M+.-Escoger el juego de sábanas con tu pareja, dormir abrazados y despertar con un “beso de buenos días” puede sonar romántico, hasta que los ronquidos, el sonambulismo e incluso las flatulencias se vuelven insoportables.
En otro escenario (con roomies o hermanos que comparten literas), la solución a esto parecería sencilla: dormir en camas separadas. Pero considerarla para un matrimonio o concubinato genera polémica, ya que es socialmente asociada al fracaso o la falta de amor; cuando en ciertas ocasiones, puede ser un acto de amor propio y hacia la pareja.
“Dormir juntos es una idea romanizada y un poquito obsoleta, porque contraviene mucho en la salud de las personas”, señaló la sexóloga y autora de Ivaginaria, Elia Martínez, a MILENIO. “Es un sacrificio innecesario dentro de la vida de pareja”.
¿Qué es el sleep divorce?
Traducida como el “divorcio de sueño”, este término se refiere a aquellas relaciones donde las partes duermen en camas separadas dentro del mismo espacio o en cuartos separados. Una medida que, según la American Academy of Sleep Medicine, se está popularizando en en poblaciones de 35 a 44 años; mientras aquellas mayores de 65 años aún la desestiman.
De acuerdo con Elia, este cambio generacional obedece a un asunto de comodidad y hasta de salud: “Así como cuidamos la salud mental, la física y la sexual, la salud del sueño también es sagrada, porque implica renovación de fuerzas y de energías. (...) Dormir cada quien en su cama es un estado idóneo para tener una calidad de descanso”.
Beneficios de dormir separados
Las finanzas, la distribución de tareas domésticas o la planificación familiar son algunas de las pláticas que varios especialistas recomiendan tener con la pareja antes de mudarse juntos o comprometerse.
Para Elia, los hábitos de sueño deberían formar parte de estas conversaciones y, en sí, de los “datos básicos” que compartimos con la pareja tan pronto la conocemos. Es decir, así como sabemos cuál es su sabor de helado favorito, también conocer a qué hora suele dormir y levantarse; si va al baño en la noche, o, incluso, si lidia con disfunciones del sueño como ronquidos o sonambulismo.
Por supuesto, estos temas pueden resultar incómodos de abordar; pero no serán mayores al bienestar que pueden obtener de ellos. Especialmente cuando las diferencias en la manera de concebir su descanso son significativas.
Así, estas conversaciones y los eventuales acuerdos se convierten en medidas preventivas de futuras fricciones o malentendidos.
“Podremos elegir cuándo o cuántos días dormir con la pareja desde una cuestión de comodidad, descanso y seguridad de que tendremos esta conversación sin que lo interprete como: ‘Ya no me quiere’ o ‘Ya no quiere estar conmigo’”, explicó Martínez.
De igual modo, el sleep divorce puede beneficiar a la actividad sexual no sólo porque el rendimiento depende del descanso que la pareja tuvo, también porque da pie a experiencias que, quizás, la pareja no exploraría si compartiera cama, tales como:
- Fortalecer las citas, jugando a “visitarse” cierto día de la semana.
- Planean encuentros sexuales mucho más placenteros, sensoriales y sensuales. Por ejemplo, construir un entorno cómodo para esa ocasión, que huela bien y con sábanas limpias”:
- Explorar nuevos lugares para tener intimidad, como hoteles o moteles.
“Mi pareja ya no quiere dormir conmigo”... ¿Qué hago?
Pocas son las parejas que previenen y conversan sobre sus hábitos de sueño antes de comenzar a organizar la mudanza; lo cual, las hace mucho más susceptibles a malentendidos u ofensas cuando una de las partes propone dormir en camas separadas.
Ante ello, Elia Martínez sugiere, primero que nada, aceptarlo para después “convertir esa propuesta en una solución” y verla como una oportunidad para asegurar una “experiencia sensorial superior” al dormir: “Convertirlo en un remanso de felicidad”.
“Con el paso del tiempo, con la edad y con el cuidado de tus espacios te vas dando cuenta que hay lugares que te gusta respetar para tener una calidad de descanso”.
ASG