Política

Un negocio que es a prueba de balas

Vivo de escribir. 

Desde hace varios años, me he dedicado a redactar contenido e información y eso se terminó convirtiendo en mi forma de vida. Todos los días escribo. Escribo, escribo y escribo. En términos de número de palabras, a lo largo de los últimos cinco años he publicado el equivalente a 20 libros tipo los de Harry Potter. 

O sea, todo el día estoy interactuando con plataformas de redacción. 

Como todo mundo, crecí en el mundo de Word. En la herramienta de Microsoft escribía tareas durante la carrera, la usé durante mis primeros trabajos y por mucho tiempo fue algo con lo que interactué a diario. 

Para cuando nació Whitepaper (mi empresa), Word ya no era el único lugar en el que redactaba: usaba también plataformas en línea, como Wordpress y Medium. 

Luego Substack se convirtió en nuestra principal herramienta, y con ello el lugar en el que más tiempo paso hoy escribiendo. Es mi principal procesador de palabras. Por otro lado, una buena parte del trabajo de organización y planeación lo hacemos en Notion, así que en esa plataforma también termino redactando muchas cosas. Y mi equipo prefiere usar Google Sheets, y en consecuencia ahí también escribo algo (aunque menos). 

Lo anterior me fue llevando a usar Word cada vez menos hasta que despareció de mi día a día. Sí, de vez en cuando lo necesito para abrir algún documento que me envían o porque alguien me pide que le mande mi trabajo en ese formato. Pero estos casos son más bien esporádicos —desde hace tiempo Word dejó de ser la herramienta que voluntariamente abro para ponerme a redactar algo. 

Lo quise utilizar hace unos días para redactar uno de mis artículos. Tengo la versión más nueva, pero me impresionó lo poco que es atractiva para mí. Me sorprendió el exceso de funcionalidades y una experiencia visual demasiado cargada, y sobre todo cómo sigue siendo un dolor de cabeza “pegar” contenido de otro lado (que aparece en un formato distinto al que estás usando). 

En términos de experiencia —para mí— no tiene comparación con las nuevas plataformas. 

Sin embargo esto no le está afectando a Microsoft. En 2025 los ingresos de esa empresa crecieron a casi 282 mil millones de dólares, de los cuales la división de Productivity and Business contribuyó con 121 mil millones. Esta división, que es donde “vive” Word junto con el resto de las herramientas de Office, es la más grande en términos de ingresos —y no para de crecer. 

En el mercado hay alternativas más accesibles y mejores, pero desde la perspectiva de negocio no parece haber nada que se le acerque a la famosa herramienta de Microsoft.

Aquí es donde se puede apreciar por qué vale tanto una empresa así. Aun y cuando su producto pudiera ser inferior a otras alternativas, contar con una extraordinaria fortaleza comercial y un posicionamiento único, se convierte en un activo increíble y que sigue generando chorros de billetes más de 40 años después de haber aterrizado en el mercado. Ayuda la inercia, claro, pero ayuda también la capacidad de ejecución de la empresa.

¿Cuál es tu Word? ¿Qué estás haciendo en tu empresa para crear un activo que pueda terminar siendo así de valioso, incluso décadas más tarde?


Google news logo
Síguenos en
René Lankenau
  • René Lankenau
  • Fundador de Whitepaper
Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.