M+.- Socialmente al hombre se le ha designado el rol del "experto sexual": aquel que domina el sexo; que guía a la pareja, y que sabe cómo complacerla.
No tienen permitido dudar ni “rendir poco” en la cama ni explorar otras dinámicas que no involucren la penetración, los testículos o el pene, y tampoco hay espacio para aquellos que les cuesta trabajo conseguir la “erección ideal” —y quienes, por ello, se han enseñado a enfrentarlo desde el silencio y la vergüenza—.
En entrevista con MILENIO, el sexólogo, Mario Alberto Delgado, afirmó que, pese a ser infradiagnosticada, la Disfunción Eréctil (DE) es uno de los temas recurrentes en sus consultas debido al impacto emocional y psicológico que conlleva, especialmente para los varones jóvenes.
“No es que no ocurra con mucha frecuencia, sino que es manejada con discreción. (...) Les genera mucha preocupación y angustia por ‘perder su condición de varón’ o perder a su pareja”.
Depresión, autoestima y aislamiento: efectos de la DE
Para el 2025, se estimó que más de 12 millones de hombres mexicanos, de entre 40 y 70 años, padecieron DE. Sin embargo, los varones pueden verse afectados desde los 30 's, 20' s o tan pronto empiecen su vida sexual; cuando los efectos se vuelven mucho más severos.
“Definitivamente el impacto emocional es tan devastador que puede llegar a provocar consecuencias anímicas severas como caer en estados de depresión, ansiedad, cuadros de insomnio y baja autoestima”, explicó.
El estigma del hombre como el experto sexual está relacionada con el coitocentrismo y el falocentrismo: dos ideas que, a grosso modo, dictan que el pene, la penetración y eyaculación son los ejes y el centro de las relaciones sexuales. Entonces, bajo esa misma lógica, se les instruye a que “cuando el ‘pene ya no funciona’, no funciona nada de la dinámica”.
“Es muy difícil (que se desprendan de esa idea). Así se les enseñó cómo coger”, explicó Camila Lavalle, sexóloga y educadora de JoyClub Latam. “Se les enseñó que es lo que más vale en sus dinámicas sexuales y en su hombría”.
Esto, incluso, puede llevar a algunos hombres a privarse de tener relaciones (tanto afectivas como sexuales) por miedo a los “fracasos constantes”, o sea, “el miedo a no tener éxito y que su desempeño les cause vergüenza”.
“La vergüenza provocada por el fallo en el desempeño sexual. A no poder tener relaciones sexuales porque se pierde la erección durante la penetración o porque desde el principio no hubo erección. En ambas, el impacto es devastador para el hombre”, atajó Mario Alberto.
“La disfunción eréctil tiene solución”
Una DE puede tener diferentes causas: desde el estrés, consumo de sustancias o adicción al trabajo, hasta alguna situación de salud como la diabetes. Camila Lavalle las cataloga en dos grupos: primarias y secundarias.
“Las primarias son cuando siempre han existido y nunca en toda tu vida has tenido una erección. (...) Pero si sí has tenido erecciones, serían disfunciones secundarias. Ocurren en ciertos contextos, por ejemplo: cada vez que vas a moteles o cuando te juntas con una persona en específico”. En tanto, Mario Alberto también las divide en dos grupos: físicos y psicológicos.
Identificar las razones es crucial para obtener un diagnóstico certero y el tratamiento más adecuado, pues, recalcó Mario Alberto, a excepción de casos muy específicos (como un accidente, diabetes o una afectación de la columna) “la disfunción eréctil tiene solución”.
“En todos hay un tratamiento. Ya sea del lado de la psicología, urología o endocrinología, que son las tres especialidades que tratan este tipo de problemas para ayudar a las personas a superarlos”.
ASG