El reloj marcaba las 17:30 horas del domingo 25 de enero cuando las balas irrumpieron un partido de futbol que se celebraba en un campo de Salamanca, Guanajuato. Once personas perdieron la vida aquella tarde al tiempo que las investigaciones comenzaron a apuntar a un prolongado problema de seguridad en el estado: la disputa entre el Cártel de Santa Rosa de Lima y el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG).
Informes de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana (SSPC) refirieron que cinco de las víctimas formaban parte de una empresa de seguridad vinculada a la organización delictiva que encabeza Nemesio Oseguera Cervantes, El Mencho, por lo que trascendió la pertenencia de los agresores al grupo criminal rival autodenominado como La Marriza.
El multihomicidio que desató indignación a nivel nacional no sólo volvió a exponer el conflicto que ambas organizaciones sostienen por el control territorial y de diversas economías criminales en el estado, sino también un cambio en la estructura del cártel que algún día encabezó José Antonio Yépez Ortiz, El Marro.
La caída de El Marro y la sucesión del liderazgo
El origen del Cártel de Santa Rosa de Lima, de acuerdo con diversos reportes periodísticos, se remonta al 2015. Desde su existencia su líder más notorio fue José Antonio Yépez Ortiz cuya amplia trayectoria criminal catapultó a su alias, El Marro, al hampa en México.
A diferencia de otras organizaciones criminales que han operado en México, el Cártel de Santa Rosa de Lima se caracteriza por hacer del robo de combustible de los ductos de Petróleos Mexicanos (Pemex) una de sus economías más rentables. El nivel operativo que alcanzaron entre 2017 y 2018 convirtió a El Marro y sus secuaces en uno de los principales enemigos de la administración de Andrés Manuel López Obrador, quien llegó a la presidencia con la promesa de combatir el también llamado huachicol.
Entre amenazas al ex presidente y múltiples diligencias que formaron parte del llamado operativo "Golpe de Timón", la madrugada del 2 de agosto de 2020 fuerzas federales y estatales lograron el arresto de José Antonio Yépez Ortiz en un rancho ubicado en Juventino Rosas, Guanajuato.
La caída de El Marro fue presentada con bombo y platillo, por un momento se pensó que su arresto sería un paso importante para la pacificación de Guanajuato. Se equivocaron. Mientras que el líder del Cártel de Santa Rosa de Lima era procesado en el Centro Federal de Readaptación Social (CEFERESO) No. 1, la supervivencia de su organización criminal quedó en manos de sus familiares.
Fue así como en el radar de autoridades entraron personajes como Rodolfo y Karem Lizbeth Yépez Ortiz -ambos hermanos de El Marro-, así como su primo Juan Esteban "N", su compadre Adán Ochoa e, incluso, su propio hijo: Luis Antonio Yépez, El Monedas.
Aunque no se descarta que algunos miembros de la familia de José Antonio Yépez Ortiz continúen al frente de operaciones criminales, a casi seis años del arresto de El Marro, el Cártel de Santa Rosa de Lima ha atravesado una reestructuración cuyas consecuencias comienzan a ser factibles tanto para la ciudadanía como para las autoridades.
La implosión del Cártel de Santa Rosa de Lima
El surgimiento de la llamada Marriza no es casualidad. Contrario a reportes que lo ubican como un brazo armado del Cártel de Santa Rosa de Lima, en realidad se trata de una de las células criminales que operan bajo el amparo de la organización delictiva que encabezó El Marro.
Durante años José Antonio Yépez Ortiz fue considerado como el máximo líder del grupo criminal, lo que garantizó una estructura vertical en su organigrama, no obstante, tras su arresto el Cártel de Santa Rosa de Lima implosionó.
"Cuando se da su captura, el Cártel de Santa Rosa de Lima asumió una dirigencia de tipo horizontal, es decir, con varios liderazgos que actúan en una especie de liderazgo colegiado, con jefes de plaza en varios municipios. Algunos de ellos están muy ligados a El Marro como lo son, por ejemplo, los integrantes de su núcleo familiar más cercano, y otros reciben instrucciones de los familiares de El Marro", explicó el analista en seguridad, David Saucedo, en entrevista con MILENIO.
