No es extraño que la sexóloga, Camila Lavalle, reciba en su consultorio a personas inconformes o preocupadas por la falta de sexo en su relación. Pero antes de recomendar cualquier cambio de dinámicao o alguna tarea, ella más bien les responde con una pregunta: “¿Qué es sexo para ti?”.
“Para muchas personas el sexo nada más significaría el tema del coito. Y la neta es que hay muchas otras prácticas que involucra el sexo y que no necesariamente es el coito. Y eso no lo toman en cuenta”, explicó en una entrevista con MILENIO.
¿Sexo sin penetración?
Uno de los principales mitos de la sexualidad en pareja está sostenida en el coitocentrismo. Es decir, la idea de que los encuentros sexuales “plenos, sanos y satisfactorios” son únicamente aquellos donde se concreta la penetración y eyaculación masculina.
Este pensamiento invalida al resto de prácticas eróticas o ni siquiera las considera como tal. Y con ello, es más factible que una persona piense que “no tiene sexo con su pareja” por el sólo hecho de no llegar al coito; restando valor a actos como el juego previo, las caricias, el sexo oral, el faje o la propia masturbación.
— ¿Y de dónde surge la idea de que el sexo es sólo el coito?, preguntó MILENIO a Lavalle
— Por el tema social, biológico y hasta religioso. El coitocentrismo surge a partir de (la idea) que la única relación sexual válida es la que puede producir vida.
“Viene de un montón de años en el que se ha entendido que el único sexo válido es el que ‘nos la meten’, por el tema básicamente de la reproducción y la evolución”.
Más allá del coito: ¿Cómo gozar nuestra vida sexual?
Cuando sus pacientes afirman “no tener sexo” con su pareja, la también educadora sexual de JoyClub Latinoamérica les pregunta por la praxis de otros actos como la masturbación, el sexo oral, fajes, consumir contenido erótico juntos o enviarse mensajes eróticos.
“Al final eso también es sexo. (...) Desde que empezamos a abrir el abanico de posibilidades de lo que es el sexo, nos aliviamos ‘un chorro’ cuando no tenemos tanto coito”.
Regir nuestra vida sexual por el coitocentrismo también cobra factura en el matrimonio. Especialmente cuando comienza a desvanecerse esa etapa de “la luna de miel” para entrar a un estilo de vida más rutinario; donde las responsabilidades laborales, familiares o personales pueden desplazar a la intimidad en un segundo plano.
“Tenemos una idea muy pornográfica de lo que es la intimidad sexual”, expuso la sexóloga, Adriana González, en plática con MILENIO. “Entonces creemos que la intimidad implica cuerpos desnudos, penetración, orgasmos y eyaculación (...) Esa idea es uno de los principales mitos que no ayudan a la interacción sexual en pareja”.
De ahí que resulta crucial no sólo desprenderse del coitocentrismo, también entender que el deseo “se alimenta del juego, el afecto, las miradas, los tiempos compartidos y la validación emocional”. Por ello, además , también recomendó explorar otras prácticas eróticas, tales como:
- Dormir desnudos o abrazados
- Bañarse juntos
- Abrazarse y acariciarse después de un día agotador
El sexo cambia con el tiempo
La idea del coitocentrismo va en contra de la propia naturaleza de la vida erótica, pues ésta se transforma con el paso del tiempo, la rutina y hasta cómo el cuerpo reacciona a los estímulos sexuales en las diferentes etapas de vida.
“El cuerpo cambia. Se deshidrata la piel y se vuelve un poco más delgada. De modo que las caricas que antes parecían más atractivas, porque eran más fuertes, ahora tienen que ser mucho más suaves y dóciles”, explicó la sexóloga, Linda Libién, a MILENIO. “Se tienen que hacer adaptaciones. (...) No podemos reducir las relaciones sexuales a la penetración”.
Y un claro ejemplo de ello es la propia vejez, cuando la sexualidad de pareja adquiere un significado diferente que va mucho más allá del contacto piel con piel. En esta etapa, explicó la también autora de Tacones y Corbatas (2024), hasta lo más básico aúna a ese vínculo:
- Organizar una cena
- Tomar una copa de vino mientras ven películas
- Reunirse con amigos
- Una caminata en la mañana
- Hacer ejercicio juntos
“Cualquier actividad que se te ocurra es válida y bienvenida en la sexualidad a partir de los 60. (...) Se aprecian de manera diferente y se valoran más”.
ASG