Monserrat Andrea tiene 12 años, es portera y juega futsal en el IMSS. Ayer estuvo con nosotros en el Teatro Calleja de la Ciudad de México, durante la presentación del documental Tan cerca de las nubes. Con soltura y seguridad nos explicó por qué eligió la portería. Desde ahí —nos dijo— se tiene la mejor vista del campo: “las porteras organizamos a las otras compañeras, ordenamos la defensa y protegemos la ventaja”. Se necesita valor para, con 12 años, atajar goles y después tomar el micrófono para hablar frente a un auditorio lleno de gente con bata, corbata y cofia. Montserrat lo hizo con soltura.
¿Y qué hacía ella y los demás viendo una película un lunes en el IMSS? Recuperando la memoria. En particular, de un hecho olvidado: de la segunda vez que México fue sede de un Mundial y no solo pasamos del quinto partido, sino que llegamos a la final. Y el hecho está en el olvido por un pequeño detalle: la hazaña fue de la Selección Nacional, pero de mujeres.
Tan cerca de las nubes (2023) es un documental dirigido por Manuel Cañibe, producido por Filmadora, N+Docs y Ruta 66, disponible en la plataforma Vix y su tarea fue contar esa historia: la de la primera Selección Mexicana de Futbol Femenil que alcanzó el tercer lugar en el Mundial de Italia de 1970 y que llegó a la final del Mundial que se celebró en nuestro país en 1971. En aquella final enfrentaron a Dinamarca en un Estadio Azteca lleno, con más de 110 mil espectadores. Antes que los futbolistas hombres, fueron ellas y llegaron más lejos.
Pero para llegar hasta allí enfrentaron adversidades de género, políticas, económicas y sociales. Aquellos torneos no fueron reconocidos oficialmente por la FIFA y, tras el subcampeonato, su hazaña quedó en el olvido hasta ahora.
Y lo decía nuestra directora jurídica, Norma Gabriela López Castañeda: ¿por qué tuvieron que pasar más de 50 años para escuchar esta historia? No es resultado de la efervescencia mundialista. La razón es que cuando una mujer como la doctora Claudia Sheinbaum llega a la Presidencia y de corazón dice: “No llegué sola”, permite revisar la historia con mirada y perspectiva de mujer.
Se viven tiempos de transformación en el país, pero también en el futbol. Hoy la FIFA reconoce tres disciplinas oficiales en ambos géneros: el futbol once, el futbol de playa y el futbol de salón o futsal, que se juega seis contra seis y, por sus características, permite que se juegue en más lugares y durante más tiempo.
En 2025 se celebró por primera vez el Mundial de Futsal Femenil. México no pudo participar al no clasificar en la Concacaf. Por eso en el IMSS, junto con la Secretaría de las Mujeres, convocamos al torneo de Futsal Femenil Sub-21, como parte del Mundial Social.
Hemos adaptado 64 espacios en Unidades Deportivas y Centros de Seguridad Social para su práctica. Hoy participan 303 equipos con 3 mil 335 jugadoras y se han identificado más de 50 talentos, a través de visorías. Estamos convencidos de que el IMSS será el semillero de las futuras jugadoras profesionales.
Y es que quizá el futbol sea —como suele decirse— lo más importante de lo menos importante. Pero la inclusión de las mujeres es, sin duda, lo más importante de lo más importante: en los consultorios, en los quirófanos, en los puestos de dirección y también, desde luego, en las canchas.
Por eso, como homenaje a la Selección Mexicana de Futbol Femenil 1970-1971, vamos a nombrar una de las canchas de la Unidad Independencia en su honor. Nombrar es reparar. Y es reconocer a quienes escribieron páginas gloriosas en la historia del deporte mexicano.
Si ellas estuvieron tan cerca de las nubes, hoy queremos que las próximas generaciones sigan jugando… cada vez más alto.