Policía
  • Máquinas tragamonedas, la adicción de barrio que funciona como caja chica del crimen

  • Estos aparatos se han convertido en enemigos públicos del gobierno de Jalisco, que insiste a los ayuntamientos en endurecer las medidas
El gobierno de Jalisco ha fortalecido los operativos contra las máquinas tragamonedas (Foto: Cortesía)

Detrás de las máquinas tragamonedas hay otra adicción. El juego es alimentado por el crimen organizado que, a su vez, encuentra en estos aparatos una fuente de financiamiento constante para otras actividades delictivas.

El negocio resulta atractivo para los comerciantes, pues promete comisiones de hasta 40 por ciento de las ganancias, aunque ello implique ser sujetos a multas o sanciones por parte de las autoridades por tener estos juegos ilegales.

Estos aparatos se han convertido en enemigos públicos del gobierno de Jalisco, que insiste a los ayuntamientos en endurecer las medidas y retirarlos de los establecimientos.

A pesar de los esfuerzos y los aseguramientos, las máquinas continúan presentes como parte del paisaje de cualquier colonia de la entidad, pues la corrupción de autoridades municipales, la adicción de los usuarios y la participación de la delincuencia son los rivales más complicados de vencer.

La llegada de las máquinas

En la esquina de una colonia de Tonalá, entre anaqueles de frituras, refrescos y pan dulce, también hubo luces intermitentes y sonidos electrónicos que no provenían de una televisión encendida, sino de una máquina tragamonedas.

Ahí, en una tienda de abarrotes familiar, un comerciante aceptó instalar estos aparatos que prometían ganancias rápidas. Hoy ya no están. Dice que prefirió quitarlos antes de meterse en problemas mayores.

“Llegan dos personas en una camioneta con las maquinitas y te ofrecen dejarte en tu negocio las maquinitas que tú quieras, con una comisión del 40 por ciento de la ganancia total; ya tú te haces cargo de pagar la luz que gasta esa maquinita, ellos no te ayudan a pagar la luz”, explica a MILENIO un comerciante.
A pesar de los esfuerzos y los aseguramientos, las máquinas continúan presentes como parte del paisaje de cualquier colonia de la entidad
La responsabilidad de la regulación cae en los ayuntamientos, sin embargo, el estado busca apoyar (Foto: Cortesía)

A cambio de esa comisión, el dueño del local solo debía aportar el espacio y cubrir el consumo eléctrico. Pero junto con la máquina llegaba también un holograma, una especie de salvoconducto informal.

“Te dejan la máquina con un holograma, que cuando pasa el inspector y no ve el holograma es cuando te ponen multas. A mí me llegaron a poner dos multas y cuando estaban los inspectores le hablé al que me dejó las maquinitas y ya me preguntó qué número de carro traían, el nombre del inspector, y ya colgué la llamada; recibí la llamada del inspector y ya me dejaron usarla de nuevo, y posteriormente, a los días, el chavo otra vez le puso otro holograma para que ya no estuvieran molestando o multando los inspectores”, narra.

La operación, asegura, incluía avisos para esconderlas cuando era necesario.

“Por ejemplo, cuando no hacían, me imagino, el pago de piso, pues llegaban, nos hablaban y nos decían que la máquina la desconectáramos y la escondiéramos o que la quitáramos de la vista al frente del negocio; y cuando ya se podía, una vez más marcaban y ya sacabas la maquinita y la dejabas a la vista, pues para que toda la gente la viera y apostara”.

M+

Usuarios frecuentes y menores de edad

El flujo de jugadores era constante: adultos mayores, trabajadores y también menores de edad. 

“En su mayoría gente adulta, que son los que al parecer traen más dinero y apuestan más; los niños eran de vez en cuando, me imagino que les sobraba del lonche de la primaria, pues iban a echar ahí dos o tres pesitos y hacer nada más 20 o 30 de ganancia”.

Con el tiempo, el riesgo pesó más que la ganancia. “Dejé de dejarlas para no meterme en problemas que quizá por eso al rato me clausuraran el negocio por estar poniendo maquinitas de juegos”.

Legislación en la materia

De acuerdo con la Ley Federal de Juegos y Sorteos, el funcionamiento de cualquier lugar con apuestas sin permiso federal está prohibido. 

Desde noviembre de 2023, el gobierno federal dejó de emitir nuevos permisos y no renovará los existentes para máquinas tragamonedas, lo que convierte a la mayoría de las que operan fuera de casinos formales en ilegales.

