Política

Comunicación Presidencial, manipulación de masas

Abraham Lincoln fue presidente de los Estados Unidos y murió asesinado en 1865. Era un gran estadista y señaló en alguna ocasión: "Se puede engañar a todo el pueblo parte del tiempo, y a parte del pueblo todo el tiempo; pero no se puede engañar a todo el pueblo todo el tiempo".  Esta cita puede utilizarse para entender lo que está sucediendo actualmente con “La mañanera”, que a cuatro años de su instalación en México es la herramienta más poderosa de manipulación masiva. 

Podemos decir que la comunicación gubernamental había cambiado desde los tres sexenios anteriores a AMLO, las estructuras unidireccionales de los aparatos mediáticos al servicio del Estado habían dejado de ser funcionales para establecer la opinión pública y con ello gestionar la imagen de los gobiernos.

El objetivo de toda comunicación gubernamental debe ser asociar al gobernante con el ciudadano en una idea común de la realidad del entorno; para ello, el gobierno tiene dos vías: por un lado debe decir “cómo es que la gestión de gobierno está impactando de forma positiva en la vida de las personas; y por otro debe informar “cómo pueden las personas acceder a los apoyos o trámites gubernamentales producto de su gestión”, lo demás son presunciones y autoelogios tendientes a prefabricar la legitimidad.

En cualquiera de estos dos casos la comunicación gubernamental es asumida sólo como un ingrediente de la administración pública. En el actual gobierno la televisión y las benditas redes sociales son el medio de comunicación de masas por excelencia, la repetición del mensaje logra permear a la conversación pública y gestionar desde ahí las mentiras, los datos falsos, los autoelogios y las informaciones triunfalistas de un gobierno, que según ellos, nunca se equivocan, nunca cometen errores, todo lo que hacen es perfecto. Lo que sucede en la realidad es incierto, las personas creen lo que se transmite en la mañanera, aun cuando no perciben los logros gubernamentales en su propio contexto, ya que una cosa es estar convencido de que el presidente está haciendo bien las cosas y otra es tener las pruebas, elementos o la propia vivencia de que así es.

Las masas viven con la idea de que las cosas están bien en otro lugar que simplemente no les ha tocado verlo; pero en “La mañanera” les platican que así es, eso crea un imaginario colectivo que genera percepción de que en la realidad todo está bien. Un esquema construcción de la realidad, donde “La mañanera” es una comunicación totalmente táctica que logra un control total sobre los medios de comunicación masiva. En el pasado esta comunicación permitió, por mencionar algunos ejemplos, que el gobierno de Miguel de la Madrid nunca diera una cifra oficial de muertos en el terremoto de 1985, o que nunca se diera una correcta explicación de la caída del sistema en 1988, o una versión convincente del asesinato de Colosio. ¿Quién puede negar la idea de que el programa social llamado Solidaridad, que instauró el presidente Carlos Salinas de Gortari, remozó y permitió la construcción de escuelas, deportivos, calles y avenidas “por todo lo largo y ancho del país”? Pocos lo vieron, pero todos los percibimos.

Alfredo Salazar Oliviera

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