Una de mis películas favoritas, de esas que de verdad tengo que ver con sólo verla anunciada en la barra de programación es, Zombieland, podría decir que es como una película en la que podría identificar con el protagonista: vivo solo, juego World of Warcraft, Destiny, Overwatch o cualquier cosa que me mantenga en la noche con una buena dosis de violencia virtual y más que nada estoy muy lejos de la convivencia con personas reales, pero debo admitir que en mundo ficticio de Zombieland yo no habría pasado de los 10 minutos de la película, porque… digamos que “soy fuertecito”.
Por ello he decidido comenzar a prepárame para combatir a los muertos vivientes antes de que sea demasiado tarde, y recordé que tengo una de las principales armas contra cualquier obstáculo en la vida, un libro: “El manual de combate de zombies: una guía para combatir a los muertos vivientes”.
De entrada la primer frase que encontramos escrita en esta hermosa publicación nos da un amplio panorama de que esperar, “si usted esta leyendo este libro ante un ataque inminente de zombies o una pandemia, ponga mucha atención la información en este manual puede salvar su vida y debe ser usada en el momento; pero si está leyendo este libro sin que haya un apocalipsis zombie, bien hecho a usted le gusta estar preparado para las peores circunstancias; en tiempos de paz, ‘prepárese para guerra’, atesore el conocimiento y esperemos que nuca tenga que usarlo”, palabras del autor Roger Ma.
Porque preparase para combatir zombies en tiempos de paz, admitámoslo caminando por las calles de la ciudad me he dado cuenta de que esta amenaza esta presente, a diario, en todas partes, las diferentes situaciones hacen que ya vivamos en un mundo lleno de zombies y la indiferencia ante la situación no nos hará ningún bien, la verdadera epidemia es que se ha dejado a la sociedad sin el uso del sentido común.
Caminaba el día de ayer por una de estas calles del que ahora es mi nuevo campo de interacción, le llaman la Bella Airosa y tengo esa extraña costumbre de saludar a las personas que encuentro en mi camino día a día, ahí note los primeros síntomas de la zombificación, nadie te responde cuando dices: “buenas tardes”.
Podrán llamarme exagerado, pero no esperaré a que la señora de los tamales un día me lance una mordida para darme cuenta de que todos son muertos vivientes y mis enemigos potenciales.
Después de mi proyección y mi interminable paranoia, regresemos al libro, a pesar de que es muy notable que por el momento es un libro basado en puras suposiciones al leerlo nos da una explicación detallada de cómo debemos sobrevivir a un mundo lleno de zombies.
Primero debemos clasificar, pero no al enemigo, debemos clasificarnos nosotros, el autor bellamente nos plantea las formas en las que de acuerdo a nuestra estructura corporal, peso y habilidades atléticas debemos encontrar la mejor forma para pelear, digo por más que quiera ser como un ninja no puedo, ya les mencione que “soy fuertecito”.
Por ejemplo para mi estado corporal actual, me recomienda usar armas de largo alcance así no tendré que moverme rápido usando armas de corto alcance, que alivio porque últimamente eso de correr no se me da.
Después debemos clasificar a los enemigos, no sólo nos dice que tipo de zombies podemos encontrar en el mundo, sino que detalla hasta la velocidad en que se mueven y los puntos de ataque en los que serán mejor efectivos los ataques.
Por si esto no fuera suficiente también nos da un buen panorama de los mejores refugios que podemos ocupar para mantenernos a salvo cada noche, así como de las maneras en que podemos proteger este tipo de refugios, y para no dejar de lado el informercial proporciona una rutina para estar en forma que puede ser ejecutado en un espacio de hasta dos metros cuadrados, área que podía bien ser tu refugio antizombies.
Con todos estos datos y una lectura ligera, aunque un poco dirigida a los fanáticos de los muertos vivientes, es un libro bastante recomendable, de verdad no podría faltar en tu colección, además de que esta ilustrado y creo que no habrá un mejor libro para que te conviertas en un guerrero potencial para sobrevivir a un apocalipsis zombies, aún no ha pasado, pero vamos seguramente sabes mucho de geografía y ¿nadie en la calle te ha preguntado si sabes cual es la capital de Rumania o si?
Cuando las bombas dejen de caer… cuando tu munición se acabe… cuando los muertos comiencen a atacar a los vivos… ¿Estarás preparado?
teodoro.santos@milenio.com