Carlos y David fueron detenidos y el caso quedó bajo investigación de la Fiscalía General del Estado de Coahuila (FGEC), que busca establecer el móvil de la agresión.

Horas después, el fiscal estatal informó que los dos detenidos seguían a personas que habían perpetrado ataques similares en otras partes del mundo, una línea que forma parte de las investigaciones sobre lo ocurrido.

Ambos fueron detenidos tras el ataque en la Secundaria General 13, que dejó a la subdirectora sin vida y a un alumno y un profesor gravemente heridos.
La Fiscalía General del Estado de Coahuila busca establecer el móvil de la agresión.| Manuel Guadarrama.

La casa quedó vacía

Después del ataque, la vivienda donde residían los hermanos quedó prácticamente deshabitada. Vecinos aseguraron que sus familiares abandonaron el inmueble antes de que elementos del Grupo de Reacción Torreón (GRT) y personal de la Fiscalía acudieran para realizar diligencias.

“Luego luego se fueron todos. Ahí viven varias personas, es como una vecindad, pero ya se fueron todos. Luego vinieron los del GRT y Fiscalía, pero ya no había nadie”, relató Karina, vecina del sector, a MILENIO.

La mujer contó que los hermanos tenían discusiones frecuentes con su madre, pero fuera de casa prácticamente no convivían con los demás jóvenes del ejido.

También recordó una escena ocurrida minutos antes del ataque: la abuela de los gemelos, conocida entre los habitantes como doña Rosy, habría intentado seguirlos cuando salieron de la vivienda.

“Ella iba atrás de ellos”, relató.
Ambos fueron detenidos tras el ataque en la Secundaria General 13, que dejó a la subdirectora sin vida y a un alumno y un profesor gravemente heridos.
Algunos estudiantes dejaron sus mochilas y buscaron escapar por la parte posterior de la secundaria.| Manuel Guadarrama.

Siempre estaban juntos

El aislamiento que ahora recuerdan los vecinos no era reciente.

Lenin, de 19 años, conoció a Carlos y David desde que estudiaban en la primaria Agustín Melgar. Desde entonces, aseguró, ambos se mantenían apartados de sus compañeros.

“Siempre fueron apartados, nunca se juntaron con nadie”, contó a MILENIO.

Mientras otros niños del sector salían a jugar y convivían entre ellos, Carlos y David permanecían juntos y tenían poca relación con el resto.

“Siempre andaban juntos ellos dos”.

Después de la primaria, Lenin perdió contacto con los gemelos y pasó varios años sin verlos. Fue hasta principios de 2026 cuando volvió a encontrarlos en las calles del ejido.

“Ya empezaban a salir, pero igual de raros como siempre”, relató.

Recordó además que solían vestir de negro y mantenían la misma distancia con otros habitantes de La Unión.

“Dicen que habían estado en un anexo, pero no se veían drogadictos, más bien no se juntaban con nadie, así todos raros”.

Se trata, sin embargo, de testimonios de habitantes de la comunidad. Hasta ahora, las autoridades no han establecido públicamente que ese comportamiento tenga relación con el ataque ni han confirmado las versiones sobre una supuesta estancia de los hermanos en un centro de rehabilitación.

Para Lenin, nada de lo que había observado durante años hacía imaginar lo que ocurriría dentro de la secundaria.

“Yo, la neta, aquí todos en el barrio nos juntábamos y pues ellos no se juntaban con nadie”, expresó.
Ambos fueron detenidos tras el ataque en la Secundaria General 13, que dejó a la subdirectora sin vida y a un alumno y un profesor gravemente heridos.
El ataque dejó sin vida a la subdirectora de la secundaria y a otras dos personas heridas de gravedad.| Manuel Guadarrama.

“Pensamos que había tronado un transformador”

Dentro de la Secundaria General 13, el ataque comenzó entre estruendos y confusión.

Milán, alumno de segundo grado, estaba en el plantel cuando escuchó las primeras detonaciones.

“Pensamos que había tronado un transformador”.

Poco después vio frente a frente a los agresores, quienes portaban armas punzocortantes.

El miedo se extendió por los salones. Algunos estudiantes dejaron sus mochilas y buscaron escapar por la parte posterior de la secundaria. Varios consiguieron brincar para ponerse a salvo.

“Nos escapamos”, recordó Lenin al narrar lo ocurrido después de los primeros estruendos.

Mientras los estudiantes intentaban salir, afuera comenzó otra carrera: la de los padres que recibían llamadas y mensajes en los que se advertía sobre una supuesta balacera dentro de la escuela.

Ambos fueron detenidos tras el ataque en la Secundaria General 13, que dejó a la subdirectora sin vida y a un alumno y un profesor gravemente heridos.
Los hermanos tenían discusiones con su madre, pero fuera de casa prácticamente no convivían con los demás jóvenes del ejido.| Manuel Guadarrama.

Padres corrieron por sus hijos

Nancy, madre de un estudiante de segundo grado, llegó hasta la Secundaria General 13 después de enterarse de lo ocurrido. Su hijo, de 12 años, seguía dentro.

“Pues, al ver a unos niños que se habían brincado del mismo susto y gritaban que había balacera ahí, pues mi hijo estaba ahí adentro”, relató.

El adolescente logró finalmente salir con ayuda de un maestro.

“Está bien, está tranquilo”, explicó su madre, aunque reconoció que ahora existe preocupación por las secuelas emocionales que el ataque pueda dejar entre quienes presenciaron la agresión.

Nancy tampoco tenía mayores referencias sobre Carlos y David antes de aquella mañana.

“No eran muy vistos aquí en la comunidad”, afirmó.

Después supo que habían estudiado en la primaria Agustín Melgar, pero poco más se conocía de ellos entre algunos padres de familia.

De “Los Cuates” al miedo

Después del ataque, patrullas y vehículos oficiales recorrieron La Unión. Agentes del GRT y de la Fiscalía llegaron hasta la vivienda donde presuntamente residían Carlos y David, una casa amplia que, de acuerdo con los vecinos, funcionaba prácticamente como vivienda multifamiliar.

Ambos fueron detenidos tras el ataque en la Secundaria General 13, que dejó a la subdirectora sin vida y a un alumno y un profesor gravemente heridos.
Después del ataque, patrullas y vehículos oficiales recorrieron La Unión.| Manuel Guadarrama.

Pero cuando las autoridades arribaron, ya no encontraron a sus familiares.

“Todos salieron”, resumió uno de los habitantes.

En el ejido quedaron las preguntas.

La Secundaria General 13, hasta entonces parte de la rutina diaria de decenas de familias, se convirtió en el escenario de un ataque que dejó una mujer muerta, dos personas gravemente heridas y estudiantes huyendo entre gritos y confusión.

Ahora la Fiscalía busca determinar qué llevó a los dos hermanos de 18 años a irrumpir en la escuela y atacar a quienes estaban dentro.

Para los habitantes de La Unión, mientras tanto, permanece una imagen difícil de conciliar: la de aquellos gemelos que durante años casi siempre caminaron juntos, hablaban poco con los demás y eran conocidos simplemente como “Los Cuates”, convertidos ahora en los principales señalados por uno de los episodios más violentos que ha vivido la comunidad.


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Alejandro Castañeda Alvarado
  • Alejandro Castañeda Alvarado
  • Reportero de a pie; egresado de Ciencias de la Comunicación de la FCPyS -UAdeC. Criado entre La Laguna y Zacatecas; hincha de Santos, músico frustrado y contador de historias desde la trinchera del periodismo.
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