Ciencia y Salud

¿Lavar con agua fría después de planchar provoca artritis? Un experto plantea mitos y realidades

Hasta 2022 las enfermedades reumáticas fueron responsables de 34 millones de casos de discapacidad permanente y 140 millones de discapacidad temporal, por lo que conocer los factores de riesgo es útil para su control y cuidado.

Los abuelos lo aprendieron de sus padres, probablemente ellos de los suyos. Si bien no se sabe a ciencia cierta cómo comenzó la advertencia, en más de una casa del país la gente evita planchar y luego mojarse las manos para prevenir la artritis .

Algo similar ocurre cuando alguien cocina: lo mejor es alejarse del agua o los cambios bruscos de temperatura. Sin embargo, ¿qué tan efectivas son estas medidas para proteger al cuerpo de una enfermedad reumática?


MILENIO consultó a un experto para conocer si se trata de métodos efectivos o mitos, especialmente considerando que la artritis “es una de las enfermedades más incomprendidas, a menudo rodeada de creencias obsoletas y suposiciones erróneas”, como asegura The Arthritis Movement, iniciativa de apoyo dedicada a mejorar la vida de las personas con este padecimiento.

Artritis: no hay un solo tipo

La artritis es la inflamación de una o más articulaciones. Su historia comienza mucho antes que la de la humanidad: existe evidencia de que los dinosaurios padecieron una afección muy parecida a la artritis reumatoide.

Los primeros documentos en los que quedaron asentados casos en humanos datan del año 4500 a.C., sin embargo, no fue hasta 1859 que la enfermedad adquirió su nombre actual.

Según UC Davis Health, sistema de salud académico líder de la Universidad de California, hoy en día el término engloba más de 100 afecciones que afectan a las articulaciones, así como los tejidos que las rodean y conectan.

Tanto en México como en el resto del mundo, el tipo más común es la osteoartritis, catalogada también como “la artritis de la vejez”. En entrevista, el reumatólogo y director del Centro de Ciencias Médicas de la Longevidad Javier Coindreau detalló que hasta un tercio de la población mexicana muestran algún nivel de este tipo de desgaste en radiografías.

La afección es compleja, sumamente dolorosa y se caracteriza por la pérdida de cartílago de las articulaciones debido a la combinación de diferentes factores como herencia, nivel de actividad física y edad.

La artritis reumatoide es la segunda de mayor prevalencia. Se trata de una enfermedad reumática autoinmune que tiende a ser más grave debido a su capacidad para afectar órganos vitales como el corazón y afecta a entre 1 y 2% de la población.

Además, contrario a lo que muchos creen, no es exclusiva del envejecimiento ya que puede iniciar en edades tempranas. También es común la gota, la espondilitis anquilosante, la artritis psoriásica y la juvenil.

El impacto en quien las padece va más allá del dolor. De acuerdo con datos de la Secretaría de Salud (SSa), hasta 2022 las enfermedades reumáticas (entre las que destacan precisamente los diferentes tipos de artritis) fueron responsables de 34 millones de casos de discapacidad permanente y 140 millones de discapacidad temporal.

Artritis
La artritis no es un problema exclusivo de la vejez | Especial 

¿Los cambios de temperatura causan artritis?

No es la primera vez que el Dr. Coindreau responde a la pregunta. En su larga experiencia diagnosticando enfermedades autoinmunes y musculoesqueléticas ha escuchado a sus pacientes asociar su diagnóstico con los cambios de temperatura a los que exponían su cuerpo.

“Muchas veces la gente me dice: "Es que yo planchaba y después lavaba", pero hay otros millones de personas que hacen lo mismo y no padecen artritis reumatoide. Los cambios de temperatura no producen artritis, es mucho más complejo”, aclara el especialista.

Dado que la idea es popular, se han realizado diversas investigaciones sobre cómo influyen ciertas condiciones en el desarrollo y empeoramiento de los diferentes tipos de artritis. Según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC), en el caso de la osteoartritis, las principales causas y factores de riesgo son:

  • Desgaste o daño del cartílago articular entre los huesos
  • Lesiones articulares por sobreuso, incluyendo la flexión de la rodilla y el estrés repetido en una articulación.
  • Edad avanzada
  • Ser mujer, especialmente mayor de 50 años
  • Sobrepeso
  • Genética
  • Carrera

Por su parte, la artritis reumatoide es una enfermedad autoinmune, lo que implica que el sistema inmunitario ataca erróneamente los tejidos sanos. Pese a que existe desde hace millones de años, los expertos desconocen qué la detona.

Lo más probable es que se trate de una combinación de cambios genéticos y factores ambientales. De acuerdo con Mayo Clinic, las hormonas, así como ciertos virus pueden influir.

“La artritis reumatoide crea anticuerpos específicos contra ciertos elementos de la articulación mediante mecanismos biológicos muy complejos”, agrega el especialista quien insiste: ojalá bastara con evitar cambios de temperatura para prevenir este tipo de enfermedades reumáticas.
“Al pasar de agua fría a agua caliente se puede sentir cierta rigidez en la mano por la contractura de los músculos, pero nada más. Aprovechemos para desmentir esa idea de que los cambios de temperatura producen artritis reumatoide. No, no es así”.

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Los estudios concluyen que existe un vínculo complejo entre el entorno y las enfermedades reumáticas. Aunque el frío no detona la artritis, sí puede repercutir en la gravedad de los síntomas.

Las bajas temperaturas incentivan la viscosidad del líquido sinovial (es decir, el fluido viscoso que lubrica, amortigua y nutre las articulaciones) provocando rigidez e incomodidad en la zona, como detalla un artículo de la Universidad Brown, Rhode Island, Estados Unidos.

Un estudio publicado en el Journal of Rheumatology concluyó que el frío y la humedad pueden tener efectos significativos en el dolor articular de quienes padecen osteoartritis. Una investigación previa de menor tamaño reportó un incremento en el malestar cada vez que la temperatura descendía 10 grados.

El artículo más extenso y reciente (en el que participaron 2600 personas) reveló una correlación modesta, pero significativa, entre el dolor, la humedad, presión atmosférica y velocidad del viento en los síntomas de pacientes con artritis reumatoide. No obstante, y como destacan los especialistas, no se trata de una regla universal, ya que puede variar de una persona a otra.


LHM 

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Lizeth Hernández
  • Lizeth Hernández
  • Más que contar, me gusta escuchar historias. Egresada de la FCPyS, UNAM, escribo para interpretar a una ciudad que se devora a sí misma. Actualmente cubro temas de ciencia, salud y en ocasiones, relatos del pasado.
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