Artículo 19 informa que, de los 475 medios que recibieron publicidad oficial en el año 2020, los tres más favorecidos fueron Televisa, con 222 mil millones de pesos, Estudio Azteca o TV Azteca con 213 mil millones y el periódico La Jornada, con 208 mil millones. Solo estos tres medios, que con total independencia de la realidad suelen pintar al inquilino del Palacio bajo estupenda luz, se llevaron cerca de 30 por ciento de la tajada anual. Por otro lado, ayer en la mañanera, el Presidente anunció que “va a ser muy difícil que El Universal y Reforma se mantengan impresos. Las única posibilidad de que se mantengan (...) es con apego a la verdad. No creo que puedan resistir”, dijo López Obrador de dos medios generalmente veraces y sabidamente críticos a su mandato, dándole a la advertencia un tono claramente amenazante.
Si no fuera tan grave para la vida cívica de nuestra frágil democracia que el mandatario erosione con sus constantes agresiones la credibilidad y viabilidad de nuestra prensa libre, sería de risa loca que apenas la semana pasada, para demostrar el encono y la corrupción de la que acusa al Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación —O a cualquier organismo que no se le arrodille a su entera satisfacción—, el Presidente haya exhibido con bombo y platillo un tuit que atribuyó a su flamante presidente, Reyes Rodríguez Mondragón, donde éste habría dicho “ojalá se muera ese viejo culero de Palacio Nacional". El problema es que ese tuit fue una fabricación luego del hackeo de la cuenta, asunto públicamente denunciado por el magistrado desde el año pasado. ¿Qué dijo el adalid del rigor y de la veracidad al día siguiente, cuando le cuestionaron su desaguisado? Pues que a él no le correspondía investigar si las pruebas con las que alimenta sus diatribas enconosas son o no falsas, faltaba más.
No está de más constatar que Ana Elizabeth García Vilchis, vocera titular de ese quién es quién de las supuestas mentiras de los medios instaurada por AMLO, a pesar de trastabillar al hablar y de sus constantes pifias, imprecisiones y medias verdades, percibe mensualmente 81 mil pesos pagados por todos nosotros.
Está claro que, al menos en esta Presidencia de demostradas tendencias autoritarias, los ataques y agresiones contra la prensa crítica no van a cesar. Lo único que nos queda es hacer nuestra la sentencia de Orwell: cuando el engaño es universal, decir la verdad se convierte en un acto revolucionario.
Roberta Garza
@robertayque