Política

La muerte de Madero

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  • Rodolfo Esparza Cárdenas

Esta semana se cumplieron 103 años del asesinato de Francisco I. Madero, acontecido el 22 de febrero de 1913, pese a la intervención de diversas embajadas latinoamericanas quienes solicitaron se le respetara la vida a petición directa de la familia Madero, quienes tocaron varias puertas para solicitar la intermediación ante el embajador de los Estados Unidos, quien tenía importante injerencia ante el usurpador Victoriano Huerta, quien había hecho creer que Madero y Pino Suárez y sus familiares se embarcarían rumbo a Cuba, una vez obtenida su renuncia tras la prisión sufrida en la Intendencia del Palacio Nacional.

Los pasajes de los días previos al asesinato, se conocen merced a la pluma de Manuel Márquez Sterling, embajador de Cuba en México. Gracias a su libro Los últimos días del Presidente Madero podemos recuperar los afanes de Sara Pérez, esposa de Madero visitando a cuanto personaje pudiera intervenir a favor de preservar la vida del ex presidente, e igual los vaivenes de los actos protocolarios que cubrieron los embajadores ante Victoriano Huerta, cuando su gobierno comunicaba los actos mediante los cuales ejercía la Presidencia de la República.

La mañana el 23 de febrero Márquez Sterling fue despertado para saber que Sara Madero llamaba desde la embajada del Japón para solicitar indagara si era verdad que el Presidente Madero había sido herido y en su caso su apoyo para ver y reclamar el cuerpo de su esposo para llevarlo a sepultar a San Pedro de las Colonias.

El Imparcial y los demás periódicos daban cuenta de la versión oficial según la cual, habiendo sido trasladados Madero y Pino Suárez a la penitenciaría, habían sido atacados por un grupo armado y los custodios habían aplicado la Ley Fuga, resultando muertos los prisioneros.

Sorpresiva noticia para el cuerpo diplomático quienes habían estado la noche anterior en la embajada estadunidense celebrando el nacimiento de G. Washington y se habían despedido con la convicción de que Madero viajaría a Cuba. A las 12:30, madrugada del día 23, terminada la celebración, Huerta informaba a su Gabinete de estos hechos y del comunicado oficial a la nación.

Márquez da cuenta de informes posteriores llevados a su embajada y del certificado que el médico Virgilio Villanueva extendió tras la autopsia practicada donde se asienta que Madero y Pino Suárez fallecieron a causa de dos y tres heridas penetrantes de cráneo, respectivamente; así es la verdad del cruel y vil asesinato donde no medió encuentro armado alguno con posibles rescatadores de los paladines de la democracia.


r_esparzac@yahoo.com.mx

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Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
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