Hace 30 años, 8 de noviembre de 1991, salió la primera edición del diario Siglo 21 en Guadalajara, Jalisco. Nueva propuesta periodística que en retrospectiva fue oportuna en un decenio de cambios, y a la postre, una escuela de periodismo y periodistas en su mayoría jóvenes haciendo mancuerna con la madurez de un oficio hecho profesión.
Siglo 21 ha sido objeto de observación y estudio desde la academia; sin embargo, poco, o casi nada se ha desentrañado lo que hizo posible el desarrollo de ese proyecto, y que sólo en el diálogo y convivencia de quienes lo hicieron saltan elementos que en el día a día, en el quehacer periodístico muestran la vida, el espíritu que le dio sentido y aún permanece, sea con dejo de nostalgia, pero que mantiene vivo seguir en la brega en la que hoy se desarrolla el ejercicio periodístico.
En lo personal, identifico algunos elementos de lo que configuró Siglo 21 y lo hizo realidad.
Diversidad en causa común. Siglo 21 se integró no sólo con periodistas formados desde la academia como tales en las áreas de comunicación; en su equipo fundante y quienes luego se integraron, hubo economistas, sociólogos, abogados, filósofos. Bagajes diversos que permitieron observar, buscar, analizar, sopesar, decidir, lo que sucedía (hechos) y se decía (palabras), para luego comunicar (noticias, reportajes, opiniones, crónicas). Ello, con el tiempo, ofreció una riqueza de profundidad para un diálogo con lectores más amplio, se dio lo que desde el interior se observaba y analizaba.
¿Qué hacía la causa común?: ofrecer un periodismo libre, independiente a partir desde y para una generación que eran los protagonistas de los cambios.
Periodismo colectivo, que hoy se diría colaborativo, sin plataformas digitales, cara a cara. La definición de temas a reportear y editar, la verificación, contrastación, contextualización de los hecho y dichos, se ponía y definía en común de manera espontánea y lúdica. La labor resultaba incluso divertida, aún en medio del estrés, tensiones y diferencias.
El periódico fue casa común, familiar, de ahí los lazos que aún se mantienen entre quienes lo hicieron; hecho por personas para personas, conscientes de las implicaciones y efectos con los grupos y personas de poder, pero sin ser estos los interlocutores centrales de lo que se hacía. El periódico no se hacía para el poder. Familia Siglo 21, ¡gracias! La brega sigue.
Twitter: @jrubenalonsog