Cultura

Magia

Nuestra cotidianidad está embebida de intentos de magia frustrados, improcedentes, ¡ridículos! Breves pero constantes –y persistentes– elucubraciones, confecciones y hechuras muy personales que muestran una intimidad fantástica embebida de superchería y creencias netamente irracionales. Y así vamos por la vida, envueltos en crucifijos, brazaletes curativos, temblorosos cristales, prodigiosos tatuajes que actúan como talismanes dermatológicos, escapularios, reliquias, yerbas mágicas e inciensos místicos.

Sorprende cómo las personas moldean sus vidas de acuerdo a supersticiones y creencias absurdas, y de cómo rechazan tácitamente todo aquello que cuestione de manera legítima esas supercherías por sentirlo como amenazas a lo que atente contra lo que les brinda una seguridad pasajera, infundada y sustentada en suposiciones basadas en miedo e ignorancia.

No terminamos de aceptar el mundo como se aparece ante nosotros y lo sustituimos por uno imposible, inviable, estéril. Pero gratificante.

Y no importa si el tema es religioso, seudofilosófico, new age, autoayuda y superación, chamanismo, delusiones creadas por consumo de drogas o pura chiflazón.

Dice Carl Sagan que vivimos en una sociedad que depende casi en su totalidad de ciencia y tecnología, pero que casi nadie sabe nada de ciencia y tecnología. En su lugar preferimos el entretenimiento banal, los horóscopos, la medicinas alternativas, la farándula, los reality voyeristas y los libros de autoayuda y superación, por mencionar solo algunas de las cosas que nos mantienen alejados de una percepción objetiva de las cosas.

En parte, también hemos cedido nuestro sentido común a los mecanismos digitales que los suplantan –de manera sesgada y tendenciosa– y con todo el plato servido ya no sentimos que debemos pensar, cuestionar y tomar decisiones. Y esa falta de certeza y confianza en lo racional y en la prescripción dada por el sentido común nos está transformando en una manga de antropoides estúpidos y reactivos.

Vivimos un mundo sofocado por nuestros intentos de realizar cosas inútiles, inviables e inconsecuentes. Creemos tener el poder para llevar a cabo semejantes acciones, bajo la ilusión creada por los charlatanes de la autoayuda, la superación, los coaches de vida, los gurús de las ideas confusas y vagas, los estultos motivadores y los taumaturgos improvisados. Toda esa fauna de manipuladores chiflados capitaliza tu ignorancia, tus deseos, tus sueños truncos, transformándolos en un bálsamo de éxitos fugaces, volátiles ilusiones que solo los benefician a ellos. Se quedan con tu dinero a cambio de un placebo inútil y te dejan frustración, y el amargo sabor del fracaso. Pero nos encanta mantener a estos prestidigitadores de la ensoñación, malabaristas de la decepción.

Esta afición por la magia cotidiana me parece que no es más que un escape, una negación.

He llegado a pensar incluso que deberíamos renunciar a todo. Dice Thomas Bernhard: “Esta es la vida cotidiana de la que debes distanciarte, tienes que dejarlo todo atrás, no solo cerrar la puerta detrás de ti, sino tronarla bien duro y largarse. Todo debe retraerse por sí mismo en el más completo silencio, desaparecer”.

¿Por qué buscar estos escapes cotidianos que solo nos meten en un enredijo de ilusiones, en un laberinto de lo absurdo para ciclarnos en estas conjeturas internas, en esta morusa de formulaciones estrambóticas, de espejismos y realidades alteradas? Hay algo lúdico detrás de esto.

Dice Silvio Rodríguez: “Soltar todo y largarse, ¡qué maravilla! Atesorando solo huesos nutrientes y lanzarse al camino pisando arcilla, destino a las estrellas resplandecientes”.

Entiendo en la necesidad impetuosa de escapar, de alienarse. Tal vez encontremos allí alguna verdad, una epifanía. Pero eso solo nos distrae de nuestros problemas más imperiosos.

Insisto en no dejarnos afectar por la incertidumbre y la ansiedad, pelear contra la ignorancia y la estupidez, la holgazanería mental y la indiferencia y, más importante, contra el miedo. _


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Adrián Herrera
  • Adrián Herrera
Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
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