El experto puntualizó que, si bien todos actúan bajo el logo del Cártel de Santa Rosa de Lima, las células criminales se conducen de manera autónoma en los municipios en donde tienen presencia. Precisó que, si bien se autodenominan como Marriza u otros apelativos como Marros o Santorrosos -porque identifican a El Marro como su líder- ésto no necesariamente implica que se atengan al cien por ciento a sus órdenes.
"El Cártel de Santa Rosa de Lima, a toda proporción guardada, se parece más al Cártel de Sinaloa con varios liderazgos y varias regiones que tienen bajo su control. Por eso en distintos informes de inteligencia se da esta confusión, se da esta perspectiva que genera dudas. Todos son marros, todos, solo que tienen algunas modificaciones o apelativos", abundó el analista en seguridad David Saucedo.
La lectura del experto en seguridad encuadra con el reporte de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana (SSPC) que identificó a Mario Eleazar Lara Belman alias El Negro, El Camorro o El Gallo como el líder de la célula del Cártel de Santa Rosa de Lima detrás de la reciente masacre en el campo de futbol en Salamanca.
El reporte de las autoridades también vincula al cabecilla criminal con delitos como la distribución de drogas, homicidios, secuestro, desaparición forzada de personas y extorsiones. Asimismo, es identificado como un generador de violencia en municipios como Irapuato, Salamanca y Celaya, demarcaciones que actualmente son clave para comprender la dinámica criminal de Guanajuato.
La disputa con el CJNG
Aunque el Cártel de Santa Rosa de Lima ahora cuenta con una estructura horizontal, las células criminales que resultaron de su implosión continúan teniendo el mismo enemigo: el Cártel Jalisco Nueva Generación.
La aguerrida disputa entre ambas organizaciones criminales ha dejado a su paso un sinfín de episodios violentos entre los que han destacado las masacres. No obstante, en los últimos seis meses su conflicto ha entrado en una nueva fase como resultado del fortalecimiento de una de las células afines al legado criminal de El Marro.
"La facción que está ahí en Salamanca es de las más agresivas y la que tiene el respaldo del Cártel de Sinaloa, está en expansión. Ellos son los que se encontraban antes en Celaya y ahora están tratando de recuperar los territorios que en algún momento tuvieron bajo su dominio y que les arrebató el Cártel Jalisco. Esto tiene cuando menos seis meses en el municipio de Salamanca y ha derivado en secuestros, en masacres como las que vimos el fin de semana, en la colocación de bombas en las puertas de la refinería...", compartió el analista en seguridad, David Saucedo, en entrevista con MILENIO.
Pese a los intento de José Antonio Yépez Ortíz de que su organización mantuviera su poderío criminal, su arresto impactó en el tablero criminal de Guanajuato toda vez que fue aprovechada por el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) para avanzar posiciones territoriales en el estado, mismas que ahora la Marriza busca recuperar.
Para lograrlo, de acuerdo con la información obtenida por David Saucedo, el Cártel de Santa Rosa de Lima cuenta con el respaldo de Los Mayos del Cártel de Sinaloa pero también con el de una facción del Cártel del Golfo, así como de mercenarios colombianos.
El apoyo financiero y armamentístico que La Marriza recibe de dichas organizaciones también ha revitalizado el conflicto en Salamanca, Celaya e Irapuato. Los tres municipios son clave tanto para el Cártel Jalisco Nueva Generación como para el Cártel de Santa Rosa de Lima toda vez que en dichas entidades hay corredores clave para el contrabando de armas y drogas así como un provechoso mercado para el narcomenudeo.
En agosto de 2024, José Antonio Yépez Ortiz fue trasladado del llamado Penal de El Altiplano al CEFERESO No. 14 en Durango ante la latente posibilidad de que continuara operando desde su reclusión. Pese a ello, su legado criminal proliferó en Guanajuato y continúa siendo, junto al Cártel Jalisco Nueva Generación, la matriz de la violencia que azota al estado.
ATJ