El Artículo 12 del Reglamento define a las tragamonedas como dispositivos de apuestas con dinero y prohíbe su operación en tienditas, papelerías o en la vía pública. El reglamento es claro: “Quedan prohibidas las máquinas tragamonedas en cualquiera de sus modalidades”.

A pesar de los esfuerzos y los aseguramientos, las máquinas continúan presentes como parte del paisaje de cualquier colonia de la entidad
Las máquinas están programadas para nunca perder y son caja chica de criminales (Foto: Cortesía)

Su uso ilegal puede derivar en sanciones que van desde el decomiso de las máquinas, multas de hasta 5 mil pesos y penas de uno a dos años de prisión. En colonias de Tonalá y otros municipios como Guadalajara, Zapopan, Tlaquepaque y Tlajomulco, estos aparatos han operado durante años a la vista de todos.

En Jalisco, la facultad constitucional de inspección y vigilancia recae en los municipios. No obstante, el gobernador Pablo Lemus ha planteado la posibilidad de que el gobierno del estado apoye estas labores mediante la firma de convenios, ante la expansión de máquinas tragamonedas instaladas fuera de los canales formales.

Combate por tres frentes

Actualmente, la Policía Metropolitana mantiene un despliegue estratégico en coordinación con la Secretaría de la Defensa Nacional, la Guardia Nacional y las comisarías municipales del Área Metropolitana de Guadalajara. 

La estrategia fue trazada con base en reportes ciudadanos anónimos y labores de inteligencia.

Durante 2025 fueron aseguradas y destruidas 605 máquinas tragamonedas: 294 en Guadalajara, 102 en Zapopan, 127 en San Pedro Tlaquepaque, 20 en Tonalá y 62 en Tlajomulco de Zúñiga. En lo que va de 2026, al corte de enero, suman 94 dispositivos retirados: 13 en Guadalajara y 81 en Zapopan.

De estos hechos ha tomado conocimiento la Fiscalía General de la República, al tratarse de dispositivos prohibidos por el Reglamento de la Ley Federal de Juegos y Sorteos, según informó la Secretaría de Seguridad del Estado.

En el caso de San Pedro Tlaquepaque, el secretario de Seguridad y Protección Ciudadana, Mario Silva Orozco, informó que el municipio ha realizado al menos seis operativos en coordinación con fuerzas federales.

El funcionario sostiene que las acciones son constantes y derivan de una instrucción federal: “Nosotros hemos sido muy participativos, muy activos, me atrevo a decirlo así, porque traemos una coordinación con el gobierno federal, mismo que de él emanó una instrucción de la verificación de los puntos donde son estas maquinitas tragamonedas, y en base a los artículos 3 y 4 de la Ley Federal de Juegos y Sorteos, pues nosotros estamos en constante verificación de este tipo de rubro”.

Señala que la corporación municipal brinda resguardo perimetral mientras las fuerzas federales ejecutan las acciones. “Ya hemos hecho operativos en los cuales hemos dado resguardo perimetral a las acciones que ejercen Guardia Nacional y Defensa, lo que es el personal militar que ejerce esas acciones en contra de estos rubros”.

Detalló que, por lo general, las intervenciones son convocadas por la Guardia Nacional o la Defensa. “Nos giran la instrucción de un punto, acudimos al lugar y de ahí partimos con nuestras áreas de inspección y de igual manera con la operatividad de nuestros grupos”.

Además del acompañamiento en operativos, el ayuntamiento aplica un procedimiento administrativo a través del área de Inspección y Vigilancia de Reglamentos, que contempla apercibimientos y sanciones.

A pesar de los esfuerzos y los aseguramientos, las máquinas continúan presentes como parte del paisaje de cualquier colonia de la entidad
A pesar de los esfuerzos de las autoridades, nuevas máquinas llegan día a día a las colonias tapatías (Foto: Cortesía)

Adictos al juego, los aliados

La ludopatía no es un entretenimiento pasajero. Es un trastorno psicológico que comparte características con las adicciones a sustancias y que puede comenzar desde edades tempranas, incluso a través de máquinas tragamonedas instaladas en tiendas de barrio o mediante aplicaciones en dispositivos móviles.

Durante el juego, la persona experimenta emociones intensas y sensaciones de satisfacción que no encuentra en otras actividades, lo que refuerza la conducta. “Sienten emociones, sienten satisfacciones en el momento del juego que otras cosas no les pueden dar”, manifiesta Claudia Chan Gamboa, doctora en Psicología e investigadora de la UdeG.

