Cuando la ola de feminicidios en Ciudad Juárez alcanzó su peor momento, las autoridades de Chihuahua recurrieron al más miserable de sus prejuicios para explicar aquel fenómeno criminal.
Arturo González Rascón y Arturo Chávez Chávez, procuradores de Chihuahua, echaron la culpa de su trágico destino a las mujeres asesinadas que, en vida, solían vestirse con faldas cortas.
Más allá de la estupidez de aquellas declaraciones, fue abominable que, en vez de ponerse a investigar, al justificar los feminicidios esos funcionarios se volvieron cómplices de los asesinos.
La versión 2026 de esta frivolidad la entregó el viernes de la semana pasada la gobernadora de Campeche, Layda Sansores. Para explicar el aumento en el número de carpetas de investigación que se han abierto por denuncias de desaparición dijo que este hecho se debía a quelas chicas suelen fugarse con su pareja sin avisar a su familia.
“No se vayan con el novio, porque (esto) podría ser usado para golpetear a mi gobierno,” declaró con cínico desenfado.
Igual que sucedió en Chihuahua, a principios de siglo, la locura se ha instalado de nuevo en la cabeza de los gobernantes contemporáneos y Sansores no es la única. La misma narrativa empleada por la mandataria es la que repiten a puerta cerrada quienes tienen la responsabilidad de resolver las desapariciones.
Si bien es cierto que la administración de Claudia Sheinbaum ha reducido de manera importante los homicidios dolosos, también lo es que las denuncias por desaparición han crecido en 60 por ciento.
¿Cuántas de esas desapariciones se deben realmente a las chicas que se escaparon con el novio? Hasta que el gobierno de Morena no pruebe lo contrario,el número es tan marginal como anecdótica la estadística de las novias en fuga.
Tres datos son relevantes para poner un alto a la crueldad de los prejuicios exhibidos: primero, sólo dos de cada diez reportes por desaparición tienen como víctima a una mujer. Segundo, la inmensa mayoría de esas mujeres tendrían entre doce y diecisiete años. Y tercero, las veces que se ha logrado dar con ellas, resulta que no fue el novio quien se las llevó, sino sujetos dedicados a la explotación sexual y la trata de personas.
Zoom: Cuando la gobernadora morenista de Campeche, Layda Sansores, se atreve a mirar hacia otro lado frente a un hecho criminal tan monstruoso, estamos ante acto deliberado de complicidad.