En este tipo de realidad no hay anomalías, y nada es ficción. Es un universo donde la magia, lo inesperado, algo para bien o para mal, lógico o ilógico, bondadoso o cruel, no son sucesos relacionados, sino que suceden porque sí. Están ahí. Es predecible que sean un hecho impredecible, y a la vez es impredecible que se puedan predecir. ¿Reconoces ese mundo? ¿Será que vivimos en él?
La Literatura lo conoce bien, se llama Realismo Mágico. Se puede entender tanto como el ensamble de lo mágico en lo real, con tal lógica que parecieran ser lo mismo, o como el ensamble de lo real en lo mágico, con tal maestría que parecieran ser lo mismo. Ambos casos resultan en percibir como natural lo que otros consideran extraordinario o inexplicable, atípico o disruptivo, en una realidad a escala humana.
Acaso las alteraciones a lo que entendemos como una realidad normal sean solo sombras de ecos, visitaciones a un delirio de un ángel, o de un demonio, travesuras de duendes, anemias del ánimo debido a picaduras de alimañas sangrívoras y otros seres pequeñísimos, casi invisibles, hermosos y horrendos que anidan en las almohadas y en los besos.
Una realidad un tanto incompleta, como lo es la humana, necesita siempre mirar debajo de la cama y expulsar los monstruos antes de dormir, encender una vela, soplarle suerte a los dados del destino, recorrer el infinito del instante adentrándose en los agujeros blancos de los días, caer en el abismo del último sueño de la noche rezando por una muerte serena.
Sembrar el futuro en un tarot con buena memoria y poca lógica, es el equivalente a mantener la salud mental en una realidad que hoy nos vende «nuevas normalidades». Se ha envasado el agua para beber, para venderse, cosa que parecía imposible, y hoy se envasa el aire para respirar y se propaga una pandemia de asfixia.
Lo vital es el mejor mercado, y el mercado es aquello vital. La escasez y la catástrofe son los monstruos normalizados de la realidad que hoy se pretende imponer. Un ensamble de fantasías mercantiles y fantasmas de poder, es una ficción, nunca será reflejo de la realidad magnífica y misteriosa que es el universo y la vida.
Describir la realidad es tarea digna del arte, hacerlo a la altura del Realismo Mágico, no es cosa de políticos y virólogos. Mantener el fuego de la vida, incendiando las lógicas de las leyes de mercado,es cosa de espíritus más allá de lo humano. _