Política

La doctrina 'Donroe'

Escuchar audio
00:00 / 00:00
audio-waveform
volumen-full volumen-medium volumen-low volumen-mute
Escuchar audio
00:00 / 00:00

Es imposible saber cuál de entre los muchos anuncios desde la presidencia de Donald Trump hay que tomar en serio. Su relación con la verdad es flexible, sus decisiones se toman más desde sus tripas que desde planes cuidadosos e informes expertos, y sus acciones no tienen como objetivo gobernar sino impactar en los medios, las campañas y las encuestas.

Es difícil, entonces, saber qué pensar del Escudo de las Américas, una “nueva gran coalición militar para erradicar los cárteles criminales” estrenada este sábado pasado en Miami que quizá recuerde a la Junta de la Paz de Gaza, esa cuya membresía cuesta mil millones de dólares a cambio de nada. La que nos ocupa no tiene costo —al menos, no monetario— y, a pesar de tener harta vela en ese narcoentierro, a ella no fueron invitados México, Brasil ni Colombia. Encima, la feroz cruzada antinarco de Trump queda en duda cuando sabemos que indultó al ex presidente hondureño Juan Orlando Hernández, quien apenas comenzaba a purgar los 45 años que le echaron las cortes gringas por, entre otros cargos, haber traficado 400 toneladas de coca, y que la flamante enviada especial a lo que parece ser el reemplazo de la agonizante Cumbre de las Américas es nada menos que Kristi Noem, recién despedida como secretaria de Seguridad Nacional por su arrogancia, corrupción e incompetencia. Con todo, pobre de quien baje la guardia: la semana pasada el Comando Sur hizo en Ecuador lo que una y otra vez Trump le ha pedido a Sheinbaum hacer en México, es decir, comandar una operación conjunta antinarco, pero no conjunta en el sentido de compartir inteligencia o entrenar soldados, sino de dar golpes con drones gringos, dirigidos desde el Pentágono, sobre suelo ecuatoriano.

Días después, en el estreno formal del Escudo de las Américas, Trump dijo así: “Acordamos usar fuerza militar letal para destruir estos siniestros cárteles y sus redes terroristas… han desarrollado habilidades militares muy sofisticadas y muchas veces son más poderosos que algunas fuerzas militares, y no podemos aceptar eso”. Como lo fue en el México de Morena la supuesta lucha contra la corrupción, en la América de Trump el combate al narcotráfico parece ser el justificante perfecto para salar cártagos incómodos y atornillar la hegemonía de Washington sobre el continente. La nueva coalición, pues, inaugura una nueva América para los Americanos —al menos para aquellos al norte del Bravo—, pero militarizada y por la gracia divina. Lo dijo el secretario de Defensa, Pete Hegseth: “Nos enfrentamos a una prueba esencial para determinar si nuestras naciones seguirán siendo naciones occidentales con características distintivas, naciones cristianas bajo Dios”.

Por lo pronto, detrás de ese gatillo rápidamente se colocaron los gobiernos argentino, boliviano, costarricense, ecuatoriano, dominicano, salvadoreño, guyanés, hondureño, panameño, paraguayo, trinitario y el entrante chileno. Del lado del cañón, y no necesariamente por dignos o por soberanos, quedaron Brasil, Colombia y México.

Gulp.


Google news logo
Síguenos en
Roberta Garza
  • Roberta Garza
  • Es psicóloga, fue maestra de Literatura en el Instituto Tecnológico de Monterrey y editora en jefe del grupo Milenio (Milenio Monterrey y Milenio Semanal). Fundó la revista Replicante y ha colaborado con diversos artículos periodísticos en la revista Nexos y Milenio Diario con su columna Artículo mortis
Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.