Ciencia y Salud

La ciencia confirma que sentarse cerca de una ventana beneficia a tu cerebro (y tu trabajo)

El acceso a ventanas y luz natural mejora la memoria y reduce el estrés, según diversos estudios como los dirigidos por la Universidad de Boston y la Clínica Mayo.

Aunque ahora miles de personas pasan la mayor parte de su día en interiores, parece que el cuerpo sigue buscando una conexión con los paisajes que dejó del otro lado de las paredes.

Un estudio reciente plantea cómo algunos factores en el entorno influyen en el rendimiento cognitivo, especialmente cuando ayudan a conectarnos con el exterior, como por ejemplo, las ventanas.


Pasar hasta el 90% del día en interiores

La Revolución Industrial dio un vuelco en la forma de vida de miles de personas, las necesidades del mundo nuevo convirtieron el paisaje cotidiano en casas de concreto, escuelas estandarizadas y edificios llenos de pequeños cubículos.

Ante los espacios cerrados, no es de sorprender que el acceso a la luz natural y a las vistas exteriores se encuentren entre las comodidades laborales más valoradas por los empleados, según diversas encuestas realizadas a trabajadores estadounidenses.

Más allá de las preferencias, existe evidencia de que, además de brindar bienestar, incentiva al cerebro aún cuando se encuentra bajo presión. Un estudio reciente publicado en Journal of Economic Behavior & Organization se enfocó en examinar si sentarse junto a una ventana podía afectar el rendimiento cognitivo, es decir la forma en que el cerebro procesa, almacena y utiliza información.


Para ello, utilizaron los resultados del examen de ingreso a la universidad en China. En el análisis se recabaron los datos administrativos de más de 3700 estudiantes y su ubicación durante la realización de la prueba (es decir, si estaban cerca o no de una ventana).

Como parte del proceso, los autores se aseguraron de que el lugar de cada participante fuera asignado al azar. A la par cruzaron datos como la edad y situación socioeconómica. Con los resultados concluyeron que, independientemente de estas variables:

  • Los estudiantes sentados junto a las ventanas con vista al exterior obtuvieron una puntuación 8.9% superior a sus compañeros
  • Aquellos sentados junto a ventanas obstruidas no mostraron diferencias significativas
  • Los estudiantes que estuvieron cerca de ventanas con vista al exterior tuvieron un 2.8% más de probabilidad de entrar en universidades de élite

Los investigadores Xuan Li, miembro del Departamento de Economía de la Universidad de Boston, Estados Unidos y Xiang Zhou de la Escuela de Negocios de la Universidad de Xiangtan, China proponen que los resultados están asociados con la "Teoría de la Restauración de la Atención".

El acceso a ventanas y luz natural mejora la memoria y reduce el estrés, según diversos estudios como los dirigidos por la Universidad de Boston y la Clínica Ma
El entorno en el que estudiamos o trabajamos influye más de lo que se cree en el rendimiento | Especial


La idea plantea que, realizar una labor mental de alta demanda como lo es un examen de selección, agota la capacidad de concentración. Mirar a la naturaleza o un paisaje exterior brinda un descanso al cerebro, permitiendo recuperar la capacidad de atención.

El estudio analizó los reportes de conducta de los profesores y descubrió que los estudiantes con dificultades previas de atención fueron quienes más se beneficiaron de las ventanas.

Por ahora, la ciencia no tiene muy claro cómo funciona o cuál es la causa exacta de este fenómeno, pero en general, las personas parecen tener mejores resultados cuando están en contacto con la naturaleza, el bienestar asociado también parece influir en la respuesta del sistema inmunológico y los niveles de estrés.

Una investigación del Well Living Lab en colaboración con Clínica Mayo demostró que las ventanas en el lugar de trabajo pueden ayudar a mejorar la productividad de los empleados.

Los resultados se obtuvieron a través de un laboratorio viviente: por 14 semanas los participantes se instalaron en una oficina simulada en la que se recrearon sus cubículos habituales, sin embargo, en los nuevos espacios los investigadores tenían control de la orientación de las ventanas, la cantidad y tipo de luz que entraba.


Se midieron diariamente tres aspectos de la función cognitiva: memoria de trabajo, inhibición y cambio de tarea. La salud ocular, incluyendo fatiga visual, cansancio, irritabilidad, concentración y visión borrosa, se evaluó mediante un cuestionario.

Los resultados revelaron que, en general, la función cognitiva mejoró cuando los participantes tuvieron acceso a luz natural y vistas desde su área de trabajo. Las puntuaciones que aumentaron en mayor medida fueron en la retención y aplicación de información, así como en su capacidad para inhibir respuestas.

Otros estudios han demostrado que la luz natural y a paisajes naturales mejoran el estado de ánimo y disminuye el absentismo, e incluso el número de errores que un empleado comete en el trabajo.

Especialistas concuerdan en que estudios adicionales pueden ampliar los hallazgos para completar la visión sobre los beneficios en el día a día. Por ahora, más expertos se suman a la petición de repensar los espacios de aprendizaje y trabajo pues una ventana brinda más que luz.

¿Por qué el lugar en el que nos sentamos influye?

Existen entornos que son considerados “reparadores”, esto según Rachel y Stephen Kaplan, dos profesores de psicología en la Universidad de Michigan que centraron sus investigaciones en el papel de la naturaleza en las relaciones y la salud de las personas.

Su trabajo propone que existen dos tipos de atención: la dirigida (utilizada para el trabajo y el estudio) y la involuntaria o de fascinación, que ocurre cuando algo atrae la mirada sin esfuerzo, como el pasar de la nubes o el movimiento de las ramas de los árboles al viento.

Los Kaplan consideran que esta última es la respuesta: no hay que esforzarse por entender el paisaje, lo que ayuda al descanso y que la capacidad de concentración se recargue.

El acceso a ventanas y luz natural mejora la memoria y reduce el estrés, según diversos estudios como los dirigidos por la Universidad de Boston y la Clínica Ma
Muchas veces se subestima el papel que pueden tener las ventanas en el día a día | Especial


¿Qué hacer si no tengo una ventana cerca?


Puede que la vista más privilegiada que se haya tenido desde una ventana —hasta ahora— sea la de los astronautas que rodearon la Luna, sin embargo, en una ciudad llena de concreto, cualquier vista al exterior ya es por sí misma una ventaja.  

Los autores del estudio reciente destacan: a pesar de sus potenciales efectos, no todas las personas cuentan con una ventana, en muchos las oficinas de esquina con las mejores vistas suelen estar reservadas para los altos ejecutivos.

Cuando asomarse al exterior deja de ser una opción es posible encontrar otras vías, al respecto Well Living Lab, un centro de investigación científica enfocado en la comprensión de la interacción entre la salud y el bienestar y los ambientes interiores, recomienda:

  • Traer algo de afuera: las plantas o fuentes de agua, incluso escenas de naturaleza o pinturas pueden ser de ayuda.
  • Utilizar elementos naturales en el espacio de trabajo, como objetos de madera o piedra.
  • Escuchar grabaciones de la naturaleza en los auriculares
  • Aprovechar los descansos para dar un paseo al aire libre

LHM 

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Lizeth Hernández
  • Lizeth Hernández
  • Más que contar, me gusta escuchar historias. Egresada de la FCPyS, UNAM, escribo para interpretar a una ciudad que se devora a sí misma. Actualmente cubro temas de ciencia, salud y en ocasiones, relatos del pasado.
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