Los homicidios han sido una constante a lo largo de la historia del narcotráfico en México. Entre víctimas inocentes, colaterales y de los propios integrantes de las organizaciones delictivas, la muerte se ha convertido en más de una ocasión en protagonista del reacomodo criminal en el país.
Si bien la intención que han tenido diversas organizaciones delictivas por convertirse en hegemónicas las ha llevado a protagonizar diversas disputas para acaparar influencia territorial, recursos y contactos, muchos de esos conflictos también han iniciado con un solo asesinato.
Al tiempo que autoridades han señalado la “disputa entre grupos criminales” como la génesis de diversos hechos violentos, las consecuencias de los mismos han impactado de forma directa en el hampa, dejando a la población civil, una vez más, en medio de su fuego cruzado.
El asesinato del Rayo de Sinaloa
Tras la caída de los líderes del Cártel de Guadalajara, Amado Carrillo Fuentes alias El Señor de los Cielos se dio a la tarea de repartir diversas plazas clave para su lucrativo negocio a distintos integrantes de la organización delictiva. ¿El objetivo? Evitar disputas.
La estrategia falló. La ambición de un joven Joaquín Guzmán Loera lo llevó a sostenter tensiones con los hermanos Arellano Félix quienes encabezaban al temido Cártel de Tijuana en Baja California. Si bien otros líderes en ascenso como Ismael El Mayo Zambada aconsejaron a El Chapo a mantener una relación cordial, el conflicto estalló.
Algunas versiones sugieren que la ruptura ocurrió entre 1988 y 1989 cuando, durante una fiesta de los hermanos Arellano Félix en la ciudad fronteriza, fue asesinado Armando López, amigo y pistolero de Joaquín Guzmán Loera.
El Rayo de Sinaloa, como es mejor conocido, habría sido enviado por El Chapo a hablar con Benjamín Arellano Félix, no obstante y tras un malentendido en la entrada del recinto donde se celebraba la fiesta, Ramón, otro de los líderes del Cártel de Tijuana desenfundó su arma, la detonó y una vez en el suelo remató a Armando López.
El asesinato de su amigo desató la furia de El Chapo, quien no dudó en declarle la guerra al Cártel de Tijuana. La disputa entre los líderes del Cártel de Sinaloa y el de los Arellano Félix dejó a su paso múltiples episodios violentos como, por ejemplo, un intento de atentado en contra de Vicente Zambada Niebla, alias El Vicentillo; una balacera en la discoteca Christine en Puerto Vallarta, el asesinato de la esposa e hijos de Héctor El Güero Palma e, incluso, el magnicidio del cardenal Juan Jesús Posadas Ocampo ocurrido en 1993 a las afueras del aeropuerto internacional de Guadalajara.
El homicidio de Rodolfo Carrillo Fuentes
Una de las disputas más cruentas entre organizaciones delictivas en México ha sido la que protagonizaron el Cártel de Sinaloa y el Cártel de Juárez. Homicidios, enfrentamientos armados y hasta el uso de coches bomba se convirtieron en la cotidianidad de miles de habitantes de Chihuahua, Sonora y Sinaloa.
La ferocidad de sus ataques no fue casualidad sino la respuesta a un trágico suceso ocurrido el 11 de septiembre de 2004. De acuerdo con reportes del medio local Noroeste, aproximadamente a las 16:00 horas de aquel sábado una lluvia de balas desatada en el estacionamiento de un centro comercial en Culiacán anunció el asesinato de Rodolfo Carrillo Fuentes, alias El Niño de Oro.
Informes de la Procuraduría General de la República (PGR) consultados por el citado medio apuntaron a que fue el mismo Chapo Guzmán quien ordenó la ejecución del hermano menor de Amado y Vicente Carrillo Fuentes, líderes del Cártel de Juárez.
La muerte del Niño de Oro fragmentó para siempre la relación entre el Cártel de Sinaloa y el Cártel de Juárez desatando una disputa que sumió a la región noroeste del país en un espiral de violencia, al menos, hasta 2008.
El asesinato que fragmentó al Cártel del Golfo y Los Zetas
La dupla que el Cártel del Golfo y Los Zetas conformaron les permitieron expandir su dominio criminal por todo el este de México. Con los Cárdenas Guillén al frente de operaciones logísticas de tráfico de drogas, armas y migrantes y con los militares de élite desertores como músculo garantizando su expansión, las organizaciones delictivas de dicho lado del país parecían imparables… o al menos eso se creía.
Si bien su decadencia comenzó en 2003 luego del arresto de Osiel Cárdenas Guillén, fue un asesinato el que terminó por propiciar que Los Zetas pasaran de ser un simple brazo armado a convertirse en un sanguinario cártel por derecho propio.
De acuerdo con un informe del Gobierno de México, tras la extradición del líder del Cártel del Golfo en 2007 la posibilidad de que estuviera cooperando con autoridades estadunidenses mermó la moral de sus subordinados en México al tiempo que el 25 de enero de 2010 el asesinato de Víctor Peña Mendoza, alias Concord 3 terminó por detonar una fractura.
Presuntamente, la ejecución del jefe de plaza de Los Zetas en Reynosa fue ordenada por Eduardo Costilla Sánchez, alias El Coss, quien para entonces ya era el segundo al mando del Cártel del Golfo.
"Este hecho derivó en una solicitud de entrega de los responsables por parte de Heriberto Lazcano a Ezequiel Cárdenas Guillén alias Tony Tormenta, quien había ocupado el lugar de su hermano como líder de la organización. Como la misma no fue atendida, no se hicieron esperar los ataques de Los Zetas contra integrantes del Cártel del Golfo", se lee en parte del informe del Gobierno de México.
Estimaciones sugieren que en tres años la disputa entre Golfos y Zetas dejó alrededor de 10 mil muertos en el noreste del país, además de miles de desaparecidos y desplazados en el norte de Veracruz. Después del asesinato del Concord 3 no hubo vuelta atrás, ambas organizaciones delictivas mantuvieron su aguerrida disputa que ha quedado expuesta en episodios de suma violencia como, por ejemplo, el motín del Penal del Topo Chico ocurrido en febrero de 2016.
Del mismo modo, la implosión de ambas organizaciones delictivas ha hecho del este del país un campo de batalla para las diversas escisiones que surgieron de ellas y que, hasta la fecha, se pelean el control de plazas, rutas y recursos para sus lucrativos e ilícitos negocios
Si bien han existido más conflictos entre organizaciones delictivas en México, los asesinatos de determinados personajes no sólo se percibieron como una ruptura de códigos y acuerdos entre los mismos grupos criminales sino que también desataron consecuencias que motivaron múltiples episodios violentos en donde más de un inocente quedó en el medio.
ATJ