Los cigarrillos electrónicos, el último grito de la moda, vaporizan los extractos de las ampolletas que se inhalan sin los alquitranes y otras sustancias tóxicas presentes en los cigarrillos tradicionales, y el vapor de agua que queda al exhalar es mucho menos apestoso que los humos liberados por la combustión de hojas de tabaco o de flor de cannabis. Lástima que en lo que va del año vayan registrados, a lo largo y ancho de Estados Unidos, más de mil casos de enfermedad y 18 muertes por su uso, sin que nadie sepa a ciencia cierta por qué. Cientos de casos se añaden cada semana a la estadística, donde la gran mayoría de los afectados no pasa de los 30 años.
El problema no es el vapeo en sí, que lleva años en uso sin hasta ahora haber causado males mayores; el sospechoso aquí parece ser la vitamina E, usada como solvente y conducto para la dispersión de los agentes inhalables, cualesquiera que éstos sean: desde nicotina hasta mariguana, pasando por los que llevan solo saborizantes como menta o chicle, diseñados para atraer a los rebaños más jóvenes.
Entre las teorías que baraja en Estados Unidos la CDC, o comisión para la prevención y el control de enfermedades, es que con el tiempo y el uso frecuente los remanentes de ese aceite se van asentando en los pulmones, acumulándose a nivel microscópico, tapando progresivamente los alvéolos o provocándoles pequeñas cicatrices o tumoraciones, como un enfisema temprano y autoinfligido. Esto sucede de manera particular, aunque no exclusiva, con los productos pirata que, por una parte, usan mecanismos que no alcanzan los niveles de calor necesarios para una vaporización completa, dejando gotas de mayor tamaño que no pueden ser absorbidas, o cuyos cartuchos contienen ingredientes de calidad inferior a los legales y legítimos, sobre todo en el caso de la mota, cuyo extracto de tetrahidrocannabinoide, de precio considerable, suele diluirse en productos no reglamentados con el mucho más barato aceite de vitamina E. Al final del reporte liberado el pasado jueves, sin embargo, la comisión determina que “la sustancia química específica que causa los daños pulmonares asociados con el uso de cigarrillos electrónicos, o vapeo, sigue siendo desconocida.”
En México, la última Encuesta Nacional de Consumo de Drogas, Alcohol y Tabaco de 2016-2017 arrojó que 160 mil adolescentes admitieron consumir cigarrillos electrónicos, pero hay que tomar en cuenta que el uso ha aumentado exponencialmente desde entonces. La Secretaría de Salud, vía el Comité Nacional de Vigilancia Epidemiológica, o Conave, recomendó, en días pasados, evitarlos, poniendo en alerta a nuestro sistema de salud público y privado para detectar cualquier caso de daño pulmonar por vapeo: por razones ignotas, en este país no parece haberse dado ninguno o, por lo menos, ninguno ha sido relacionado al fenómeno, a pesar de que los cartuchos adulterados de procedencia sospechosa son los reyes en nuestro mercado nacional.
A la fecha la afección no tiene cura, y el daño pulmonar que causa ha probado ser, en buena medida, irreversible.
@robertayque