A medida que pasa el tiempo, he empezado a entender que envejecer con gracia no solo implica mantenerse activo o comer bien, sino también conservar una buena salud dental. Últimamente, he visto esta lección hacerse visible en la vida de varios amigos; sus padres, ahora en sus 80 y 90 años, enfrentan problemas dentales constantes: coronas rotas, extracciones de emergencia, infecciones dolorosas y citas interminables.
Algunos de ellos hicieron planes dentales conscientes hace décadas y hoy disfrutan de una salud bucal estable y cómoda. Otros no lo hicieron, y la diferencia es evidente. He visto a familias correr para resolver crisis que pudieron evitarse, y he visto también cuánto estrés, costo e incomodidad se acumulan después de años sin mantenimiento preventivo.
Ver estos contrastes despertó mi curiosidad. ¿Qué separa a las personas que envejecen bien —con dientes fuertes y funcionales— de quienes pasan sus últimos años en el consultorio dental? Esa pregunta me acompañó hasta que un día, sentada en la silla de mi dentista en Ciudad de México, se la planteé a los doctores Enrique y Alejandro Kogan. La conversación escaló rápido: muchos pacientes simplemente no saben cuánto influyen sus decisiones dentales de hoy en su comodidad, confianza y bienestar dentro de varias décadas.
Este texto nació de esa conversación, y del deseo de que más personas entiendan el poder de la odontología preventiva antes de que sea demasiado tarde. Sentada allí, entendí por qué la planificación dental debería ser parte de la planeación para el retiro.
Los doctores Kogan, dentistas destacados en Ciudad de México, han tratado a innumerables pacientes en sus 60, 70 y 80 años. Llegan con crisis dentales que pudieron haber sido evitadas con una planificación más temprana.
¿Por qué es importante pensar en la atención dental como parte de un plan de salud a largo plazo?
Porque vemos pacientes cuyas condiciones se deterioraron por una falta de planificación: de ellos mismos, de sus familias y, a veces, de sus propios dentistas. La prevención pudo haber cambiado ese panorama.
¿Cuál es el costo de esperar hasta sentir dolor para ir al dentista?
Alto, la mayoría de los pacientes evita las prótesis removibles y termina recurriendo a implantes, un tratamiento costoso y que requiere tiempo.
¿Cómo influye el estado de los dientes en los 50 y 60 años, en la salud de los 70 y 80?
De manera decisiva. Una dentadura sana en los 50 y 60 reduce significativamente los problemas en etapas posteriores.
¿Cuánto pueden durar las coronas, carillas, empastes e implantes?
Las prótesis se consideran exitosas si funcionan al menos 10 años con el mantenimiento adecuado. Hay casos que duran 25 o 30 años porque los pacientes cuidan su boca y acuden al dentista una o dos veces al año.
¿El trabajo dental antiguo puede convertirse en un problema al envejecer?
No necesariamente, siempre que el paciente haga revisiones cada 6 a 12 meses.
¿Qué señales indican que una corona o carilla empieza a fallar?
Dolor, molestias, movilidad, inflamación o cambios en la forma, el color o la posición.
¿Qué tratamientos comunes se llevan a cabo que podrían evitarse con una planificación temprana?
Muchos terminan usando prótesis removibles, que son incómodas, sobre todo en la mandíbula.
¿Por qué tantos jubilados viajan a México para recibir atención dental?
Por el costo y por la atención más personalizada. En cuanto a tratamientos, aquí existe la misma tecnología que en cualquier otro país.
¿Qué debemos saber para garantizar calidad y seguridad en nuestra atención dental en México?
La calidad y seguridad son equivalentes a las de cualquier lugar. Lo esencial es investigar y buscar recomendaciones para elegir bien al profesional. La pregunta es válida: ¿en Estados Unidos acudirías al primer dentista que aparece sin saber nada de él?
¿Qué herramientas tecnológicas recomiendan para mantener la salud oral en personas mayores?
Los cepillos eléctricos, irrigadores y enjuagues ayudan, pero la base sigue siendo cepillar y usar hilo dental. Lo demás es complemento.
¿Existe el “demasiado tarde” para empezar un plan de salud dental?
Nunca. Siempre es posible mejorar la calidad de vida.
jk