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LP: voz y look para el deseo andrógino

  • El sexódromo
  • LP: voz y look para el deseo andrógino
  • Verónica Maza Bustamante

Últimamente he estado viendo los videos de la cantante y compositora LP (Laura Pergolizzi), quien ha lanzado cinco álbumes y cuatro EP en donde va del pop más sofisticado al rock duro, la experimentación, el jazz, la ópera y géneros diversos a los que puede acceder gracias a su privilegiada voz. Además, ha compuesto temas para Cher, Rihanna, Christina Aguilera y Backstreet Boys.

El talento de esta mujer nacida en Long Island es inmenso, pero también su actitud. Usa un look andrógino como hacía años que no veía: totalmente seductor, sin nada que sobre o que falte. Antes de que cante, suele parecer un chico guapo, con su media melena rizada color negro azabache y sus camisas ajustadas abiertas en el pecho, donde destaca el tatuaje de una carabela. Sin embargo, cuando canta su voz es la de una sirena, la de un ser que es capaz de llevarte a la idea de lo femenino si cierras los ojos y solo la escuchas.

Me gustan sus letras porque son honestas, sinceras. No son los típicos temas melódicos con estribillos facilones, sino complejas historias que hablan del amor, el placer, el deseo, las drogas, el abandono, las fantasías, la discriminación aún persistente en torno a la diversidad. Además, canta con tal intensidad que parece que su corazón dialoga con su cerebro, deambula por los recuerdos de su mente y sale a través de esa garganta que vibra como toda ella.

La veo en YouTube y no me pregunto si es mujer o es hombre. Me parece un ser humano extremadamente atractivo, con una forma de moverse incomparable, con una sonrisa a toda prueba, unos ojitos de alcancía y un espíritu conquistador.

He leído en los comentarios de sus videos mensajes de adoración de hombres, pero más de mujeres, quienes afirman sentir que su heterosexualidad se tambalea. Creo que al arte —y a quienes lo generan– se les debe admirar por lo que son en su conjunto, más allá de su sexo, su identidad de género o el rol que quieren jugar en la sociedad. Algunos creadores, como ella, son una pieza artística en sí misma.

Esos sacos que usa, tan Patti Smith, con los pantalones ajustadísimos al mero estilo punk y unas botas vaqueras tipo metalero; esas gafas oscuras que le cubren medio rostro, el único arete que cuelga del lóbulo izquierdo, los anillos de calavera en sus manos, las camisas hawaianas, las cadenas y los trajes que suele portar la convierten en una visión irrepetible que mezcla la intensidad con la libertad, la actitud con el placer que genera ser quien uno es. El look puede ser material para la excitación, propia y ajena, de la misma manera en que un alma libre se convierte en ideal del deseo.

Quienes aprendimos a amar a David Bowie, a Prince o a Annie Lennox con sus vestuarios unisex y su ausencia de miedo al mostrarse de una manera diferente a la convencional, encontramos en la hermosa LP una buena dosis de leña para nuestras hogueras musicales.

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¿Qué significa ser cockolding?

Ya lo hemos dicho: la sexualidad, incluyendo a la erótica, suele ser mutable, fluida, cambiante. No es verdad que aquello que nos gusta de adolescentes será lo que nos atraiga en la madurez o en la tercera edad. Por fortuna, nuestros deseos, nuestros antojos y posibilidades van cambiando debido a incontables factores.

Por ello, parece que siempre hay una expresión nueva del comportamiento erótico del ser humano. Una práctica sobre la que nunca hemos escuchado y nos asombra. ¡Esa es la maravilla del placer! Sí, algo tienen de comercial ciertas tendencias que van saliendo y se van apagando, para renacer en el gusto de algunos practicantes que las nombran de otra manera aunque mantengan rasgos semejantes con las de antaño.

En Twitter he visto repetidas veces la palabra cockolding. Se trata de una manera de llamar a la infidelidad consensuada, algo que ha existido desde hace siglos y que hasta hace poco llamábamos “relación abierta”. La diferencia es que este nuevo término alude únicamente a las mujeres emparejadas que tienen encuentros sexuales con otras personas y luego le cuentan a sus compañeros o compañeras lo que sucedió, qué fue lo que más les gustó, cómo se comportó la contraparte, qué les excitó y cualquier cantidad de información que consideren pertinente compartir.

Se dice que el objetivo es volver a encender la llama de la pasión en la pareja original. No dudo que pase, pues la imaginación es el principal generador de humedades que tenemos. A muchos hombres les puede encantar oír las aventuras sexuales de sus mujeres, pero creo que el ingrediente más importante para la prendidez es la sensación de libertad que una práctica así genera, al ser consensuada.

Eso sí: no creo que sea una opción para todos ni que se deba obligar una pareja a realizarla cuando está a punto de tronar, porque no saldrá bien. Además de tener prácticas sanas y seguras, también deberían ser conscientes, pues al pensar en todas las reacciones y asumir la decisión, se cumplirá el objetivo deseado.

elsexodromo@hotmail.com

@draverotika

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