Ese enganche inicial suele comenzar con máquinas tragamonedas, pero puede evolucionar hacia otros tipos de apuestas. Conforme el comportamiento se repite, se desarrolla un trastorno que lleva a jugar de manera incontrolada.

Al igual que en otras adicciones, se presentan cambios conductuales evidentes: mentiras, ocultamiento y conflictos familiares.

Aunque todos los juegos de azar pueden generar adicción, Chan Gamboa mencionó que estos funcionan bajo mecanismos psicológicos y biológicos muy específicos. 

En primer lugar, la persona cree firmemente que puede obtener una ganancia económica; a ello se suma la liberación de adrenalina y otras sustancias químicas que generan sensaciones placenteras y refuerzan el patrón de juego.

El consumo puede iniciar por curiosidad, durante una o dos horas, pero conforme aumenta la frecuencia, también crece el nivel de dependencia.

Uno de los puntos más delicados es la edad de inicio. En México, la población de 12 a 17 años presenta las prevalencias más altas de juego de azar, con alrededor de 35 por ciento. Además, estudios con personas ludópatas revelan que una proporción significativa comenzó a jugar antes de los 10 años.

A pesar de los esfuerzos y los aseguramientos, las máquinas continúan presentes como parte del paisaje de cualquier colonia de la entidad
Al ser en efectivo, el recurso no se fiscaliza y facilita la actividad criminal (Foto: Cortesía)

Lo que para algunas familias puede parecer un entretenimiento inofensivo —dar 10 o 20 pesos para jugar en la tienda— puede sentar las bases de una dependencia psicológica.

La investigadora considera que debe regularse el acceso de menores a estas máquinas, al igual que ocurre con la venta de cigarrillos; también planteó la necesidad de revisar la distribución de estos dispositivos en barrios y comercios, pues aunque el costo por partida parezca bajo, el riesgo radica en la modificación de la conducta.

Juegan para la delincuencia

Las máquinas tragamonedas se encuentran de manera formal e informal. La primera es la colocación de los aparatos en casinos, donde generan ganancias tanto a empresas como al Estado, con ingresos de más de 5 mil 500 millones de pesos, explica Francisco Jiménez Reynoso, especialista en seguridad y académico de la Universidad de Guadalajara. 

La máquina, dijo, siempre gana del 60 al 85 por ciento. “Esa nunca pierde, está programada para siempre ganar”.

Sin embargo, advierte que donde existen ingresos no fiscalizados es en las instaladas en comercios de barrio, es decir, de forma informal.

“La corrupción se da generalmente en los ayuntamientos que permiten la instalación clandestina, si le podemos llamar así, o a ojos de todos, pero sin que nadie haga algo, las retire o las quite, pues bajo la permisibilidad, entre comillas, de las autoridades municipales”.

Para el crimen organizado, señala, las máquinas tragamonedas “son otra ala de recepción de dinero (…) sí es importante, no es cualquier cosa, y con la cual pueden autofinanciar diversas actividades delictivas”, al tratarse de ingresos constantes, en efectivo y fuera de cualquier esquema de fiscalización, con márgenes que pueden superar 60 por ciento de ganancia por máquina.

La regulación compete a la Secretaría de Gobernación, a través de la Dirección General de Juegos y Sorteos, y enfatiza la necesidad de coordinación entre los tres órdenes de gobierno para evitar su instalación y lograr el retiro inmediato de las máquinas tragamonedas.

Sin embargo, fuera de la Zona Metropolitana de Guadalajara (ZMG), la problemática puede agudizarse

“Entre más nos alejamos de la mancha urbana, de la zona conurbada, de la zona metropolitana, pues es prácticamente tierra de nadie en esta materia; creo que es una tarea ardua la que debe llevar a cabo el gobierno federal, coordinándose con el gobierno estatal y, por supuesto, con cada municipio”.

La discusión, coincide, no solo pasa por los operativos, sino por definir con claridad las responsabilidades municipales, la coordinación con la Federación y el peso real que estos ingresos tienen dentro del financiamiento de actividades ilícitas.

Aunque los operativos contra las máquinas tragamonedas no cesan, con la misma rapidez con la que se quitan unas, llegan y se mantienen otras, alimentadas por jugadores sin control, autoridades omisas y una delincuencia organizada que no deja de repartirlas.

JVO

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Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
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