Los usuarios del transporte público en la zona sur del estado padecen desde hace varios años un calvario diario que incluye unidades inseguras y en pésimas condiciones, en donde las fallas mecánicas parecen haberse convertido en la regla y no en la excepción.
Por eso llaman la atención las declaraciones del subsecretario del Transporte Público, Armando Núñez Montelongo, quien aseguró que la Revista Mecánica se aplica con estricto apego a la norma y sin distingos.
“Somos muy estrictos en contaminación y seguridad. Si no podemos dar un transporte nuevo, al menos debe ser seguro”, subrayó.
Pero una vez más, la realidad que se vive en la zona conurbada, en donde se localiza la mitad del parque vehicular de transporte público, parece demostrar la existencia de un mundo paralelo en el que orbita la autoridad.
El gobierno presume que saca de circulación unidades inseguras, pero basta recorrer las avenidas y calles de Tampico, Ciudad Madero y Altamira para constatar que buena parte de los vehículos que prestan el servicio incumplen con las condiciones mínimas que cualquier pasajero esperaría de un transporte seguro.
La película diaria expone el sufrimiento silencioso de los usuarios: microbuses echando humo, asientos rotos, ventanas que dejaron de cumplir su función, puertas que tardan más en asegurar que en arrancar y estructuras metálicas expuestas que amenazan con rasgar la ropa de los pasajeros o provocar lesiones.
La mejor revista mecánica sigue siendo la mirada del usuario. Ningún dictamen técnico es necesario para reconocer cuándo una unidad representa un riesgo.
Por eso, en un acto de fe, muchos pasajeros se encomiendan a fuerzas supremas antes de subir a un microbús cuya suspensión protesta en cada bache; el estudiante que viaja junto a una ventana que no cierra en medio de la lluvia, el adulto mayor que observa cómo una puerta parece sostenerse por costumbre más que por mantenimiento y la madre que aprieta con fuerza la mano de su hijo esperando llegar a su destino sin sobresaltos.
Porque si, como afirma la autoridad, el objetivo no es ofrecer un transporte nuevo sino uno seguro, entonces el escenario es otro.
Significa que la rigurosidad de la revista mecánica dejó de reflejarse en las calles que recorren miles de tamaulipecos todos los días.