Espectáculos

Coordinador de intimidad: la chamba

En estos últimos años, Hollywood y gran parte del mundo del entretenimiento han estado luchando por volver a encontrar su lugar en un planeta donde el discurso de extrema derecha impera.

Eso quiere decir que esta millonaria industria ha tenido que volver a encontrar la manera de poder presentarse como el “lado bueno” de una lucha ideológica que no le ha hecho bien a nadie.

Eso quiere decir que todos los que trabajan en esto deben, debemos, pretender ser intachables y estar alineados a las causas dictaminadas por el colectivo como las correctas. En muchas ocasiones con las mejores intenciones, tal como empezó #MeToo, en varias ocasiones con resultados más que dudosos.

No me malentiendan, soy la primera en ir y meterme en problemas con tal de que las mujeres podamos vivir en un ambiente seguro en este y cualquier otro negocio. Sin embargo, cada vez estamos viendo extremos más curiosos con la intención de mantener vivo este statu quo, lo cual no necesariamente nos hace los iluminados del tema.

Vaya, en muchas ocasiones somos francamente unos bullys contra quien piense diferente, y eso podría ser el principio de nuestro fin.

Así como la Academia corrió a darle su Oscar a Moonlight, la historia de inclusión perfecta, después del #OscarSoWhite y se pudo a aumentar miembros de todo origen, raza y edad a su grupo tras ser señalados como un patriarcado de ancianos caucásicos, también se han estado haciendo muchos ajustes sociales —porque son contados los casos legales que han procedido— contra quienes se considera se han pasado de la raya. En muchas ocasiones de la manera más atinada del mundo y en otras de forma irresponsable y cruel, destruyendo vidas y carreras que tenían mucho que ofrecer.

Todo esto para contarles que el tema del sexo en el cine está por ser más monitoreado que nunca. Yo no sé si ustedes sabían que existen asociaciones que dan el servicio de estar metidos en las escenas más candentes del cine y la televisión para evitar que nadie meta una mano de más durante la filmación o grabación de esos momentos. Pues los hay, aunque hasta ahora era decisión de cada producción hasta dónde y cómo usar a estar personas.

Pues bien, el Sindicato de Actores (SAG-Aftra) no solo está empujando para que tenga que haber una de estas personas en cualquier escena donde un actor tenga el menor contacto personal con cualquier otro.

Buscan que las reglas sean extraordinariamente claras y que nadie haga más que actuar en la cinta. 

Está bien, pues. Una precaución más. Directores megarrealistas en la materia como Lars von Trier (Ninfomanía) van a tener uno que otro problema si esto procede (claro, si deciden filmar dentro de la maquinaria de Hollywood) y, sin duda, veremos una versión un tanto más Disney de todo. Pero bueno, de por sí Disney ya casi es dueño de todo, así que era muy probable que esto fuera a pasar de todos modos. Veremos si el cine no está al borde de siete años de mal sexo. 


Twitter: @SusanaMoscatel


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Susana Moscatel
  • Susana Moscatel
  • 25 años de periodista y conductora de entretenimiento. Ha publicado tres libros, traducido 18 obras y transmitido el Oscar y el Tony, entre muchos otros. Escribe de lunes a viernes su columna Estado fallido.
Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
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