Luis Alberto Gómez fue otra de las víctimas de la masacre registrada el pasado domingo en el campo de fútbol de la comunidad Loma de Flores, en Salamanca. Tenía 17 años.
Era estudiante de segundo grado de preparatoria en el Colegio Nacional de Educación Profesional Técnica (Conalep), donde cursaba la carrera técnica en mecánica. Todos los días se trasladaba hasta el municipio de Irapuato para continuar su formación, con la intención de convertirse en mecánico y ayudar a su familia.
De acuerdo con su tío, Rigoberto Gómez, Luis Alberto no era un aficionado al futbol. Sin embargo, ese día decidió acudir al partido porque se trataba de la final y varios de sus amigos lo convencieron. Aunque el acceso tenía un costo de 40 pesos, la emoción de acompañarlos terminó por ganar. Fue la última vez que salió de casa.
Mi sobrino estaba estudiando y ni el fútbol le gustaba pero no se porque le dio por ir ese día al juego. Yo lo veía que andaba aquí con sus amigos en la calle pero que se fuera a los juegos”, relató.
Luis Alberto acudió al encuentro sin imaginar que el campo se convertiría minutos después en escenario de un ataque armado que dejó 11 personas sin vida. Su nombre se suma a la lista de jóvenes y adultos que perdieron la vida en uno de los hechos más violentos registrados recientemente en Salamanca.