Cultura

Un periodista en las trincheras

Café Madrid

El documental ‘Cover-Up’ retrata a Seymour Hersh y reivindica el periodismo de investigación frente al poder, sus riesgos, errores y logros históricos.

Veinte años después, la directora de cine Laura Poitras obtuvo el “sí quiero” del legendario periodista de investigación Seymour Hersh. Desconfiado, siempre desconfiado, el hombre que a lo largo de su carrera ha revelado verdades tan importantes como incómodas se rehusaba a hablar de su trabajo por temor a poner en peligro a sus fuentes.

​Ahora, sin embargo, podemos verlo en la pantalla, en medio de su estudio repleto de cajas de archivo, blogs de hojas amarillas y otros tantos papeles, dando una clase magistral de periodismo. El documental se llama Cover-Up (Netflix) y se estrenó hace unos días. Es, desde mi punto de vista, la versión audiovisual de sus magníficas memorias (Reportero, publicadas en inglés en 2018 y en español, por la editorial Península, en 2019), con los pormenores de sus dilatadas y meticulosas investigaciones, por las que todo el mundo se enteró de la masacre de civiles en My Lai (Vietnam), de algunos detalles que se les escaparon a Bernstein y Woodward en el Watergate, de la injerencia de la CIA en Chile, Cuba y Panamá, de los cuestionados métodos de trabajo de Henry Kissinger o de las torturas llevadas a cabo en la cárcel de Abu Ghraib (Irak).

Se trata, desde luego, de un homenaje a Hersh y a su labor monumental, pero el documental no se olvida de sus errores profesionales. Los más sonados: dar por ciertas unas cartas, que resultaron ser falsas, entre Marilyn Monroe y John F. Kennedy (lo que casi provoca el fin de su carrera) y su “cercanía” al dictador sirio Bashar al-Ásad. No es fácil reponerse de algo así para quien creó un prestigio de riguroso reportero, pero a sus casi 90 años este “outsider agudo y extraordinario” continúa con sus investigaciones. Ahora sobre Gaza.

Además de ofrecer un retrato contundente del hoy “cascarrabias y quejica” Seymour Hersh (“ay, no debería estar contando tantas cosas sobre mi trabajo”, “esto no es fácil para mí”, “no puedo mostrarles todas mis libretas”, “¡es que no puedo delatar a mis fuentes!”), la película de la oscarizada (y multipremiada) directora Laura Poitras (no se pierdan documentales suyos como Citizenfour o La belleza y el dolor) destaca la importancia del periodismo de investigación en una democracia, así como los peligros y las presiones ligadas al trabajo periodístico de alto impacto y la lucha contra la opacidad institucional de Estados Unidos.

La estructura de Cover-Up permite recorrer la biografía profesional de Hersh como una síntesis del propio ciclo histórico de Estados Unidos. El documental arranca con una reconstrucción precisa y cruda de la masacre de My Lai, ocurrida el 16 de marzo de 1968 y encubierta durante dieciocho meses por el Ejército estadounidense y los medios de comunicación. El trabajo de Hersh en 1969 supuso el primer reconocimiento público de aquellas atrocidades: mujeres, niños y ancianos asesinados, torturas, violaciones y una narrativa oficial basada en la mentira sistemática.

Este método se repite a lo largo del filme: cada segmento biográfico se entrelaza con hitos periodísticos que convierten a Hersh en protagonista indispensable para comprender cómo la obstrucción de la verdad es una constante histórica. Tras la publicación del caso My Lai, Hersh siguió escarbando en las trincheras desde la redacción de The New York Times, donde puso en marcha investigaciones sobre el escándalo Watergate o las operaciones encubiertas de la CIA, pero luego emprendió un camino en solitario (“los editores se cansan de artículos difíciles y de reporteros difíciles”). Para ello, Hersh cultivaba fuentes al margen de los circuitos clásicos y mantenía (mantiene) un respeto férreo por la confidencialidad de los informantes.

Pero no todo lo que se cuenta aquí pertenece al ámbito profesional. También está la parte humana del “último gran periodista americano”: su padre autoritario (un refugiado lituano judío), su madre abnegada (que solía decirle, de manera profética: “siempre vas a donde nadie te quiere”) y su esposa (la única que sabe calmarlo y ahuyentarle la depresión cuando escribe cosas fuertes), su constante irritabilidad hacia los demás y la sensación de ser una especie en extinción en el actual panorama mediático, donde “el periodista es poco más que un loro, y yo siempre he creído que la misión de un periódico era buscar la verdad, no solamente informar de las discrepancias sobre ella.”

AQ / MCB

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Víctor Núñez Jaime
  • Víctor Núñez Jaime
  • Es reportero y escritor. Sus trabajos, en todos los géneros periodísticos, se publican en los principales medios del mundo hispano. Es autor de libros como Los que llegan. Crónicas sobre la migración global (Debate) y ha sido galardonado, entre otros premios, con el Internacional de Periodismo “Mario Vargas Llosa”, el Premio a la “Excelencia Periodística” de la Sociedad Interamericana de Prensa o el “Rey de España” que otorga la Agencia EFE. Escribe en Laberinto desde hace dos décadas.
Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
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Laberinto es una marca de Milenio. Todos los derechos reservados.  Más notas en: https://www.milenio.com/cultura/laberinto
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