La introversión carga consigo una connotación negativa especialmente en el ámbito laboral, a tal punto de volverse indeseable para algunas empresas. Pero investigaciones desarrolladas en los últimos años son claras: ser introvertido o introvertida no significa ser incapaz de desempeñarse en el trabajo ni crecer en él.
Maura McAdam, investigadora de la Universidad de Dublín y autora de Permission Granted, identificó ocho aptitudes para tener éxito laboral sin necesidad de “fingir” o replicar una personalidad extrovertida.
1. Los introvertidos tienen fortalezas. ¡Identifícalas!
Es crucial entender que la introversión no es lo mismo que la timidez, la cual deriva de la ansiedad social impulsada, esencialmente, por un profundo miedo al juicio.
Por su parte, la introversión pertenece a uno de los cinco rasgos de la personalidad y se asocia a rasgos como ser callado, reservado, necesitar tiempo a solas o su preferencia por escuchar atentamente antes de hablar. Un cúmulo de características, señala McAdam, con las que se pueden construir relaciones laborales significativas.
La capacidad de escucha activa y de ser buenos oyentes les permite centrarse en una o dos conversaciones profundas, con las cuales podrá establecer redes de apoyo profesional (networking) de una forma más natural y eficaz, sin caer en la necesidad de destacar o interactuar con toda la oficina.
2. Entender por qué te cuesta hablar con gente nueva
Del lado occidental del globo, en los trabajos se prefiere la extroversión sobre la introversión, por ejemplo, para tener más oportunidades de ascenso o mejores evaluaciones —aunque un estudio de la revista Occupational Health Science destacó que la correlación es compleja y depende de otros factores, tales como el contexto y la demanda de las tareas—.
Ante esa realidad, Domina Petric, divulgadora científica, sugiere adquirir un entrenamiento mental cuando la situación lo requiera. Y para ello, el primer paso, propuesto por McAdam, es identificar por qué crear vínculos genera ese cansancio cognitivo y emocional, de tal forma que se sepa cuáles habilidades adquirir.
3. Reflexiona: ¿Cómo y por qué te relacionas con tus colegas?
Este término se ha convertido en una de las palabras más utilizadas en los últimos años. Hace referencia al hecho de conectar con personas para incrementar la lista de contactos, fortalecer relaciones laborales y generar sinergias.
Uno de los objetivos centrales de esta práctica es tener un buen desempeño social; lo cual podría crear presión en las personas introvertidas, quienes suelen lidiar con el trabajo en equipo, la socialización y hablar en público. Sin embargo, esta ansiedad puede reducirse de manera significativa si se observa desde otra perspectiva; específicamente, y a propuesta de McAdam, como una oportunidad para conectar y no para impresionar.
“Un intercambio sincero puede recordarse mucho más que una serie de presentaciones apresuradas. La gente responde a la calidez, la atención y el interés genuino”.
4. ¿Harás networking? Prepárate para ello
Otra característica de las personas introvertidas es su capacidad para reflexionar y, a partir de ello, expandir su energía hacia las otras personas.
Y aunque pudiera no parecerlo, esta habilidad es una gran ventaja dentro del networking, ya que la persona tiene claro el motivo para asistir a un evento, una junta o una reunión en la oficina; reduciendo así la sensación de agobio. Esa confianza también se puede fortalecer con estrategias como:
- Identificar a las personas con las cuales buscarás conectar
- Tener preparadas frases para empezar la conversación
- Utilizar una frase sencilla para presentarte con las nuevas personas y, de esa manera, no forzar una conversación
5. Adaptar el ambiente
Algunos autores hablan de que existen cuatro tipos de personas introvertidas: la mental, que tiene una gran capacidad para hilar sus pensamientos entre sí; la social, que busca la soledad en defensa de su espacio vital; la reservada, quien se muestra fría y distante como escudo de su faceta analítica ante ciertas situaciones, y la ansiosa, ligados a problemas de estrés y ansiedad.
Y aunque no todas se adaptarán de la misma manera a un cierto entorno, la mayoría suele desenvolverse mejor en ambientes más estructurados o íntimos, como mesas redondas, talleres pequeños, desayunos de trabajo o incluso charlas de café. Al final, cada una moldea —en la medida de lo posible —su ambiente para sentirse más en comodidad.
“Elegir alternativas no es evadir la situación, sino una estrategia”, puntualiza McAdam.
6. Alimenta tus vínculos a tu manera
Una de las grandes cualidades de las personas introvertidas es el seguimiento y cuidado deliberado de sus relaciones personales. Ya sea desde un mensaje de whatsapp hasta invitar a platicar en una buena cafetería o restaurante.
7. Protege tu energía
El networking puede agobiar a las personas introvertidas. La gestión de energía, reservar tiempo para recuperarse, proteger la tranquilidad y el descanso son cruciales para mantener una actividad de networking sostenible.
Por ello, y para mantener el equilibrio, se debe planificar tiempo de descanso antes y después de los eventos, así como limitar el número de eventos por semana y tomar pausas durante las sesiones más intensas.
8. Profundidad sobre volumen
Las relaciones duraderas se construyen a partir de la escucha activa, la curiosidad y la presencia; cualidades que los introvertidos poseen de forma natural.
Con esto, McAdam resalta: “No es necesario dominar una sala para establecer conexiones significativas. Simplemente hay que crear redes de contactos de una manera que funcione para cada uno”.
ASG