En un entorno marcado por la incertidumbre, el bajo crecimiento y la necesidad de detonar nuevas inversiones, México enfrenta el desafío de convertir sus ventajas competitivas en oportunidades concretas.
Gabriela Gutiérrez Mora, presidenta del Consejo Directivo Nacional del Instituto Mexicano de Ejecutivos de Finanzas (IMEF), analiza los factores que hoy frenan la inversión, desde la falta de certidumbre hasta los rezagos en infraestructura energética, y pone sobre la mesa el potencial de las pequeñas y medianas empresas (Pymes) y de las nuevas cadenas vinculadas con la tecnología.
¿Cómo puede México atraer inversión en un entorno de incertidumbre?
En el IMEF nos dedicamos a estudiar, investigar y generar información que permita tomar mejores decisiones. Esto no ocurre únicamente entre empresarios o gobiernos; todos necesitamos información para decidir en nuestra vida cotidiana.
Hace 21 años, el IMEF firmó un convenio con el INEGI para realizar una encuesta en los sectores manufacturero y no manufacturero, es decir, para observar tanto a la industria como a los servicios y el comercio. En los últimos 20 meses hemos navegado en zona de contracción.
¿Qué significa esto? Tenemos que preguntarnos dónde estamos y qué necesitamos hacer para aprovechar las oportunidades que podrían generar inversión.
México tiene muchas ventajas: un territorio amplio, una posición privilegiada en Norteamérica, una relación comercial fundamental con Estados Unidos (EU) y Canadá y una enorme fuerza de Pymes. El reto es convertir esas oportunidades en inversión.
Uno de los principales obstáculos es la incertidumbre. Cuando no existe suficiente certeza sobre las condiciones para invertir, las personas y las empresas se sienten vulnerables y postergan sus decisiones.
¿Qué necesita el país para acelerar su crecimiento?
México crece alrededor de 1 por ciento, con sus variaciones, cuando podríamos y deberíamos crecer por encima de 2.5 por ciento si aprovecháramos plenamente nuestras oportunidades y generáramos mayor certidumbre.
Tenemos las condiciones, pero necesitamos resolver temas de infraestructura y crear un entorno adecuado para la inversión.
Pensemos en las Pymes. Cuando llega una gran planta o una inversión importante, necesita una cadena de proveedores. Las empresas que forman parte de ella también requieren condiciones para crecer, invertir y suministrar lo que esa gran compañía necesita. Por eso hablamos de infraestructura, pero también de certidumbre y seguridad.
Además, México no puede analizarse como un solo mercado. El problema y la oportunidad de Chihuahua no son los mismos que los de Jalisco, Guanajuato, Yucatán o Baja California Sur. Los sectores, regiones, empresas y familias crecen de manera distinta. El primer paso es entender esas diferencias y contar con información para tomar mejores decisiones.
¿Por qué la inversión industrial avanza si la manufactura no crece?
Vemos mucha construcción de grandes naves industriales. Y una nave no se construye sin una expectativa clara de ocupación. Los bancos continúan financiando estos proyectos porque, en muchos casos, existe detrás un contrato que sustenta la inversión.
Al mismo tiempo, hay sectores particularmente dinámicos. Hemos visto cifras históricas en exportaciones relacionadas con tecnología y circuitos, y no es casualidad.
EU crece de manera importante en inteligencia artificial y tecnología, con grandes empresas realizando inversiones enormes. La pregunta es: ¿quiénes son sus proveedores? México participa en esas cadenas y ahí existe una oportunidad muy relevante.
¿Qué debe resolver México con urgencia para aprovechar el nearshoring?
La urgencia es la infraestructura y, particularmente, la transmisión de energía. En generación eléctrica vemos posibilidades para desarrollar tanto energías alternativas como convencionales. Ahí empieza a existir una luz al final del túnel.
El problema está en la transmisión. Podemos generar energía, pero necesitamos la infraestructura para llevarla hasta donde se requiere. Ese es uno de los grandes desafíos para atraer y concretar nuevas inversiones.
¿Cómo definiría su sello al frente del IMEF?
Llevo 14 años en el IMEF, pero asumir la presidencia ha sido un reto completamente distinto. Además, es una responsabilidad voluntaria que realizo paralelamente a mi trabajo profesional.
Ha sido un privilegio representar a alrededor de mil 400 socios y a una comunidad vinculada con las finanzas y la economía.
ella dice...“México podría crecer por encima de 2.5 por ciento si
Aprovechara sus oportunidades”.
Si tuviera que definir mi sello, diría que es mi convicción de que la educación financiera puede ayudarnos a mejorar como país, como estados, como familias y como personas.
No basta con conocer los grandes indicadores macroeconómicos. También necesitamos saber qué hacer con nuestro dinero, cómo manejar nuestros excedentes de liquidez, contratar un seguro o convertir nuestros ahorros y patrimonio en herramientas que trabajen a nuestro favor.
¿Qué debemos considerar antes de tomar una decisión financiera?
No podemos fijarnos solo en indicadores como las tasas de interés y la inflación. Son importantes, pero nuestras decisiones financieras dependen también de nuestra realidad particular.
Tenemos que preguntarnos dónde estamos, a qué nos dedicamos, qué hacemos con nuestro dinero, cuáles son nuestros gastos fijos y variables y hacia dónde queremos ir.
También es fundamental estar incluidos en el sistema financiero. El efectivo puede parecernos fácil o seguro, pero participar en el sistema nos permite aprovechar oportunidades, desde comprar algo mediante un crédito bien utilizado hasta poner a trabajar nuestros ahorros o patrimonio a través de una inversión.
Yo siempre digo: nunca dejes tu dinero a la vista. Procura tenerlo invertido en algún instrumento adecuado para ti. El objetivo es que el dinero trabaje y, por lo menos, buscar proteger nuestro patrimonio frente a la inflación.
AAL