Un hombre de 45 años está aún lejos de ser considerado un adulto mayor. Pero es en esa etapa cuando comienzan a surgir los primeros signos de la andropausia; la cual, eventualmente, los llevará a estar irritables, melancólicos y hasta cansados de tener sexo.
“El hecho de que se considere como un signo de envejecimiento, puede impactarnos demasiado (...) pues no se consideran en una edad tan avanzada. Entonces sí puede impactar el ánimo de cualquier varón”, dijo el sexólogo, Mario Alberto Delgado Andrade, en entrevista con MILENIO.
Un rol que no debemos aceptar
Cuando de sexualidad masculina se habla, el hombre ha cargado el mito social de ser “el que siempre quiere tener sexo”. Y aunque esa idea es completamente falsa —pues la disminución del líbido es completamente normal en la andropausia—, la realidad es que un gran número de varones prefieren llevar ese proceso y duelo en silencio.
“Los hombres no quieren comentar esto ante nadie”, señaló Mario Alberto. “Lo perciben, pero no desean hacerlo notar porque lo que quieren evitar es que se piense que es un declive de sus vidas”.
Tan es así que, incluso, algunos ni siquiera externan esas inquietudes, miedos y preocupaciones con la propia pareja. En su lugar, dijo, “buscan otro paliativo sin que ellas se den cuenta que eso está pasando”, pues reconocerlo significaría aceptar “que ya no están siendo suficientemente viril”.
Los roles de género han construído un arquetipo de cómo debería ser la sexualidad masculina y femenina, sustentado en mitos y estereotipos.
Moisés Franco Madero, sexólogo y psiquiatra, explicó que a los hombres se les ha educado “en la parte performativa”. Es decir, para “hacer un buen trabajo”: qué tan bien hacen el sexo; cuánto duran en la cama; cuánto mide su pene o con cuántas personas se han acostado en el mes.
Por ello son mucho más propensos a caer en depresión cuando los signos de la andropausia (como la disfunción eréctil o la fatiga) poco a poco los aleja de ese ideal de virilidad.
“Nos coloca en una posición de fortaleza permanente que no tenemos por qué mantener. Sobre todo porque la vida nos coloca a cada quien en una posición que hay que aceptar, pero que tampoco es fatal”, dijo Delgado Andrade.
Algunos signos de la andropausia
- 1 Disminución de la masa muscular
- 2 Irritabilidad ante situaciones de presión
- 3 Melancolía por las capacidades que van perdiendo
- 4 Menos fuerza
- 5 Baja del deseo sexual
Cuando el silencio afecta al matrimonio
Aunque se les trata como equivalentes, la andropausia tiene una importante diferencia de la menopausia: los cambios hormonales no ocurren de forma súbita. “Son más graduales y más lentas e incluso prolongadas”.
Más bien, acotó el especialista, el desempeño sexual nunca desaparece: “No es una disminución que llegue a la totalidad, pero sí es notoria tanto en la frecuencia del acto sexual, como en la firmeza de sus erecciones”.
Por ello— y contrario a lo que muchos pensarían— la verdadera gravedad ocurre cuando no se recibe el acompañamiento adecuado (sea psicológico o médico), pues se convierte en una bomba de tiempo para la pareja. Más aún porque cuando la andropausia llega para el hombre, la mujer también está atravesando por la menopausia.
“Siempre hay forma de evitar que llegue a trastornar la relación. (...) Pero cuando no hay un tratamiento, aumenta el nivel de conflicto en la pareja.
Algo que llega a ocurrir con frecuencia es que, en terapia, tenemos ese reporte de que las esposas piensan que los maridos están teniendo actividad sexual fuera del matrimonio. Entonces, como este tipo de cosas, pueden llegar a crear ideas erróneas”.
Además de la vergüenza por la disminución del líbido, otros signos de la andropausia que pueden complicar la relación de pareja son el estado de ánimo— al volverse más irritables o nostálgicos— y menor tolerancia ante las dificultades o situaciones de estrés.
Cómo contrarrestar los signos de la andropausia
La andropausia no es más que uno de los tantos ciclos que el ser humano atraviesa a lo largo de su vida, como la adolescencia, el metabólico o los circadianos. Considerarlo como “la debacle de la vida” sólo alimenta el estigma y, con ello, la vergüenza que algunos hombres sienten cuando “no pueden cumplir” las necesidades sexuales de su pareja.
“Nuestro comportamiento se modifica porque nuestra biología nos lo exige. Ahí no podemos evitarlo”.
Por ello, Delgado Andrade resaltó la importancia de la prevención: desde considerar tratamientos hormonales (como la sustitución de testosterona) o para la disfunción eréctil, hasta comenzar a acudir con especialistas como el urólogo, sexólogo o terapeuta (ya sea de pareja o individual). Todo esto aunado a la constante realización de actividad física, como mínimo: “No menos de 60 minutos de ejercicio y no menos de tres días a la semana”.
“Con eso se va a lograr que, junto con el tratamiento, se vuelva a recuperar la vida normal que tenía antes de la andropausia”.
ASG