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  • El misterio del niño que cayó a un pozo en Puebla y sobrevivió 5 días: el milagro de San Diego que desafía la lógica

  • Conoce la historia de la Capilla de San Diego de Alcalá en Puebla, un recinto colonial donde la fe y la tradición oral mantienen vivo un milagro del siglo XVI.
La capilla de San Diego de Alcalá es un punto de encuentro entre la historia novohispana y la devoción popular.  | Andrés Lobato

En Huejotzingo, municipio del norponiente de la capital de Puebla, existe un sitio donde la historia no solo se cuenta y se vive: se trata de la capilla de San Diego de Alcalá, un espacio que llama la atención desde que el visitante ingresa, pues tiene un pozo dentro de sus instalaciones, justo frente al altar mayor y en medio de las filas de bancas.

Ubicada en la calle José María Morelos 199, en el llamado Cuarto Barrio de este Pueblo Mágico, este es un recinto que resguarda uno de los relatos más emblemáticos de la fe en la región: el milagro de un niño que sobrevivió varios días dentro de un pozo, gracias, según cuenta la tradición, a la intervención del santo franciscano, mismo que da nombre al templo y que es un lugar con siglos de historia que sigue atrayendo a los creyentes, quienes encuentran en sus aguas un símbolo de esperanza.

En entrevista para MILENIO, el cronista e historiador Jerónimo Aguirre abundó que este sitio remonta su origen a la llegada de los primeros frailes franciscanos en el siglo XVI, quienes, tras dejar España, establecieron en esta región una de las primeras sedes para difundir la doctrina cristiana.

Los primeros doce frailes iniciaron su labor evangelizadora en territorio novohispano y Huejotzingo fue una de las cuatro sedes principales junto con Tlaxcala, Texcoco y la Ciudad de México, lo que lo convierte en un punto clave en la historia de la religión católica de nuestro país. El convento y la capilla de San Diego forman parte de esas primeras construcciones.

Mencionó que la relevancia de Huejotzingo no fue casual. Tras la derrota de Hernán Cortés en la llamada Noche Triste, el conquistador encontró en los pueblos de Huejotzingo y Tlaxcala aliados clave para reorganizar su ejército. Años más tarde, esa alianza se traduciría en la llegada de los frailes franciscanos, quienes eligieron este territorio como uno de los primeros centros de evangelización debido a su importancia política y militar.

En este contexto histórico surge la capilla de San Diego de Alcalá, que, de acuerdo con la tradición, fue edificada tras un hecho considerado milagroso.

El misterio del niño que sobrevivió 5 días en un pozo de Huejotzingo
El pozo ubicado frente al altar mayor de la capilla es, según la tradición oral, el lugar donde ocurrió el milagro que dio origen al templo.

El origen del milagro que marcó la historia de la capilla

El cronista compartió que, más allá de su relevancia histórica, el templo guarda una de las leyendas más arraigadas de la región. Se trata del milagro del pozo, ocurrido alrededor de 1598.

La historia cuenta que un niño desapareció, desatando la angustia de su madre y la movilización de toda la comunidad. Durante días, la mujer imploró la protección de San Diego de Alcalá, sin saber que el menor había caído en un pozo cercano al templo.

Tras cinco días de búsqueda, el niño fue hallado con vida. Según su testimonio, un fraile le llevaba pan para alimentarlo. Al observar la imagen de San Diego, el pequeño identificó en ella al misterioso protector.

Este hecho fue interpretado como un milagro, pues el santo franciscano era conocido por el prodigio de convertir flores en pan para alimentar a los necesitados.

A partir de este hecho, la comunidad comenzó a rendir culto al santo y a edificar la capilla en su honor.

El legado del relato que trasciende generaciones

El fraile Jesús Arredondo, responsable de la capilla, confirma que este relato ha sido transmitido por generaciones y está respaldado por representaciones visuales dentro del recinto.

“Tenemos una pintura del siglo XVI que narra este acontecimiento. Está acompañada de un texto en español antiguo que describe cómo el niño fue encontrado con vida y cómo se atribuyó el milagro a San Diego”, explicó.

Al recorrer la capilla, los visitantes pueden observar diversas pinturas, murales y lienzos que dan cuenta de la vida y milagros del santo. Una de ellas, con varios siglos de antigüedad, muestra otro de los milagros atribuidos a San Diego de Alcalá, que trasciende las fronteras de la Nueva España y se sitúa en la corte española.

La pintura narra que el príncipe Carlos de Austria, hijo del rey Felipe II de España, sufrió un grave accidente al caer por unas escaleras, lo que lo dejó postrado en cama y con la pérdida de la vista. Ante la desesperación, el monarca ordenó traer los restos del beato San Diego, que se conservaban incorruptos, para colocarlos cerca del joven. 

