Según el psicólogo de parejas, Rogelio López Custodio, terminar una relación es un proceso escrito en gerundio. Es decir, una vez oficializada la separación, la persona atravesará una preparación, construcción y concientización sobre quién es; qué quiere, y qué no para su vida amorosa.
Y aunque consideró que difícilmente esa persona estará 100% preparada para abrirse a una nueva relación, hay factores que pudieran darle luz verde pese a no estar “completamente preparada”. El Instituto Gottman enlista las diez principales señales.
1. Aceptaste y sanaste tu relación pasada
Para el Instituto especializado en relaciones de pareja, haber sanado el pasado significa poder reflexionar sobre éste sin reacciones emocionales intensas. Es decir, cuando hablar de tu pareja resulta neutral, indiferente y, según Rogelio, ya no sea un obstáculo para crear una nueva historia con otra persona.
“Si en una relación anterior yo viví desconfianzas porque hubo muchas infidelidades y quiero pasarle la responsabilidad a mi nueva pareja —estilo ‘Tú ayúdame a que ya no desconfíen’ —, ahí no hay ningún beneficio. (...) No hay que aventarlo a la nueva relación”.
— ¿Se vale sentir nostalgia cuando ya estamos en otra relación?, cuestionó MILENIO al especialista
— Claro. No sólo se vale, sino que muchas veces es inevitable. (...) No hay manera de que lo puedas evitar porque es algo de estímulo-respuesta, explicó.
“Si superar significara no recordar o no reaccionar a nada del pasado, pues nadie superaría nada al 100%”.
2. Te sientes cómodo con tu soltería
Contrario a lo que se pensaría, la soledad puede ser una oportunidad para el conocimiento y la autorregulación; revisar las decisiones tomadas, y asumir la responsabilidad de los actos.
Hacer las paces implica que la persona puede sentirse plena y feliz aún sin tener una pareja a su lado, pues se siente segura de su independencia y redescubrió quién es fuera de la relación.
“Esta comodidad significa que buscas una relación para enriquecer tu vida y no para escapar de la soledad ni reafirmar tu valía”, explicó el Instituto. “Pero cuando comenzamos a ver comportamientos (que son respuesta adaptativa a no tener a alguien”, eso es lo que nos empezaría a preocupar”, agregó por su parte el psicólogo. Emiliano Villavicencio, en una entrevista a MILENIO.
3. Dejaste de compararte
Si bien es normal sentir cierto nivel de nostalgia, Rogelio sugiere empezar a escribir la nueva historia con mente flexible y, de ser el caso, “comparar con el inicio de la nueva relación”.
“Es abrirme a la experiencia de lo novedoso y asumir que va a ser una nueva experiencia (...) no necesariamente mejor o peor, sino diferente”.
Realizar comparaciones con frases como “Mi ex habría hecho de esta manera” o “Al menos mi ex nunca hizo aquello” son señales claras de que la relación anterior aún ocupa un lugar importante en tu mente.
4. Sabes qué quieres en tu próxima relación
La recomendación de “darse un tiempo” antes de empezar una nueva relación es para que la persona pueda reflexionar cómo fueron aquellos días, meses y/o años emocionalmente hablando: qué funcionó, qué no funcionó, cuáles fueron los errores de cada parte y por qué quiere empezar un nuevo noviazgo.
“No hay motivos mejores que los otros, sino que va a tener implicaciones diferentes”, destacó Rogelio. “Pero hay que dejar en claro qué mueve a la persona a iniciar una nueva relación”.
Algunos factores en los que se pueden detener a reflexionar más allá de preferencias superficiales (como el sabor de helado favorito) son: los estilos de comunicación, las metas en la vida y las expectativas de la relación.
5. Estás emocionalmente disponible
Es decir, poder establecer conexiones profundas sin “proteger tu corazón” a tal punto de que se vuelva imposible establecer otro vínculo: “Estar dispuesto a ser vulnerable con la persona adecuada (...) Y aunque se mantiene una sana cautela, no dejas que el miedo te impida establecer conexiones significativas”, explica el Instituto Gottman.
Por supuesto, es normal que el “esquema de selección” pueda modificarse con cada relación, volviéndose más selectivo. El asunto, señala Rogelio, es cuando se adoptan posturas radicales hacia cierto tipo de personas o circunstancias, por ejemplo: relaciones a distancia, hombres mayores de 30 años, alguien muy autónomo, etcétera.
“Ahí sí puede haber una repercusión”.
6. Tienes límites saludables
Un requisito de cualquier relación sana: no sólo establecer límites que protejan el bienestar emocional y físico, también la capacidad de ponerlos en práctica.
“No tienes que comprometer tus valores fundamentales ni aceptar un trato irrespetuoso para mantenerla”, señala el Instituto.
7. Te entusiasma conocer gente nueva
Sientes una auténtica ilusión ante la posibilidad de conocer a alguien más sin experimentar ansiedad o nerviosismo extremo por ello; e incluso, sin la intención de encontrar a “tu otra mitad”, sino sólo por el placer de conectar con personas interesantes.
8. Has reconstruido la confianza en ti mismo y en los demás
Has atendido las áreas de oportunidad con las cuales saliste de la relación pasada y has recuperado la seguridad en tu capacidad para tomar buenas decisiones, así como en tu intuición sobre las personas y situaciones.
Por supuesto, eres consciente de que un nuevo noviazgo tiene cierto riesgo —e incluso puedes dirigirte de manera más cauta y discreta —, sin embargo, no es el primer pensamiento que llega a tí cuando considera esa posibilidad.
9. No buscas validación en tus relaciones
Haz hecho las paces con la soltería: tu autoestima no depende de tener pareja ni de recibir atención romántica, por lo que salir con alguien se convierte en una experiencia para encontrar a alguien compatible, en lugar de demostrar tu atractivo o llenar un vacío emocional.
10. Has recibido ánimos de amigos y familiares
Las personas que mejor te conocen han notado cambios positivos en tu estado emocional y bienestar general. Han dejado de preocuparse por ti y han empezado a animarte a retomar tus actividades cuando te sientas preparado.
ASG