Estamos a menos de un año para tener a la primera mujer presidenta en México, si no es que sucede algo inesperado. Teniendo a nivel mundial solo 20 presidentas o primeras ministras de 192 países, apenas el 10%, para México sería toda una revolución.
Seguro muchos se preguntan qué habrá pasado para llegar a esto, cuando todavía la mayoría de los grupos de poder y ni se diga empresas, están dirigidas en su mayoría por hombres. Yo sigo sin creerlo y no dejo de pensar en esa posibilidad. ¿Será que las cuotas ayudaron? ¿Será que ya dejamos de ser, aunque sea un poquito, un país machista? Independientemente del origen, partido o propuestas, las tres posibles candidatas, están muy preparadas académicamente y con experiencia pública. Me parece que eso sumó mucho, más los años de trabajo y esfuerzo, y capacidad probada. Pero también creo que se alinearon los astros. Y cada uno de nosotros hizo un poquito. Porque cuando avanzamos y ganamos, somos todos. Y si perdemos, son ellos. ¿No es así nuestra cultura mexicana? Esta vez yo sí me voy a llevar el triunfo.
Si los astros siguen alineados, veremos a una mujer tomando protesta como la primera mujer presidenta. Me encantaría decir que no importa su género, pero en este caso el ser mujer sí importa y mucho. El que llegue una de ellas es romper con años de trabajo y lucha. Y no soy ingenua, al saber que esto es solo una pequeñísima parte del avance. La vida para millones de mujeres en nuestro país sigue siendo aparte de peligrosa, desigual.
Analizando los últimos años, la pandemia jugó un rol vital en la nueva narrativa del liderazgo político. Es bien conocido que los países que mejor actuaron fueron los liderados por mujeres. Y a la par, en los últimos años ha habido un cambio de paradigma en las empresas. Hoy se invierte en liderazgos más humanos, empáticos y colaborativos, generalmente relacionado con lo femenino. Por lo tanto no es de extrañarse que en las urnas como en puestos administrativos, las mujeres han ido creciendo en presencia.
Hoy vemos el resultado de una lucha de generaciones anteriores, incluso las futuras candidatas abrieron camino en un mundo de hombres. Esperemos que sea un cambio que brinde equidad en las futuras generaciones.