M+.- El pueblo —bueno, sabio, noble, justo o lo que pueda ser— es el gran comodín del régimen de doña 4T.
Los emisarios del oficialismo evocan su entidad en todo momento para hacernos saber, a los del pueblo, que Morena, el partido de Estado, habla, opera, actúa y decide en nuestro nombre.
Vendría siendo, el oficialismo, la encarnación misma de nosotros y el ejecutor directo de nuestras voluntades.
¿Quién podría siquiera cuestionar la transubstanciación —con perdón del término que dispone la teología cristiana— de tan elevada entelequia, la del mismísimo pueblo, rebajada a la muy terrenal esfera de los intereses políticos?
La causa del tal pueblo, en tanto que sumo pretexto para toda suerte de disposiciones —digamos, el acaparamiento de los votos ciudadanos o la demolición del aparato de justicia o el aniquilamiento de los organismos autónomos constitucionales—, se vuelve tan inapelable, incuestionable y forzosa que quienes podamos cuestionar los modos de sus supremos emisarios nos convertimos, de oficio, en nuestros propios enemigos y merecemos entonces no sólo unos infamantes calificativos (ni los “conservadores” ni los “fachos” ni los de “la derecha” son del pueblo, desde luego que no) sino que podemos ser acusados de “traición a la patria”, algo tremendísimo, oigan.
En tanto que el pueblo debe ser amparado y cobijado de lo que puedan conjurar los oscuros opositores anidados todavía en la sociedad mexicana, el poder ha decidido fiscalizar la información que pueda llegar a los oídos de las masas en los medios electrónicos, la radio y la televisión,
Se trata de proteger a los ciudadanos, miren ustedes, aduciendo que el pueblo, pues sí, tiene el derecho a recibir información verificada (¿por quién, díganme, por algún comisario morenista?) y que los periodistas deben ajustar sus posturas a unos “códigos de ética internos” tan debidamente severos como para que ya nadie pueda soltar, al aire, que cierto gobernador de cierto estado de la Federación celebró pactos con el narco o, en las informaciones que vienen de fuera, que Donald Trump, el propio presidente de los Estados Unidos de América, declaró que en México gobierna el crimen organizado y que nuestra primer mandataria “está muy asustada”.
No, que al pueblo que no le pisoteen sus derechos con estas noticias, por favor.