El bruxismo es una afección que sobrecarga al rostro de presión innecesaria, desgasta los dientes y produce dolores intensos de cabeza. Lo peor de este hábito es que, por lo general, quien lo padece lo repite, una y otra vez, de forma inconsciente.
En general, podría pensarse que apretar o chasquear los dientes es, a lo sumo, incómodo y de vez en cuando doloroso; sin embargo, con el tiempo puede ir ‘recortando’ la encía e incluso modificar la postura corporal, como compartió con MILENIO Alan Trejo, cirujano dentista de la UNAM con especialidad en prótesis bucal e implantología por la Universidad Latinoamericana.
¿Qué es el bruxismo?
El bruxismo viene de la palabra griega brygmós, que significa “rechinar de dientes”; dicho de otra manera, es la forma en la que los médicos nombran a cuando alguien aprieta los dientes sin propósito alguno.
Suele ocurrir de forma inconsciente. Es probable que todos en algún momento lo hayamos hecho sin consecuencias graves; sin embargo, quienes lo han convertido en un hábito frecuente están sobrecargando a sus dientes y la mandíbula, como detalla Mayo Clinic.
Lo más común es que se active mientras alguien duerme, aunque hay personas que lo hacen mientras están despiertas, de hecho, es un problema común entre deportistas, especialmente en quienes practican box, kickboxing, jujitsu, muay thai o artes marciales mixtas.
“El bruxismo es una de las características principales en estos pacientes al tener mayor presión radicular [presión en la raíz del diente] por el estrés o los estímulos que pueden llegar a tener estas personas”, destaca el odontólogo durante una entrevista con MILENIO.
Las personas que aprietan los dientes pocas veces saben que padecen este problema, por lo que, al día de hoy no se tiene claro cuántos casos hay en el mundo.
¿Qué causa el bruxismo? Síntomas comunes
Entre los síntomas más comunes de este padecimiento, según Mayo Clinic y el Instituto de Salud de Reino Unido, están:
- Dolor de cabeza o facial, especialmente por las mañanas
- Dolor en los oídos
- Dolor en los músculos de la mandíbula
- Zumbido en los oídos
- Dolor al comer
- Dificultad para abrir y cerrar la boca
- Alteración del sueño
- Dolor de hombros
- Dientes desgastados o rotos
El doctor Alan explica que apretar o rechinar los dientes genera una presión crónica que afecta a las raíces y al ligamento periodontal (es decir, el tejido que conecta a la raíz del diente con el hueso).
La presión excesiva y constante va de la mano con otros problemas, como las recesiones gingivales, que son “una migración hacia la zona de la raíz de tu encía; es decir, tu encía se va haciendo cada vez más y más pequeña y el diente se va exponiendo cada vez más y más”.
Sumado a ello, el bruxismo también puede llegar a afectar la postura corporal, de acuerdo con el odontólogo. “Es muy estudiada la correlación que pueden llegar a tener las cervicales con la parte de la articulación temporomandibular [que conecta a la mandíbula con el hueso temporal del cráneo] así como con el desgaste dental”.
¿Cómo influye el bruxismo en la postura y el rostro?
Como cualquier músculo del cuerpo, aquellos que se ubican en el rostro y que conectan con la mandíbula son maleables: crecen, se expanden. El bruxismo los hace trabajar de manera constante, lo que se refleja en la forma de la mandíbula.
De acuerdo con un artículo del Journal of Clinical and Aesthetic Dermatology, “apretar la mandíbula de forma crónica provoca hipertrofia de los músculos maseteros y temporales, lo que hace que el rostro adquiera una apariencia masculina y cuadrada”.
Por otro lado, la boca, el cuello y la postura están íntimamente conectados. Cuando hay un problema en la articulación temporomandibular, el cuerpo intenta compensar, de ahí que el bruxismo genere un efecto en cadena: la tensión pasa de la mandíbula al cuello y viceversa.
La tensión en la zona está estrechamente relacionada con una mala postura, en particular con la cabeza adelantada. Además, cuando una persona bruxa incita el desgaste de los dientes, como si los limara. Al perder esmalte, la mordida cambia, orillando a la mandíbula a buscar una nueva posición.
Con el fin de equilibrar la alteración, los músculos compensan, desencadenando luxaciones, chasquidos y problemas en el músculo esternocleidomastoideo: si los músculos masticatorios están tensos, este se activa para estabilizar la cabeza, generando dolor cervical y limitando el movimiento lateral.
Aunque las molestias no siempre son severas, el bruxismo puede entorpecer el descanso; de hecho, las encuestas realizadas por diferentes investigadores han demostrado que quienes lo padecen dicen tener una mala calidad de sueño, dolor y fatiga muscular al despertar.
¿Por qué la gente bruxa? Factores de riesgo y causas
Las causas y orígenes del bruxismo no están del todo claros; sin embargo, se han encontrado algunos factores importantes de riesgo como:
- Estrés y ansiedad: Se ha encontrado una asociación entre la salud mental y el apretar los dientes como hábito.
- Hábitos: Morderse las uñas, la lengua, las mejillas, los labios u objetos duros, así como masticar chicle o comer semillas durante muchas horas al día, pueden causar o exacerbar el bruxismo preexistente. Las personas que fuman, beben alcohol y consumen mucha cafeína también tienen mayor probabilidad de desarrollar este hábito.
- Algunos medicamentos
- Apnea del sueño: Según las investigaciones, uno acompaña al otro, aunque aún no está clara la relación.
“Hay algunas otras razones muy comunes. La mayoría de la población, no solamente en México, sino entre el 80 y 90% de la población mundial, tiene desoclusiones o maloclusiones [alineamiento incorrecto de los dientes], que pueden desencadenar bruxismo”
Tratamientos: ¿Cómo dejar de apretar la mandíbula?
El tratamiento del bruxismo no siempre es necesario; en ocasiones basta con aprender a controlar el estrés o hacer cambios en algunos hábitos. No obstante, para los casos graves, hay más de una opción. La más popular son los protectores bucales.
“Yo te podría decir que en la actualidad, de 10 pacientes que se revisan, al menos tres o cuatro necesitan de este tipo de protectores”, comenta el odenotólogo.
La gente que acude por orientación con el especialista no siempre sabe cuál es el origen de su molestia; de hecho, la mayoría de las veces acuden después de ser referidos por fisioterapeutas.
“La mayoría que viene a consulta con dolor, con alguna afección que lleva tiempo. Ya tuvo un tratamiento con un fisioterapeuta o un kinesiólogo que al final los refiera a nosotros porque sospechan que necesitan algo que ayude a destensar los músculos”.
También existen medicamentos, así como inyecciones que obligan a los músculos del rostro a descansar. Para quienes bruxan debido a la alineación de sus dientes o una mordida incorrecta, los especialistas también llegan a recomendar los brackets.
Así que, antes de subestimar el impacto de las pequeñas acciones cotidianas, vale la pena preguntarse cómo estas se conectan con el resto de su entorno. Puede que algunas estén teniendo un impacto mayor del que se cree.
LHM