El misterio del niño que sobrevivió 5 días en un pozo de Huejotzingo
El fraile Jesús Arredondo destaca que el relato del milagro del pozo ha sido transmitido por generaciones. | Andrés Lobato

Días después, el príncipe comenzó a mostrar una recuperación inesperada: poco a poco se levantó y recobró la vista. Según se relata, el propio Carlos afirmó que en sueños veía a San Diego de Alcalá, quien le hablaba y lo acompañaba durante su recuperación.

Este hecho fue considerado uno de los milagros más importantes atribuidos al franciscano y tuvo un impacto directo en su canonización, ya que Felipe II impulsó el proceso para que fuera reconocido como santo.

En señal de agradecimiento, el rey mandó elaborar un autómata: una figura mecánica de aproximadamente 70 centímetros que representa a un fraile franciscano, con un sistema de relojería que le permite moverse, accionar las manos e incluso caminar. Esta pieza, creada como testimonio del milagro, se conserva actualmente en un museo en Estados Unidos, recordando la profunda devoción que San Diego de Alcalá despertó tanto en Europa como en América.

La devoción que rebasó las fronteras del territorio

El fraile destacó que la devoción a San Diego de Alcalá no se limita a Huejotzingo, porque durante el siglo XVI, tras su canonización, su figura y el milagro del pozo se popularizaron en distintos territorios donde había presencia franciscana.

Explicó que de ahí que existan múltiples comunidades, tanto en México como en Estados Unidos, que llevan su nombre, como San Diego, California.

Sin embargo, dijo que lo que distingue a Huejotzingo es la existencia de este milagro vinculado directamente con el territorio.

“Aquí no solo hablamos de un santo popular, sino de un hecho que marcó la identidad del lugar. El pozo se convierte en un símbolo de la fe franciscana y de la historia de la comunidad”, afirmó.

Aunado a ello, la región conserva vestigios de los antiguos caminos reales que conectaban diversas zonas desde la época prehispánica. Posteriormente, estos fueron ampliados por figuras como el beato fray Sebastián de Aparicio, quien contribuyó a su desarrollo y facilitó la expansión de las misiones religiosas hacia el norte del continente.

La importancia espiritual de las aguas milagrosas

El pozo, ubicado dentro del complejo, sigue siendo uno de los principales atractivos para los fieles. Aún conservado, se ha convertido en símbolo de fe y esperanza. Sus aguas son consideradas milagrosas por los creyentes, quienes acuden desde distintos lugares para beberlas o llevarlas consigo.

Durante fechas clave como Semana Santa y Día de Muertos, el pozo se abre al público, permitiendo que las personas recolecten el agua, ya sea como ofrenda o en busca de salud y protección.

Aunque actualmente cuenta con una bomba que facilita la extracción del agua, el acceso está regulado y se requiere permiso para obtenerla.

“Un momento muy importante es durante Día de Muertos, cuando la gente viene a llevar esta agua a las tumbas de sus seres queridos como un símbolo de vida eterna. También en Semana Santa se registra gran afluencia de visitantes que buscan este líquido como signo de fe y esperanza”, comentó el fraile Arredondo.
El fraile Jesús Arredondo explicó que este espacio sigue siendo un referente espiritual: “La gente viene a buscar la presencia de Dios y a pedir por la salud del cuerpo, pero también como un signo de vida eterna”, señala.

Destaca además que, aunque el agua no es purificada, la fe de los visitantes le da un significado profundo que trasciende lo material.

Hoy en día, la capilla de San Diego no solo funciona como un espacio de culto, sino también como un punto de encuentro entre la historia y la tradición. La presencia franciscana, retomada en el siglo XX, mantiene viva la esencia del lugar, donde cada piedra y cada pintura cuentan una historia.

“Este lugar sigue siendo un referente de fe. La gente viene buscando respuestas, consuelo o simplemente agradecer. El milagro del pozo sigue vivo, no solo en la historia, sino en la fe de quienes nos visitan”, concluye el fraile Arredondo.

Así, entre relatos que han trascendido siglos, pinturas que resguardan la memoria y un pozo que sigue convocando a creyentes, Huejotzingo reafirma su lugar como uno de los puntos más emblemáticos de la historia religiosa en México, donde lo milagroso continúa formando parte de la vida cotidiana.

El misterio del niño que sobrevivió 5 días en un pozo de Huejotzingo
Ubicada en el Cuarto Barrio de Huejotzingo, esta capilla destaca por albergar en su interior un pozo que desafía la lógica. Andrés Lobato

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