Cuando exploramos las oportunidades que nos ofrece el marketing digital para impulsar el crecimiento de nuestra empresa, es fácil perder el rumbo entre el ego y la abrumadora cantidad de indicadores.
En este laberinto de percepciones, surge la confusión de: ¿Qué es primero, el “like” o la venta? Al igual que el eterno dilema del huevo y la gallina.
Esta incógnita no es solo filosófica, sino un reflejo de la lucha diaria en el mundo de los negocios.
¿Nos dejamos llevar por la vanidad de las cifras superficiales? Como “likes”, “seguidores” y “reacciones”, o ¿navegamos con la brújula de una estrategia sólida y bien definida?
Es hora de enfrentar esta realidad y poner la estrategia antes que el ego, para no perder de vista lo que verdaderamente importa: el crecimiento y la rentabilidad sostenibles.
Entonces, ¿no son importantes estos indicadores? Claro que sí, pero hay que recordar que estos indicadores (likes, seguidores y reacciones) son el resultado de las acciones bien implementadas de una estrategia y campaña de posicionamiento con objetivos de mejorar la visibilidad,
reconocimiento de la marca y el engagement (compromiso con tu marca) del público objetivo.
Aunque no sea el principal objetivo, la relación entre el posicionamiento y las conversiones/ventas es indirecta pero significativa. Aquí te explico por qué:
Impacto a largo plazo: Las campañas de posicionamiento son diseñadas para construir reconocimiento de marca, credibilidad y lealtad.
Aunque su objetivo principal no es generar ventas inmediatas, un posicionamiento sólido puede conducir a un aumento de las ventas a largo plazo.
Generación de confianza: Los consumidores son más propensos a comprar a marcas que conocen y en las que confían.
Así, mientras la campaña de posicionamiento fortalece la imagen de la marca, indirectamente puede influir en las decisiones de compra.
Facilitador de conversión: Una vez que la marca está bien posicionada en la mente de los consumidores, cualquier campaña de marketing directo (como las enfocadas en conversiones o ventas) probablemente será más efectiva, ya que la audiencia ya reconoce y valora la marca.
En resumen, una campaña de posicionamiento busca fortalecer la imagen de marca, y aunque es útil incluir indicadores como “likes”, “seguidores” y “reacciones” para medir su impacto, estos no garantizan una conversión directa o incremento en ventas.
Especialmente si tus ventas no son en línea y se cierran por canales físicos, la correlación entre estos indicadores digitales y los resultados reales de ventas puede no ser tan directa.
Empieza con campañas de posicionamiento para crear una base sólida, sobre la cual desarrollar las de conversión, que deben ser más directas, con llamados a la acción claros, promociones, ofertas y demostraciones de productos o servicios.
El desafío consiste en definir objetivos, acciones y presupuestos específicos para campañas de posicionamiento y, por separado, para las de conversión/ventas.
Es crucial dejar de considerar los “likes” como un indicador de crecimiento y enfocarse en métricas más financieras, como la cantidad de clientes que visitan la tienda diariamente y su ticket promedio.