Cultura

El peregrinaje de Kenneth Rexroth

Escolios

Poeta, traductor y ensayista, Rexroth despliega una obra amplia y combativa. Una mirada erudita, marcada por su impulso libertario y su ambición de abarcar el mundo.

Kenneth Rexroth fue un escritor, traductor y activista norteamericano, un oceánico autodidacta que se anticipó a la era de Acuario con su genuino temperamento contracultural. Huérfano muy joven, trotamundos, políglota espontáneo, este autor fue uno de los padres fundadores del radicalismo político y la bohemia libertaria que antecedió la gran revolución de las costumbres de los años sesenta. Desde adolescente Rexroth comenzó un extenso peregrinaje vital y artístico: vagabundeó por su país y Europa; hizo trabajo social; redescubrió la vida en los bosques y montañas; coqueteó con la pintura y la música; fue objetor de conciencia; cobijó, en sus inicios, a la generación beat, practicó el budismo, aunque murió católico y, sobre todo, cultivó la religión de la poesía. Aunque su lírica comprende muy diversos registros, desde el experimento cubista hasta el erotismo o la denuncia, tal vez su faceta más viva es la de la contemplación y cohabitación con la naturaleza. Como traductor, frecuentó todas las tradiciones y dejó florilegios pioneros de poesía china y japonesa (aparte de que inventó a la sensual poeta Marichico). Como ensayista, compiló con pequeñas reseñas semanales de los grandes libros, Recordando a los clásicos, un canon abierto a todas las épocas y latitudes, una asombrosa y estimulante red de analogías, donde se revelan parentescos y afinidades insólitas.

Desconexión y otros ensayos (Pepitas de calabaza, 2009) selecciona textos de Rexroth sobre el estado de las artes en su tiempo, el movimiento estudiantil, el gnosticismo o autores tan heterogéneos como Henry Miller, Martin Buber o Simone Weil. En ellos, Rexroth habla con idéntica y abrumadora autoridad de historia de las religiones, filosofía, poesía, pintura, política de coyuntura o música popular y se revela como un renovado, aunque un tanto verboso, espíritu renacentista. El ánimo erudito de Rexroth, su pasión por absorber ideas y conocimientos, no parte de un afán libresco, sino de una inclinación natural, una auténtica curiosidad en el mundo y en el otro. Como crítico, Rexroth practica una original y divertida franqueza que mezcla la emoción y el argumento y no respeta el bronce de los grandes prestigios. Se trata de un autor de entusiasmos y antipatías categóricas y opiniones contundentes. Por ejemplo, Rexroth busca sacar a la poesía de las aulas y por eso exalta a los nuevos juglares desde los cantantes franceses como Georges Brassens y Leo Ferré hasta los profetas folk como Bob Dyland y Joan Baez y los sobrepone a los grandes poetas de la época, como Eliot y Pound. Igualmente, desdeña a Henry James o William Faulkner y eleva a Henry Miller al estatuto de clásico. Acaso la autoconciencia de eterno disidente de Rexroth alimenta su originalidad creativa y su vena polémica, pero también nutre sus fobias, su pedantería y sus exageraciones. En todo caso, su desmesura, su ambición de conocer, relacionar e influir en todo son nostálgicos síntomas de un tiempo ido de turbulencia y esperanza.

AQ / MCB

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Armando González Torres
  • Armando González Torres
  • Armando González Torres. Ha ganado varios premios literarios. Es autor de alrededor de 20 libros, como los de poesía Los días prolijos y La peste, y los de ensayo y aforismo La lectura y la sospecha y Sobreperdonar.
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Laberinto es una marca de Milenio. Todos los derechos reservados.  Más notas en: https://www.milenio.com/cultura/laberinto
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